miércoles, 31 de julio de 2013

Y.











Y justamente en el momento de decir que sí, perdimos los papeles.
Si es que ya sabía yo, que dos corazones impares
 traen consecuencias abstractas.
Qué me ibas a contar tú de amor si ya tenía contados tus lunares.
Si habría cambiado un día de mi vida por curarte todos los males.
Amor, me llamabas.
Y joder si latía fuerte.
Acompasada siempre a ti.
Recogías todas las fuerzas.
Y lo llamabas vida.
Y joder si era vida.
Porque era contigo. 

martes, 30 de julio de 2013

Recnác es cáncer al revés, pero sigue siendo cáncer.


No sé si alguna vez había contemplado mirada más triste. Sus ojos estaban vacíos. Como si fueran cuencos que alguien se había encargado de secar, de echar hasta la última gota de agua fuera. Pensé en abrazarla pero me contuve.
Qué habría pensado ella de mis manos ansiosas por acariciar su piel. 
Le dije lo que se suele decir en esos casos, que todo saldría bien.
Pero ni si quiera tuve el coraje de abrazarla y tuve que usar las palabras para decirlo. Y qué tristeza.
¿Cómo se le explica a alguien lo mucho que queda por vivir y disfrutar de su juventud si eres testigo día a día de lo cerca que está de la muerte?
El cáncer debería no existir.
Es más, lo lloré. Lloré esas cinco palabras y ella lo notó. Me tocó suavemente la mano, como si fuera ella quien tratara de consolarme a mí y sonrió.
Y qué sonrisa. Por desgracia, ya rota y desgastada. Pero podía seguir parando el mundo. Y qué hacer, me pregunté. Qué hacer cuando la persona que amas cae en garras de algo que no la deja huir. 
Eres fuerte, dije. Como si fuera un hecho, una cualidad, un misterio, una tragedia. Y noté cómo tragaba saliva, y con ella la desesperanza se quedó hecha un nudo, en su cuello. Asentía nerviosa, creyendo más en mis palabras que en ella misma. 
Contemplamos el atardecer desde la ventana del hospital. Ambos sentados en la cama, y yo abrazándola. Besé el pañuelo de su cabeza con tanto amor que al cerrar los ojos noté que me escocían. Había contenido ya demasiadas lágrimas. Se giró para mirarme y me besó. Sus labios tenían sabor de despedida. Y fue tan amargo el beso pero a la vez tan profundo que luché con todas mis fuerzas para que no terminara. Hasta que ella sonrió. Como diciendo 'Ey, ya tendremos tiempo de besarnos'. Pero el tiempo era más relativo que nunca. Pensé en el momento justo en que la conocí. En el momento justo del primer beso. El primer paseo. La primera playa de noche. Los primeros sueños. Las películas sentados en el sofá. Las mantas que cubrían nuestro frío. Esos paraguas que ella siempre rompía. Esa torpeza que tenía al caminar y ese don que tenía de desordenar mis ideas. Dolería no tenerla. Y lo supe. Y ella también lo sabía. Es por eso que suspiró. Y en ese suspiro pareció darme el aire que me faltaba, porque sentía que por primera vez en muchos meses, volvía a respirar. Ahora el aire era más tranquilo.
Por un segundo olvidamos esas seis letras que la perseguían. 

Pero se marchó. Como se va el verano y llega el otoño. Como desaparece el otoño y deja paso al frío del invierno. Se marchó como se marchan los pájaros cuando ya no están cómodos en el clima, como se marchan las lágrimas de las mejillas cuando resbalan y caen. Se marchó como quien sabe volar.
Y fue entonces cuando comprendí que la vida era relativa y los sueños eran trozos de estrellas. Algunas estrellas tan fugaces que se los llevaban con su paso; otras permanecían quietas, incansables, colgadas en el cielo, cada noche, durante todos los días de la vida. Otras, simplemente, como ella, Lucía, se apagaban. Y después de la noche, llegaba el día. 

lunes, 29 de julio de 2013



Tú y tu manía de llevarme a lugares donde jamás nadie me había llevado sin si quiera tocarme.

domingo, 28 de julio de 2013

Que ahora ya no solo son días.


