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Mostrando entradas de noviembre, 2015

Confesiones de papel.

Y entre tanta gente,
entre el sonido de aquella mítica voz,
te miraba.
Eras tan niño cantando, tan inocente,
con los ojos clavados en ese momento,
que te habría abrazado hasta consumirte.
Eras la única persona del mundo
con la que habría pisado aquella sala,
no podría haber sido feliz de otro modo.Es tan justo que estés ahora,
después de tanto,
y me mires asombrado,
recojas mis silencios,
que me llames torpe,
y te hagas poeta entre
los versos de mis piernas.Magia es la palabra que llevas entre
los dientes
y no valen trucos baratos
contigo es verdad,
no hay otro modo
de mirar.Me das tanto miedo, le temo tanto
a ese momento,
que no querré que te vayas nunca
ahora que quedarte es la derrota
que he convertido en victoria,
hazte mío y no te caerás nunca,
porque te sujetaría incluso cuando
no lo merecieras.Hazme lo que quieras,
menos daño.
De verdad que siempre he creído
que estábamos cortados por el mismo
patrón.
Y ahora sé que era inevitable
chocarnos en aquellas vías,
volver a conoce…
No me preguntes.
No sé por qué,
pero huiría a cualquier lugar
del mundo en el que existiera
tu abrazo.
Porque cuando llegas me dislocas
y me partes
te revuelves
me matas
me cuestionas
me renaces
y me tienes.
Nada es fácil
pero todo parece sencillo
cuando tú lo explicas.
No me preguntes por qué
pero este mundo se deshace
y quiero desaparecer
no volver
a anclarme
a nada que no me haga tanto bien
como tu mirada sincera que roza
sin quemarme.
Tú entiende lo que quieras, que sólo he dicho que te quedes para siempre, aun sabiendo que "para siempre" nunca llega.

.

Cada vez peor,
solo gritan,
discuten
y se matan
con palabras
puñales
desperdicios.
30 años amándose
y hoy solo les queda
el silencio.
No quiero estar aquí
pero no tengo refugio.
No sé contarle a nadie
qué es lo que me ahoga
qué esconden las horas
intermitentes
de mis naufragios.
Estoy sola en esto,
porque todo el mundo se acaba yendo
y al final solo quedo yo
conmigo misma.
No hay nada más duro que dejar de creer en el amor por ver que los dos pilares de tu vida empiezan a derrumbarse.
Es tentador marcharse
llenar la mochila
y alejarse
sin contarle a nadie
dónde voy.


Silencio.
Hoy habla este ahogo.
Ya no me queda nada en lo que creer.


Estoy vacía.

Desconchada la pared de mi silencio.

Terciopelo rasgado, me atropellan tus preguntas, no sé decirte nada.
Me apunto al ejército de hombres que te siguen cuando te haces llamar justicia.
Y te quiero porque te admiro,
no al revés.
Aunque sigas creyendo que no has sido mi ángel, cuando el único que apareció eres tú, después de mí.
Estos versos solo dicen tonterías,
pero pocas veces he dicho algo tan cierto,
como lo poco que cabe en este poema.Tú nunca me verás y yo siempre estaré mirando, ese es el resumen.
Y que te mueres por oír a mi boca decir lo que mis ojos le contaron a tus párpados hace tiempo.
Que volví sin miedo a por ti,
y eso hasta un ciego podría verlo.
Un clásico. Como nosotros. Como lo nuestro. Que pasa pocas veces. Un partido en el que ninguno suele ganar. Un clásico.  Que cuando se da consigue hacer estallar al mismo cielo.
Condenados al fracaso de empatar
matarnos
y renacer.
Todos nos conocen
todos saben qué somos
quiénes somos.
Todos saben que hay uniones imposibles,
que ahora tú eres ese corazón azul y rojo y yo me he convertido en una pálida bandera, que por primera vez en la historia, no tiene nada que ver con la paz.
Esta es nuestra guerra
y se ha vuelto
todo un clásico
batallarla.
Ojo al marcador.
Veintiséis en mi contra.
Y yo sólo te he metido doce.
Vuelves a ganar en este imposible.
Vuelvo a perder sin intentar,
clásico sin empates esta vez.
Fracaso en la espalda
ya no sé ni renacer.

No te enamores de mí.

No te enamores de mí.
Haces bien. Aléjate cinco centímetros, ponte el cinturón de seguridad. Mantén las distancias.
Y no te enamores de mí.
Soy nociva cuando me enfado, tóxica cuando me entristezco, insostenible cuando decaigo.
Haces bien, no te enamores de mí.
Porque quiero demasiado, porque entrego lo que tengo aunque eso signifique quedarme sin nada.
No te acerques.
Suelo sanar las heridas. Y a todos nos da miedo que nos acaben curando. Que pongan una preocupación más encima de nuestras preocupaciones, que al tapar la tristeza con sonrisas se cree algo grande. No te enamores de mí, porque nunca te haré daño. Y tendrás que atarte a mi sonrisa para siempre, o apuntarme con tus palabras y matar mis ilusiones.
Haces bien, no creas mis promesas, aunque sean ciertas. Porque probablemente se cumplirán.
Y a nadie le gusta que todo salga bien, según lo planeado.
No me quieras, no me esperes, no te ilusiones, porque te querré, te esperaré, me ilusionaré.
No, no. Ya lo haces bien. Aléjate de …
Necesito que me salven.
Nunca he sabido pedir ayuda.
Ahora mi silencio no para de gritar.

