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Mostrando entradas de noviembre, 2015
Un clásico. Como nosotros. Como lo nuestro. Que pasa pocas veces. Un partido en el que ninguno suele ganar. Un clásico.  Que cuando se da consigue hacer estallar al mismo cielo.
Condenados al fracaso de empatar
matarnos
y renacer.
Todos nos conocen
todos saben qué somos
quiénes somos.
Todos saben que hay uniones imposibles,
que ahora tú eres ese corazón azul y rojo y yo me he convertido en una pálida bandera, que por primera vez en la historia, no tiene nada que ver con la paz.
Esta es nuestra guerra
y se ha vuelto
todo un clásico
batallarla.
Ojo al marcador.
Veintiséis en mi contra.
Y yo sólo te he metido doce.
Vuelves a ganar en este imposible.
Vuelvo a perder sin intentar,
clásico sin empates esta vez.
Fracaso en la espalda
ya no sé ni renacer.
Necesito que me salven.
Nunca he sabido pedir ayuda.
Ahora mi silencio no para de gritar.

Rota.
Rota.
Rota.

No sé por qué escribo.

Admito que espero que vuelvas, no he querido nunca perderte. Admito que espero que rompas este pacto de silencio absoluto y me cuentes si ya te has topado con la felicidad. Admito que no dejé de echar de menos lo que eras, aunque haya sabido en cada momento que vivía anhelando algo que ya no existía.
Admito que esperaba tu regreso mucho antes, pensaba que yo había sido esa chica a la que querías dar siempre las buenas noches, la misma a la que mimar todos los días de nuestras vidas. Creía de veras que cuando me llamabas familia era de verdad. Creía que estaría contigo, con vosotros, para siempre.
Suena egoísta, pero eres de las pocas personas a las que he podido llamar amigo. Y te echo de menos.
Sin más. A ti.
Da igual si ya no soy tu otra mitad, da igual si ya no nos importa lo que tuvimos. A veces me gustaría saber si estarías ahí si algo grave me pasara. Si vendrías esta vez a salvarme. Si me recogerías. Has sido una de las personas más importantes de mis ya casi veinte años de vi…
Black.

One year ago.

Hace un año exactamente que pasó.
Tu sorprendente frustración, esa llamada telefónica que lo cambió todo.  Hace un año que algo en mí murió. Y desde entonces no ha pasado un día en el que no recuerde cómo empecé a desmontarme poco a poco. Un mes. Un mes de idas y venidas, en el que tus llamadas se hacían presentes cada noche. Hablábamos porque te hacía sentir mejor, pero ya no querías verme. De vernos casi a diario pasamos a vernos una vez a la semana. A veces ni eso. Siempre estabas triste, nunca parecía satisfacerte ninguna de las cosas que te decía. No salías del agujero. Lloré cada noche, tras colgar el teléfono. Lloraba porque sabía que había empezado el camino hacia el final. Comenzó el duelo.
Hoy hace un año que nuestra historia cambió. Pronto hará un año de aquella noche en la que dormimos juntos, pero más lejos que nunca.Hace un año que cortaste el cable, que me apartaste. Hace un año del desastre, y si lo recuerdo hasta escuece.
Te lloro porque echo de menos lo que eras ant…

Ya hemos estado aquí antes, en medio del recuerdo, justo en el desastre.

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Nos hemos buscado antes entre el sonido fino de tus cuerdas
y la línea que separa mi sonrisa de tu caos. Ya nos hemos matado antes, dos veranos después del accidente mortal de tu boca mordiendo mi pecho. Ya no sé servirme copas siempre acaban en el suelo. Y me pregunto qué habrá sido de nosotros, ahora que ya no somos uno, ahora que me pinto los labios de rojo -porque a ti no te gustaba- y siento que rompo tus normas. Soy una niña en el fondo no he cambiado tanto pero me gusta pensar que al menos, perderte me hizo más fuerte aunque sea mentira. Pero algo tenía que ganar tras tu partida, ya que lo perdí todo apostando por nosotros.


Si te sirve de consuelo nunca he sido tan cobarde como ahora.
Y si no, que le pregunten a mis ganas de querer
y mi miedo por hacerlo fuerte.
Ya no recuerdo cómo se cogía con cariño una mano,
cómo se ilusionaban las pupilas
cómo se hace el amor sin una guerra previa
más que la de dos risas batallando por el primer puesto.