Llevo en forma de tatuaje las gotas de lluvia de aquel doce de octubre en mi piel. Créeme que desde entonces mi vida se consume en forma de canción. Y la melodía es tu voz pronunciando mi nombre. Aunque tú no creas en el destino y yo no crea en la suerte.
A veces me sigo preguntando como dos almas tan impares, consiguen ser una pareja.
Pero nuestra canción ya contesta esa pregunta. La diferencia entre tú y yo.
Esa es la gran fórmula de la felicidad. La diferencia que hay entre tus ideas y mis pensamientos, entre tus sentimientos y mis corazonadas. A veces la diferencia asusta.
Otras, une. Y me he dado cuenta de que ya no quiero vivir en una vida en la que no esté tu dosis de realismo. Y me pregunto día tras día si a ti te gustaría vivir en una vida en la que mi risa no dejara marca en tus días. 
Y es que has transformado y cambiado todas las direcciones. Y aunque al principio me asustara caminar por un lugar en el que nunca había estado, ahora sé que éste es mi sitio.
Que le das sentido a las hojas del calendario que pasan y pasan. Que ahora ya no solo son días. Ya no. Ahora son mucho más que eso. 

sábado, 27 de julio de 2013

Remember (me)



Recuérdame.
Una fría noche de domingo en la que el sueño no aparezca. Y hasta tus cigarros hablen de mí.
Una tarde esas en las que los recuerdos se abalanzan sobre ti. Recuérdame con mi risa ahogada
y mis susurros. Con esa forma de andar tan peculiar, esas pecas en la espalda y esos sueños
que guardo bajo cada almohada en la que concilio el sueño. Recuérdame desnuda, y también
vestida con las mejores galas. Maquillada o sin maquillar, sonriendo o seria. Enfadada, tambien
recuérdame enfadada. Y arrepiéntete de todas aquellas veces en las que apartaste la vista por miedo
y no pudiste disfrutar de un segundo más de mí. Hazlo y piensa. Piénsame. Como se piensa una
ecuación, o como se piensa sobre el argumento de un poema. Y sonríeme. Como si aún me dedicaras
suspiros y tu alma hablara aún sobre mis antojos de niña. Recuérdame y detesta cada segundo que
me dediques, por el simple hecho de no querer que tus pensamientos hablen hoy de mí.
Hazlo. Que tus cigarros se consuman igual de rápido que la pronunciación de las séis letras de mi nombre.
Dedícame tu espalda esta noche y cuelga en ella todos esos besos que un día te ofrecí. Llórame.
Como se lloran los fracasos o los intentos fallidos. Dedícame agua y sal y hazme creer que esta noche
estás sintiendo ese ahogo en el pecho. Pronuncia mi nombre lentamente y que arda cada letra.
Como arden mis penas. Como escuecen mis ojos. Como calmo mi llanto. Como me sonrojo.
Haz memoria y guárdame. En tus mejores noches, en tus tardes nubladas, en tus sonrisas perdidas, en tus respuestas halladas. Almacena mis besos en la carpeta que no lleva nombre, la del fondo a la derecha.
Y hazles creer a todos que vivir a costa de cervezas es más fácil que perderte en mis caderas.
Engáñales y hazles creer que es fácil y que abril no lleva nuestras pisadas.
Que solo tú y yo sabremos esta noche...que cada cigarro, que cada calada, que cada mirada de reojos
que le eches a la luna...llevará escrito mi nombre.

viernes, 26 de julio de 2013

Hoy hace cuatro meses.
Y cuando te llegue el vídeo que te he mandado espero que con mi voz puedas entender mejor que con mis letras lo que siento por ti.
Tulaliloo pequeño sombi.




Qué suerte la mía al encontrar a alguien como tú. 


jueves, 25 de julio de 2013

About us.



Esos instantes en los que en primer plano miras hacia arriba y lo ves.
Es un segundo, o quizá menos, pero algo dentro de ti te advierte de ello.
Su barbita de tres días, su nariz fina con esa peca curiosa que tanto te gusta...hasta llegar a sus ojos. Los tiene cerrados, pero da igual. Transportan más luz de la que jamás nadie podría proyectar. 
Y entonces eres consciente totalmente y sabes al cien por cien qué haces allí tumbada en el pecho de justamente esa persona. Eres totalmente consciente de las primeras palabras que cruzaste, de esos años en los que eras lo suficiente joven o lo suficiente ingenua como para mirarle con otros ojos. Era circunstancial. Teníamos que esperar cuatro años sin saber qué nos depararía un curso, una etapa nueva, un colegio para mí, nuevo.
Y en ese segundo piensas, y los momentos viajan a la velocidad de la luz.
Y es exactamente la misma sensación que tienes cuando viendo una película aparecen proyectados miles de momentos con alguna canción lenta y preciosa de fondo. Acaricias su pecho y tras esa camiseta sabes que late algo más que un corazón. Que en ese espacio en su pecho también late, acompasada, ahora, una parte de tu vida.
Y da igual que en la televisión del comedor suene una canción de pop latino, que tu hermano esté hablando por Skype y puedas oírlo desde allí, o que tu madre esté limpiando cerca. Porque en ese justo instante lo ves ; lo sabes.
Porque ya no cabe en ti más espacio para ninguna sensación, te sientes viva.
Y eso en un solo instante, en un preciso segundo de quién sabe qué hora. Quizá las siete, tal vez las ocho. Pero sabes que ya no te apetece estar en ningún lugar más, que ya has encontrado el sitio del que perteneces. Y que se parece poco a lo que habías imaginado pero supera con creces todo lo que un día, en un almohada, con cuerpo de niña y un alma inmensa, habías soñado.

martes, 23 de julio de 2013

AZ.