Rota.
Rota.
Rota.

Circos soñados.

Me alejas, te asusto. Recaes y estiras de mí. No sé por qué, pero me quedo en tu abrazo. Me siento segura ahí dentro, aunque sepa que te vas a ir. Me acaricias el pelo, gesto sincero, mirada pacífica que recorre mis pechos. Rozas el acento de mi boca con tu lengua, me calmas las tormentas. Nos asustamos del roce eléctrico, retrocedemos un paso para mirarnos a distancia. Me acerco con miedo, das un paso al lado, cambias la perspectiva. Y de repente ríes. Y yo te pregunto por qué. Y dices que no ríes, que sólo sonríes. Mentira. Te ríes de mi fragilidad, de lo fácil que es para ti tenerme siempre. Y sin embargo me gusta. Te pones serio, me acercas. Ahora mi cintura cree que tiene dueño, se pega a tus manos. Mueves ligero los hombros, me levantas hasta ponerme encima de ti. Y me consumes. Y nos consumimos. De repente, luz. Me invades. Retomas las guerras y sacias la sed de todas las venganzas contra mi melancolía. Me sintonizas. Y vuelvo a un mundo bueno, que sólo existe cuando pronuncias…

No sé por qué escribo.

Admito que espero que vuelvas, no he querido nunca perderte. Admito que espero que rompas este pacto de silencio absoluto y me cuentes si ya te has topado con la felicidad. Admito que no dejé de echar de menos lo que eras, aunque haya sabido en cada momento que vivía anhelando algo que ya no existía.
Admito que esperaba tu regreso mucho antes, pensaba que yo había sido esa chica a la que querías dar siempre las buenas noches, la misma a la que mimar todos los días de nuestras vidas. Creía de veras que cuando me llamabas familia era de verdad. Creía que estaría contigo, con vosotros, para siempre.
Suena egoísta, pero eres de las pocas personas a las que he podido llamar amigo. Y te echo de menos.
Sin más. A ti.
Da igual si ya no soy tu otra mitad, da igual si ya no nos importa lo que tuvimos. A veces me gustaría saber si estarías ahí si algo grave me pasara. Si vendrías esta vez a salvarme. Si me recogerías. Has sido una de las personas más importantes de mis ya casi veinte años de vi…
Black.

One year ago.

Hace un año exactamente que pasó.
Tu sorprendente frustración, esa llamada telefónica que lo cambió todo.  Hace un año que algo en mí murió. Y desde entonces no ha pasado un día en el que no recuerde cómo empecé a desmontarme poco a poco. Un mes. Un mes de idas y venidas, en el que tus llamadas se hacían presentes cada noche. Hablábamos porque te hacía sentir mejor, pero ya no querías verme. De vernos casi a diario pasamos a vernos una vez a la semana. A veces ni eso. Siempre estabas triste, nunca parecía satisfacerte ninguna de las cosas que te decía. No salías del agujero. Lloré cada noche, tras colgar el teléfono. Lloraba porque sabía que había empezado el camino hacia el final. Comenzó el duelo.
Hoy hace un año que nuestra historia cambió. Pronto hará un año de aquella noche en la que dormimos juntos, pero más lejos que nunca.Hace un año que cortaste el cable, que me apartaste. Hace un año del desastre, y si lo recuerdo hasta escuece.
Te lloro porque echo de menos lo que eras ant…

Ya hemos estado aquí antes, en medio del recuerdo, justo en el desastre.

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Nos hemos buscado antes entre el sonido fino de tus cuerdas
y la línea que separa mi sonrisa de tu caos. Ya nos hemos matado antes, dos veranos después del accidente mortal de tu boca mordiendo mi pecho. Ya no sé servirme copas siempre acaban en el suelo. Y me pregunto qué habrá sido de nosotros, ahora que ya no somos uno, ahora que me pinto los labios de rojo -porque a ti no te gustaba- y siento que rompo tus normas. Soy una niña en el fondo no he cambiado tanto pero me gusta pensar que al menos, perderte me hizo más fuerte aunque sea mentira. Pero algo tenía que ganar tras tu partida, ya que lo perdí todo apostando por nosotros.


Si te sirve de consuelo nunca he sido tan cobarde como ahora.
Y si no, que le pregunten a mis ganas de querer
y mi miedo por hacerlo fuerte.
Ya no recuerdo cómo se cogía con cariño una mano,
cómo se ilusionaban las pupilas
cómo se hace el amor sin una guerra previa
más que la de dos risas batallando por el primer puesto.


Todas las camas están frías,
lo sé,
y m…

Humo.