Todas las camas están frías,
lo sé,
y m…

Humo.

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A veces consigues rasgarme, como hoy. Me atraviesas la piel, rascas mis cicatrices, me haces sangrar. A veces puedes conmigo. A veces es contra mí. Ojalá no tuviera que haberte visto antes, ojalá no hubiera mirado esas pupilas en el momento preciso. Ojalá no te hubiera quemado la piel jamás. Ojalá no tuviera que enfrentarme a mí misma cada vez que pienso en ti. Estoy acojonada. Y es que cuando quieres decir tanto que nada te parece suficiente, de repente, ocurre esto. Colapso. Caos. Versos. Letras desordenadas que se resbalan. Se me caen de las manos. Ahora vivo con miedo. Enciendo mi cigarro y sé que tardará lo mismo en consumirse que tú en marcharte. Es cuestión de minutos. Como tu olvido, que fue tan repentino, que me golpeó la espalda.  Me dejaste con lo puesto, lo demás te lo llevaste. Me quedé muerta de frío en un diciembre que no he vuelto a mirar con los mismos ojos. Fueron las peores navidades del mundo. Tuve que sobrevivir sin tu paracaídas. Dime cómo puedo asumir en tan po…
Me retiro.
Quizá alguien venga a buscarme, me sacuda el polvo y me recuerde que soy demasiado joven para sufrir.
Antes lo tenía todo, pero perdí demasiado. Amigos que juraron quedarse se fueron, la familia se rompió, la persona que estaba enamorada de mí dejó de estarlo y me vi sola tomando las riendas de una vida que no parecía la mía.
Dime tú cómo se sale viva de algo así.
Dime cómo sigues siendo tú después de pensar que si todos se marchan es que eres tú el problema.
Cómo calmar esa sed, cómo sobrevives al fin de tu propio mundo.Necesito irme lejos,
lo malo es que esta vez
será sola.

Lo malo de hacerte la fuerte es que acaban creyendo que lo eres.

Cuando te fuiste me planteé muchas cosas. Lo cierto es que dudé, sé que lo más fácil habría sido volver junto a ti. Me habría bastado esa noche que prometías llenarme de explicaciones para volver a creerte, para enamorarme de nuevo de esa risa...Mi mente habría creído que eras el de antes, el chico valiente del que me enamoré.  Y habríamos sido felices, como siempre fuimos. Habríamos reído de todo, llorado por nada, y las puertas de esa familia con la que amaba estar de nuevo se habrían abierto para mí. Habría velto a ser esa Noelia que mordía lo que fuera con tal de hacerte feliz. ¿Pero habría sido justo?
Si quería volver junto a ti debía pasar por alto todos esos meses de vacío,  de preguntas que aún ni siquiera has respondido.  Todas esas noches borracha, hablándoles a todos de ti, de lo que te quería.  Les daba pena, me miraban entristecidos, sin saber cómo decirme que ya nunca volverías. Te esperé durante meses, no sabes a cuántas bocas les dije: No.
Hasta que cambié,  al princ…

Versos rotos y torcidos dentro de esta noche tan viva.

No soy yo ya, no puedo y eso me jode. Jamás reconoceré que he cambiado, que me han cambiado, que soy cobarde, que me invade el temor de no recuperar mi esencia. Vivo atrapada en una vida que no es la mía. Yo no pedí esto, no pedí que él se fuera, no pedí ese silencio, la pérdida de los que tanto prometieron, ni siquiera pedí que mis dos ejemplos a seguir, que se amaban, de repente, decidieran odiarse y detestarse. Me anula la desconfianza que respiro en estas cuatro paredes, desde donde miro aquello que tantas veces llamé hogar y hoy es sólo un descuido repleto de indiferencia, olvido, tristeza, vacío, maldad. Vivo rodeada de miedo. Invadida por el gobierno de las risas perdidas, que anuncia todas las despedidas que no pronuncié y me obligaron a recordar. Mi jaula es la infancia inocente que se marchó con la llegada de esos tres reyes llamados papá y mamá y ese camello que resultó ser el vecino del quinto, que por decir ya no sabe ni pronunciar su nombre. Pensaba que su amor sería par…