Al tercer amanecer di con él. Pero Reyn ya no parecía el mismo. Contuve la respiración cuando sus ojos rojizos acechaban contra mí. Di dos pasos atrás pero mi corazón gritaba que no quería alejarse. O que no podía hacerlo. Antes de que me alcanzara pude gritar, llorar e incluso recordarle.
Él siempre decía:
- Mira, Neila, si un día hubiera un apocalipsis zombie y estoy infectado, ¡no lo dudes!. Mátame. Porque sino...sino podría contagiarte. Y yo no quiero que eso te suceda. Podrás quererme, podrás luchar con todas tus fuerzas para desear que eso no suceda, pero si sucediese...yo ya no sería yo, yo ya habría muerto así que no podrías dudar ni un segundo en matar a esa bestia.
A mí siempre me había parecido una tontería eso del apocalipsis zombie. No creía posible algo así. El mundo no estaba preparado para ello...y algo dentro de mí, tampoco.
Quise reírme. Reírme de mí misma por ser tan ingenua, por haber luchado todo aquel tiempo en el que él batallaba para encontrar una cura posible a si esa enfermedad acababa sucediendo por hacerle creer que eso jamás pasaría. Reírme de la Neila que creía que no podría sobrevivir.
Alcé la pistola a la altura de mis ojos. Tuve que parpadear varias veces, lo suficientemente rápido, para limpiar mis ojos, que ahora estaban borrosos por las lágrimas.
En su rostro vi dibujado ese 'Hazlo' que él habría dicho si no se hubiera marchado.
Me arrodillé cayendo al suelo y alcé la pistola, ahora apuntando hacia su cabeza, más arriba.
- Te prometí que lucharía por sobrevivir. Te prometí que lo haría hasta el final.
La bala precipitándose hacia su cabeza fue lo último que vislumbré antes de caer redonda al suelo y cerrar los ojos. Ahora respiraba tranquila pero sentía cómo mi corazón se quedaba sin oxígeno.
- Te quiero-susurré contra el suelo entre sollozos.- Perdóname. Perdóname.
Sentí como mi diafragma subía y bajaba y contemplé la noche.
Más estrellada que nunca. El cielo menos contaminado. La armonía de un silencio que podría romperse por algún caminante en apenas segundos. Mi corazón latiendo desenfrenadamente.
Ahora eso era el mundo.
Un posible final existencial que pendía de un fino hilo constantemente.
Ahogué mis palabras en suspiros.
Y cerré fuertemente, de nuevo, los ojos.
Reyn no era el único que descansaba en paz. Parte de mí se la había llevado él.
Y ahora lo que allí quedaba no era un monstruo en aspecto, pero en alma, había comenzado a serlo.

I knew...






I think, I think when it's all over, it just comes back in flashes, you know? It's like a kaleidoscope of memories, it just all comes back, but he never does.I think part of me knew the second I saw him that this would happen. It's not really anything he said, or anything he did.
It was the feeling that came along with it, and craziest thing is I don't know if I'm ever gonna feel that way again, but I don't know if I should.
I knew his world moved too fast, and burned too bright, but I just thought, how can the devil be pulling you toward someone who looks... so much like an angel when he smiles at you. Maybe he knew that when he saw me.
I guess I just lost my balance. I think that the worst part of it all wasn't losing him, it was losing me.


-

Pienso que, pienso que cuando todo se ha terminado, todo vuelve en flashes, ¿sabes?. Es como un caleidoscopio de recuerdos, simplemente vuelve todo, pero él nunca lo hace.
Creo que una parte de mí supo en el momento en que le vi que esto pasaría. No es algo que dijera, o algo que hiciera.
Era la sensación que le acompañaba, y, la cosa más loca es que no sé si alguna vez me volveré a sentir así. Pero no sé si debería.
Sabía que su mundo se movía demasiado rápido, y quemaba demasiado, pero simplemente pensé, ¿cómo puede el diablo empujarte a alguien que se parece... tanto a un ángel cuando te sonríe? Quizás él lo sabía cuando me vio.
Supongo que simplemente perdí el equilibrio.
Creo que la peor parte de todo no fuer perderle a él, fue perderme a mí misma.