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A veces consigues rasgarme, como hoy. Me atraviesas la piel, rascas mis cicatrices, me haces sangrar. A veces puedes conmigo. A veces es contra mí. Ojalá no tuviera que haberte visto antes, ojalá no hubiera mirado esas pupilas en el momento preciso. Ojalá no te hubiera quemado la piel jamás. Ojalá no tuviera que enfrentarme a mí misma cada vez que pienso en ti. Estoy acojonada. Y es que cuando quieres decir tanto que nada te parece suficiente, de repente, ocurre esto. Colapso. Caos. Versos. Letras desordenadas que se resbalan. Se me caen de las manos. Ahora vivo con miedo. Enciendo mi cigarro y sé que tardará lo mismo en consumirse que tú en marcharte. Es cuestión de minutos. Como tu olvido, que fue tan repentino, que me golpeó la espalda.  Me dejaste con lo puesto, lo demás te lo llevaste. Me quedé muerta de frío en un diciembre que no he vuelto a mirar con los mismos ojos. Fueron las peores navidades del mundo. Tuve que sobrevivir sin tu paracaídas. Dime cómo puedo asumir en tan po…
Me retiro.
Quizá alguien venga a buscarme, me sacuda el polvo y me recuerde que soy demasiado joven para sufrir.
Antes lo tenía todo, pero perdí demasiado. Amigos que juraron quedarse se fueron, la familia se rompió, la persona que estaba enamorada de mí dejó de estarlo y me vi sola tomando las riendas de una vida que no parecía la mía.
Dime tú cómo se sale viva de algo así.
Dime cómo sigues siendo tú después de pensar que si todos se marchan es que eres tú el problema.
Cómo calmar esa sed, cómo sobrevives al fin de tu propio mundo.Necesito irme lejos,
lo malo es que esta vez
será sola.

Lo malo de hacerte la fuerte es que acaban creyendo que lo eres.

Cuando te fuiste me planteé muchas cosas. Lo cierto es que dudé, sé que lo más fácil habría sido volver junto a ti. Me habría bastado esa noche que prometías llenarme de explicaciones para volver a creerte, para enamorarme de nuevo de esa risa...Mi mente habría creído que eras el de antes, el chico valiente del que me enamoré.  Y habríamos sido felices, como siempre fuimos. Habríamos reído de todo, llorado por nada, y las puertas de esa familia con la que amaba estar de nuevo se habrían abierto para mí. Habría velto a ser esa Noelia que mordía lo que fuera con tal de hacerte feliz. ¿Pero habría sido justo?
Si quería volver junto a ti debía pasar por alto todos esos meses de vacío,  de preguntas que aún ni siquiera has respondido.  Todas esas noches borracha, hablándoles a todos de ti, de lo que te quería.  Les daba pena, me miraban entristecidos, sin saber cómo decirme que ya nunca volverías. Te esperé durante meses, no sabes a cuántas bocas les dije: No.
Hasta que cambié,  al princ…
Las dos personas que me criaron cada vez están más lejos.
¿Cómo voy a creer en el amor si no creen ellos?
Cómo duele esperar lo inevitable.
Ver cómo se rompen las piezas
Ver cómo se mueren en silencio, sin poder hacer nada.
Me ato y lloro en esta cama.
Sólo sé pensar, y pienso en cuánto más va a destrozarse la familia. En cómo de rota voy a quedarme después.
Sólo pienso en que no quiero cometer los mismos errores que ellos.
Necesito irme lejos
lejos de lo que llamé hogar
y hoy parece más una cárcel.
Miro incrédula sus fotos.
Parecían tan felices.
Me muero y nadie lo ve
voy a dejar de estar donde estaba
voy a condenar mi verdad
y decirle al corazón que aprenda a no amar, por si cometiera el mismo error.
Por si pesaran todas las mentiras.
Hoy no sé ni por qué escribo
pero me deshago
me rompo
me mojo
me voy.
Y nadie lo echará de menos.

Versos rotos y torcidos dentro de esta noche tan viva.

No soy yo ya, no puedo y eso me jode. Jamás reconoceré que he cambiado, que me han cambiado, que soy cobarde, que me invade el temor de no recuperar mi esencia. Vivo atrapada en una vida que no es la mía. Yo no pedí esto, no pedí que él se fuera, no pedí ese silencio, la pérdida de los que tanto prometieron, ni siquiera pedí que mis dos ejemplos a seguir, que se amaban, de repente, decidieran odiarse y detestarse. Me anula la desconfianza que respiro en estas cuatro paredes, desde donde miro aquello que tantas veces llamé hogar y hoy es sólo un descuido repleto de indiferencia, olvido, tristeza, vacío, maldad. Vivo rodeada de miedo. Invadida por el gobierno de las risas perdidas, que anuncia todas las despedidas que no pronuncié y me obligaron a recordar. Mi jaula es la infancia inocente que se marchó con la llegada de esos tres reyes llamados papá y mamá y ese camello que resultó ser el vecino del quinto, que por decir ya no sabe ni pronunciar su nombre. Pensaba que su amor sería par…