Introducción de Taylor S. en la canción I knew you were trouble.

domingo, 21 de julio de 2013

You saved me.

Me has salvado de las mil y una trampas que suele tender la vida. Me has salvado de todas esas cosas que suelen hundir a quien tocan. Me has salvado incluso de mí misma y de mis malas decisiones.
Me has salvado cuando estaba ahogándome.
Y has sacado a flote lo mejor de mí. Me has ayudado a enterrar todo aquello que no servía para nada. Y a decirle adiós a aquellas personas que no merecen mi amistad, ni mi simple saludo.
Me has defendido de los fantasmas del pasado, e incluso lo has hecho de los del presente. No me has dejado caer, me has sujetado fuerte. Y has luchado como nunca antes alguien había luchado 
por mí. Has derribado muros, escalado montañas, nadado océanos para conseguir que sonría y que sea feliz. Ahora puedo lucir estos ojos que brillan y pronuncian a cada parpadeo tu nombre.Y es que solo podré agradecerte que me quieras queriéndote. Y desde que te quiero, no he encontrado mejor forma de vivir que haciéndolo. Es tan tontamente fácil que ya nada consigue darme miedo.
Ahora sé que no vuelo sola, y que alguien coserá mis alas si un día se dañan. Ahora tu mano sujeta mis sueños. y mis sueños nos sujetan a nosotros.
Tenías razón, nosotros seremos la excepción.
Y ahora sé a qué te referías con ello.
Te quiero tanto que ya ninguna palabra hace justicia a lo que siento cuando pronuncias mi nombre.

sábado, 20 de julio de 2013

Y tú,




Sonreirás y yo me enamoraré.
Y entonces el amor habrá apuntado hacia nosotros.
No, no hablo de Cupido.
Cupido es el mito. El amor es el hecho.
El hecho de que ahora mismo tu sonrisa ande perdida por mi piel.
Podrás rodar por mis piernas un rato más a cambio de que me
dejes colgarme en tus ojos de nuevo.
Después ya echaremos cuentas.
Te advierto de que cobro a besos.
De los que hablan. De los que sin decir mucho
pueden darle explicación a todo.
Y cuando digo todo, también hablo del universo.


viernes, 19 de julio de 2013


Yo antes tenía miedo. Miedo a que la vida girara siempre hacia la misma dirección; miedo a la decepción. A correr riesgos, a apostar, a quedarme en números rojos. Me daba miedo la confianza, la soledad... incluso la mismísima felicidad. Pero llegaste.
Como reaparecen los colores vivos en primavera te encontré. Justo cuando más ayuda necesitaba y cuando más callado me lo tenía. Desde entonces ya no me da miedo la dirección que tomen las cosas... sé que estarás tú para guiarla.  Y sé que si apuesto todo lo que tengo por ti sería imposible quedarse en números rojos. Y es que puedo confiar sabiendo que tras de ti no habrá una decepción. Y ya no le temo a la felicidad porque ahora sé lo que es ir cogida a tu mano mientras me como el mundo a sonrisas. Ya no me da miedo despertarme todas las mañanas, porque sé que al inclinar la cabeza hacia un lado te encontraré. 
Y encontrarte no me da miedo. 

miércoles, 17 de julio de 2013

El aire empujaba tus ilusiones aquel abril frío. Digo frío porque aún llevabas chaqueta y tu risa se congelaba a cada instante en mi cabeza. Te hablo de esa cabeza que no ha dejado de pensarte ni un instante desde aquel septiembre poco nítido del dos mil doce. Te movías como se mueve la esperanza en un corazón cálido; y así eras tú. Cálido, en el sentido menos temperamental de la palabra. Me miraste, como quien mira un sueño y susurraste algo así como: 'Qué guapa estás hoy'.
Cumplías los dieciocho. Dieciocho primaveras en tu vida y lástima que yo solo había podido disfrutar de una. En ese preciso instante deseé haberte conocido mucho antes y haber latido en ti años atrás. Pero para qué llevarle la contraria a la vida; era feliz de estar allí contigo. Apreté fuerte tu mano, como susurrando a falta de palabras que jamás me marcharía de allí; que a tu lado estaba mi hogar. Pero qué tonterías, eso tú ya lo sabías antes de que yo pudiera haberlo pronunciado. Sonreíste, a quemarropa.
Y te balanceaste en mis ojos, como quien es feliz de estar justamente en el sitio que está. Te besé los sueños, y con ellos, tus labios también.
- Gracias por formar parte de este día, de mis dieciocho años.
Sonreí para mis adentros,y para qué mentir, también para mis afueras.
- Nos quedan muchos más cumpleaños.

No había lluvia, ni si quiera estrellas. Era la noche más normal del mundo excepto por nosotros. Nosotros ahora estábamos rodeados de la magia de querer vivir del amor.
Tal vez el amor fuera suficiente. Lo fue.
Porque sentí cómo mis pulmones se llenaban y no de aire, sino de vida.
Sentados en el suelo de ese parque, mi carta tendida en tus manos.
Mi corazón tendido en ti.
Yo tendida en tus ojos.
Fui feliz. Lo juro. Y aún lo soy.
Y mira que ya han pasado algunos meses desde abril y aún me duran tus fuerzas. Tu cara al ver esa pulsera aquel día. La música de tu risa.
Y como musa oficial de mis letras, otra vez tu mirada aparece.
Y esta vez más cerca que nunca. Más cálida que siempre.
Y te quiero. Como el invierno quiere al frío.
Como la primavera te quiere a ti.

martes, 16 de julio de 2013





- No vengo a disculparme por lo que ha pasado esta noche.
- Entonces, ¿de qué has venido a disculparte?.
- De todo lo demás... Perdona por perder los nervios la noche que me dijiste que Louis te había pedido matrimonio. Perdona por no haber esperado más en el Empire State. Perdona por tratarte como a una mercancía. Perdona por no decirte que te quería cuando lo sabía. Pero sobretodo te pido perdón por dar por perdido lo nuestro cuando tú nunca lo hiciste. 



Diálogo de Blair y Chuck - Gossip Girl.

Quizá.

Quizá tu sonrisa debería ser ilegal; ya sabes, por eso de causar tanta felicidad concentrada en un solo instante. 





Te quiero de todas las formas posibles en las que podría hacerlo.
Gracias por esa sonrisa permanente que dejas en mí cada día, pequeño sombi. 
Por si lees ésto, por si aún te pierdes en mis líneas. Decirte que lo nuestro tiene que durar lo que dura una vida.
Doce y veintiséis. 

domingo, 14 de julio de 2013

Tan jodidamente feliz que me daba miedo que algún día esa felicidad se derrumbara. Es por eso que banceé mis sueños en forma de hechos a la velocidad del viento. Para que algún día en vez de hechos fueran sueños.
Como el de verte sonreír al despertar, y que seas lo primero que mis ojos encuentren  al buscar cuando se abran lentamente. Porque eres la única persona que puedo considerar diferente a todo lo que he conocido antes de ti; es por eso que me da miedo que un día pudieras irte. Porque eres el único que me interesa que se quede. No te alejes nunca... ahora ya me he acostumbrado a vivir entre tus brazos y a morir en tus labios. Mis sueños ahora son de talla doble. No puedes marcharte. 

viernes, 12 de julio de 2013

Nueve.

Eres una de esas cosas bonitas que pueden aparecer en la vida sin que tú las pidas. Y ahora que estás aquí, ya no puedo dejarte ir. Hoy hace exactamente nueve meses que descubrí unos labios que me han quitado las ganas de probar otros diferentes. Hoy, y desde hace ya mucho, te quiero. Y eso es algo que nada ni nadie se atreverá a cambiar nunca. Es solo el principio de lo que está por llegar.

Ya he encontrado la fórmula de la felicidad: 2•6= XII.
Te quiero de la manera más loca y más extraordinaria de la que jamás nadie te querrá. 


Raúl, Raúl se llama mi felicidad.

jueves, 11 de julio de 2013

- Te lo suplico.
Pero ya había salido por la puerta y me quedé hablando sola. El cristal de la ventana sonaba tras el toqueteo de mis uñas contra él. Parecía querer gritarme que me había quedado sola. El abandono me abrazó por primera vez; y me apoyé en él como si no hubiera mañana. Estaba siendo el único que me daba cobijo.
Le miré alejarse por la ventana. Caminaba como tantas veces la había visto hacerlo antes, pero con la diferencia de que sus pasos ya no se perdían por el camino. Sabía bien  dónde quería estar. Y ese lugar estaba lejos de mí.
Se abalanzaron sobre mis los recuerdos. 
''Las amigas están siempre, tía. Pase lo que pase''.
Ahora solo parecían palabras. Huecas, vacías, insignificantes.
Sí, quizá ese fuera el adjetivo: insignificante.
Como si la vida hubiera perdido con esa marcha el sentido, me sumí en mis lágrimas. Me hicieron presa de ellas. Bañé mi cuerpo en culpabilidad, daño. Quizá rencor hacia mí misma por no haber guardado la compostura, por haberme dejado guiar por el cariño, por la esperanza de que nadie podría hacerme daño. De que ella jamás me haría daño.
Y de repente recordé lo que mi abuela siempre decía:
- Lo malo de las traiciones, reina, es que jamás vienen de un desconocido.
Apoyé mi cabeza en el cristal frío. Nadie podría parar la hemorragia de pensamientos que cubrían ahora mi cabeza. 
Azoté mis ideas con mis propias palabras y allí mismo prometí jamás volver a confiar ciegamente en alguien. Pensé en la cantidad de mentiras que había creído de ella y me sentí más avergonzada que nunca. ¿Tan fácil había resultado ser un maniquí? ¿Una marioneta? Parpadeé fuerte, intentando borrar lo ocurrido.
Pero ya nadie podría borrarlo.
Y pensé en lo mala que debí haber sido en otras vidas para ahora sentirme así.
Ahora ya no podrían sacarme de la miseria que suponía pronunciar la palabra amiga sin que doliera a cada letra pronunciada.
Tal vez doliera.
Y por eso moría cada parte de mí que había creído en lealtad. 
En amistad. 
Y al fin y al cabo, en ella.

martes, 9 de julio de 2013

butterfly.


- ¿Por qué te gusta tanto ese libro?- frunció el ceño y me miró- siempre lo estás nombrando.
- En el libro se habla sobre unas mariposas; pero no son como cualquier otras mariposas. Éstas a parte de volar, tienen la capacidad de hacer sonreír a la persona que tocan. Pero tienen una pega, mueren cada vez que han tocado a alguien. Así que tienen que elegir muy bien a quien hacer sonreír, porque será quien le haya dado sentido a su vida...
-¿Y es como una especie de metáfora?- me miró intensamente y se acercó. Me besó, lo suficientemente rápido como para que pudiera continuar con la explicación. Ambos sonreímos a la vez. Y otra vez esas cosquillas en el alma. Ese pellizco en el corazón.
- Sí- sonreí para mis adentros y le miré- Lo que yo pienso que quiere decir el libro es que tenemos que elegir bien a las personas a las que hacer felices, o a la persona a la que hacer feliz...para que después pensemos que ha valido la pena.
- Vaya...- suspiró- Entonces el libro tiene trampa.
- Todos los libros tienen trampa.
- Como tú.- espetó de repente.
- ¿Como yo?
- Siempre tienes un as en la manga. Lo utilizas cuando lo necesitas, como ahora.
- Puede- sonreí imitando su gesto y suspiré. Nuestras miradas se cruzaron.
- Yo creo que he elegido bien.- me miró melancólico después de decirlo y tosió. Para después volver a sonreír. 
- ¿Ya has elegido a quién hacer feliz?- pronuncié las palabras temblorosa. Pero parecí segura de mí misma.
- Claro...
- Seguro que lo haces bien.- le dije mientras su mirada contaba mucho más que sus palabras, y leí entre líneas lo que sus ojos me querían decir. 
- Si yo fuera una de esas mariposas - explicó- te habría elegido a ti. No por el simple hecho de que te quiera, que también, claro; sino por el hecho de que al robarte una sonrisa le habrías quitado el puesto a cien mariposas. No sabes lo que puedes llegar a transmitir a través de ella...
- Exageras. 
- Es la mejor arma que puedes necesitar, y el mejor maquillaje. 
- Eres tonto...- le empujé ligeramente, pero él se puso recto y me miró.
- De verdad. No dejes que nadie la cambie...
- Nadie lo va a hacer- suspiré y le miré de nuevo.
- Yo quiero ser esa mariposa que te elija, quiero ser la razón por la que no se borre, por la que continúe...
- De momento estás haciendo un buen trabajo.

Desde lejos el mar cerró nuestros pasos, y al cerrarlos, prolongó el silencio. Nunca antes había existido tanta magia encerrada en un solo momento. Era como formar parte de esas páginas de los libros que tanto ansiaba leer, era como sumergirse letra a letra y rozarla, sintiendo que por primera vez formaba parte de algo, y ese algo era real. Tan real, que asustaba. Tan real, que nos consumía.
Igual que la luna había consumido la noche y las estrellas luchaban por recuperarla.
Ahora una sonrisa suya, alumbraba la ciudad.
Y ese instante habría sido escogido entre un millón como sinónimo de felicidad.

lunes, 8 de julio de 2013

Encaj(amo)s.



Rara vez me verás subida en unos tacones y nunca me verás los labios rojos.
Soy optimista, pero no creo en eso del vaso que está medio lleno o medio vacío. Ni entiendo de intermedios. Eso sí, soy cariñosa, como nadie, pero solo con la gente más cercana.
Me da miedo todo lo que pueda encontrarme; menos las alturas, eso sí que no podría darme miedo nunca. Soy rara, y habladora; tanto, que acabarás cansándote de mis historias.
Y a veces puedo resultar fugaz, como una estrella, como un deseo, como un instante; pero eso sí, dejo huella en la piel. Me gustan las bufandas, y con ellas, el frío del invierno. Soy alérgica a los finales, sean felices o tristes. Y cuando acabo una novela, una serie o un programa me entra una sensación de pérdida. Creo en la magia, y a veces puedo resultar infantil cuando de soñar se trata.
Me gusta pensar que las excepciones existen, ya que siempre he pensado que soy una de ellas.
Soy rubia, no tonta.
Y tengo miles, miles, miles, miles, qué digo, millones, de defectos. Como eso de interrumpirte mientras hablas o decirte siempre ''va, elige tú'' cuando sé perfectamente que prefieres que yo elija.
Que a veces te entrarán ganas de matarme cuando veas que mi sonrisa aparece y desaparece al son de tus palabras.  Lo sé. Sé que no soy fácil, sé que busco siempre el camino más complejo, la opción más arriesgada, la sonrisa más intensa, la felicidad más marcada. Pero eso es solo porque necesito cuidarte; aunque protegiéndote pueda acabar dañándote.
Sé que quererme a veces, podrá ser insoportable.
Y aunque no tenga todas esas virtudes que podrían encantarte, o mis defectos lleguen a desquiciarte, tienes que saber que estoy hecha a tu medida. Que nuestras manos encajan y nuestros corazones laten acompasados. Que somos el blanco y el negro perfecto, como el bien y el mal, como la orilla y su mar, como el cielo y su sol. Que no encontrarás una talla que te siente mejor que yo. Y aunque acojone, aunque te haga dudar, aunque sientas, a veces, que el mundo es inmenso y nosotros somos solo dos migajas de pan...
Soy yo lo que has estado buscando, no tengas miedo...ya me has encontrado. 

domingo, 7 de julio de 2013

Quédate durante todas las noches de mi vida.




Te quiero; y es que con esa sonrisa, 
a ver quién es el valiente que se atreve a no hacerlo. 















Y esta es la canción que suena como tu risa.
Y esa es la canción que sabe a tus labios.
Que huele a ti.


sábado, 6 de julio de 2013

Hablemos de amor esta noche.


 Porque quizá sepa escribir palabras, pero cuando se trata de plasmarlas en voz alta, mi voz se retira. Si querías saber cómo estaba solo tenías que preguntárselo a mis pupilas. Y te darían más información que los hoyuelos de mis mejillas, esos que hablan por mí cuando callo sonrisas. O las disfrazo con serenidad. Yo te dejo perderte en el marrón de mi mirada almendrada. Así como te hago un hueco entre mi hombro y mi cuello y dejo que apoyes tu cabeza cuando los problemas pesen en ella. Te dejo perderte en mis latidos, acompasados, que van al ritmo de tu risa. Guíate a través de las pecas de mi espalda que trazan líneas imaginarias que forman constelaciones. Si quieres te dejo marchar, para poner a prueba tu sentido del humor amor y sepas volver a casa. Ya sabes, por si quieres enredarte entre las sábanas. Por si quieres recorrer el cielo agarrado a la esperanza, atado a mi espalda. No hablemos de amor, pongámosle tu nombre; queda mejor.
Y que nos envidien todas los enamorados del mundo, por no poder llegar a ser como tú y yo esta noche. A ser como tú y yo, amor. Por no poder brillar al son de nuestros corazones. 

jueves, 4 de julio de 2013

Injustificable.

Ya no puedo justificar tu huida, tu escape, tu salida de emergencia. Se me han acabado las excusas. Y mira que he luchado por crear unas nuevas, pero ninguna hace justicia al dolor que sentí cuando te vi marchar. Llevabas tu maleta, tu cigarro y tu mirada opaca, a vista de los demás, seguías siendo el de siempre. Pero cuando nuestras miradas se cruzaron, te juro que veía a alguien diferente. Luché contra mi propio cuerpo para no ir tras de ti y preguntarte quién eras y qué habías hecho con la persona que antes había conocido. Pero mis propios miedos se ocuparon de frenarme, de frenar mi caída. Fue suave, fue un toque oscuro pero ameno. Conseguí deslizarme por el sufrimiento sin apenas llorarlo, solo consumiéndolo. Como habría consumido el viento, el tiempo y el espacio la luz de una vela. No te iba a preguntar qué tal estabas, tus pies avanzando hacia el abismo llenaban las respuestas del bote que te lancé con miles de preguntas.
Se había hundido tu barco y con él, tú. Ya no pude ser el salvavidas que te sacara a flote. Había demasiado profundidad en tu sonrisa fingida, no pude rescatarte.
Sin embargo, tus últimas palabras parecían alegres. Como si algo pudiera ahorrarme el mal trago que pasé al irse la esperanza; pero tú siempre decías que no había mal que el ron no curara. Seguí tu consejo.
Aunque se te olvidó mencionar que el alcohol solo cicatriza, pero la herida sigue en la piel.
Cuando el viento sopla fuerte y la roza, aún escuece. ¿Qué remedio hay contra el dolor que permanece? ¿Qué cura hay para la soledad?
Cuando te fuiste prometiste no verme, y sin embargo, sigues apareciendo cuando cierro los ojos.
Te has ocupado de colarte por las rendijas de esta alma confusa y de consumirme con cada calada que le des a mi sufrimiento. Tenías razón, una vez te marcharas ya tendríamos algo en común, los dos compartiríamos el dolor. 



























Esta canción me ha inspirado a escribir ésto:




miércoles, 3 de julio de 2013

F(el)icidad.

¿Que qué entiendo por felicidad? Tus manos paseando por mi espalda,
tu respiración entre-cortada sobre mi cuello, tus besos con mis besos.
Labios de papel mojado, susurros perfectos con palabras que 
dejan huella en el alma.
O quizá sería más fácil decir que felicidad es sinónimo de tu nombre.














Nunca he sido perfecta, y sé que meteré la pata más veces de las que me gustaría. Que lucharé con todas mis fuerzas por hacerte feliz y a veces, no conseguiré sacarte una sonrisa. Pero hay algo que tengo claro, tan claro, que es lo único que a día de hoy sé: que te quiero. De la manera menos cuerda que puede haber en el mundo de querer a alguien...pero de la manera más auténtica.Porque no quiero que lo nuestro sea sumar simples meses, ya sabes, el tiempo es relativo...
Lo único que quiero es poderte llamar hogar, y que en mi pecho, en mis brazos, en mis labios...tú también encuentres tu hogar. 
Si es que, míranos, hasta la luna parece, esta noche, morir de envidia delante nuestro. Así que, por favor, que tu sonrisa nunca deje de brillar. Quiero que eclipses a la luna para que, si hace falta, nos odie, pero en su propia oscuridad.

martes, 2 de julio de 2013

Amanecer en tu risa.




Y no había contemplado jamás algo con más dulzura
que la sincronización de dos risas que se cruzan.




























- Tendría que saber explicarte por qué te quiero y sin embargo, no puedo. Supongo que tiene que ver con eso que llaman amor...
- ¿Eso quiere decir que me quieres de verdad, no?
- Quiere decir que me has dado muchísimas más risas que llantos, muchos más momentos buenos que malos. Que nunca te has ido, que siempre has esperado, aceptado, asumido. Que nunca te faltan las ganas de robarme un beso, un abrazo. Y que nadie me había hecho sentir jamás tan bien como cuando estoy a tu lado. Así que supongo que te quiero, sin contratos, peros o por qués. Te quiero, y me he dado cuenta de que durante todo este tiempo no es algo que haya dudado ni un momento. 

lunes, 1 de julio de 2013



Para qué te voy a mentir. Siento miedo de que descubras que tengo más defectos que virtudes y te marches. Amanecer sin ti, al otro lado de la cama. Y ver por un segundo que todos mis sueños se transforman en pesadillas. Porque tal vez cojas el equipaje y vueles, y no estés cuando levante la vista al frente. Tengo que pedirte que te quedes y me abraces. Porque esta noche, a pesar de ser verano, siento que el frío cala mis huesos. Y por una vez en la vida, estoy odiando la sensación de frío que nota mi piel. Sálvame, llévame lejos. Abrígame.
Porque tengo miedo.
Y odio ser consciente de ello.
Odio ser consciente de mí.
Esta noche odio todo lo que no tenga que ver con tu cuerpo.
Y necesito que estés aquí.
Aunque la gente diga que todo es pasajero,
yo aún tengo sueños en los que sé que tú te quedarás para siempre.
No dejes que solo sean sueños.

abrumador

Quizá pueda sonar raro, pero cuanto más cerca estoy de ser aquello que he deseado ser desde que mi uso de razón se coló en esta habitaci...