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Mostrando entradas de diciembre, 2015
Me pregunta que qué tal estoy y yo solo sé mirarle con delicadeza, como el que admite que está mejor de lo que esperaba estar para estas fechas. Él sonríe algo ilógico, comenta que la vida le va mejor, que aún no tiene lo que ansía pero solo porque aún no sabe qué quiere exactamente. Y yo le miro desafiante, le reprocho que nunca sabe nada, que así cómo espera decidir. Sonríe, como el que recuerda algo gracioso, y yo sé que lo hace porque como ahora, ya le había dado la chapa tiempo atrás con estas cosas. Es una sonrisa de nostalgia. Una sonrisa de echaba de menos que me echaras la bronca por las decisiones que decido no tomar en mi vida. Y yo le devuelvo la sonrisa, como diciendo que sí, que yo también lo recuerdo, que debería cambiar. Pero niega con la cabeza, sigue siendo feliz en esa inocencia pura que quise tanto un día. Levanta los hombros y con una risa fingida me pregunta que cómo le va a mi corazón. No le contesto, aunque me encantaría decirle que por fin lo he amueblado, que…

(versos) cualquiera.

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Niña de mirada gélida que consigue deshacer mis hielos paralelos al miedo que me da crecer. Niña de pasos sinceros que endulzas hasta el viento con tu forma de reír. Contéstame sincera, déjame la puerta abierta por si vuelvo por aquí, y me da por recitarte todo lo que no te dije cuando no me debí ir. Niña de terciopelo que eres suave y raspas a la vez, siempre con tu verdad por delante dejándome sin aire cada dos por tres. Que sonríes a los extraños y abres tu mundo a cualquiera, dejas que se asomen y nunca que se queden en él. Niña, tú que ríes alto y no hay música que iguale la melodía de tu fin. Niña, que te pienso desde aquel noviembre gris que aún estás aquí y no te cansas. Que me dejas tierno  y te resbalas, que no te quedas hasta el último baile. Que eres libre y no te entendí. Perdóname, niña, por no haberte conocido cuando pude por no haberme dado a mí mismo el valor de seguir ahí, cuando rompí las promesas que meses atrás cosí en mis labios, cuando por perderme te perdí. Ni…

Navidad.

Porque no ha sido el año más fácil de mi vida,porque he tenido que dejarme la piel asumir el cambio y perder el miedo. Porque he conocido y desconocido, recuperado y desvanecido, por mí por el coraje y el valor la fortaleza, saber decir 'no', aunque duela. Por la amistad, infinita y severa que sigue sumando meses  a pesar de mis tormentas. Por el amor, que traicionero, me regaló un diciembre lleno de tristeza y me ha devuelto un diciembre lleno de ilusiones. Por la esperanza, que nunca se dejaba perder hasta que decidí perderla. Por renacer, por aquellos diecinueve inviernos que cumplí algo sola y sin recuerdos. Por los veinte que se acercan con promesas, un contrato indefinido, un nuevo trabajo y esperanzas en un curso que ya va por la mitad. Por esos amigos que se van sumando y  la construcción de una amistad imperfecta y esas birras los jueves noche con sabor a sal. Por mi gente, mi familia, los que quedan, que no son muchos pero son los justos para hacerme feliz.  Por él, que resbaló entre la gente y …
Y la vida
como siempre
no esperó
y me pintó
de esperanza
el silencio.

Rota. Y por qué no.

Tiemblo.
Me trago las lágrimas y tiemblo.
Me agarro el corazón y tiemblo.
Me miro en el reflejo y tiemblo.
Todos los miedos afloran, se deshace el silencio y un gemido de dolor me rompe la garganta. Hacía mucho tiempo que no temblaba así.
Me da miedo supongo, porque si volvieran a atravesarme no podría renacer.
Porque prometí que nadie más podría romperme y me he roto.
Porque ya no tengo las cosas tan claras.
Porque este momento es precisamente el que me recuerda por qué no quería volver a darle a nadie el poder de destruirme.
Porque me caigo otra vez y ya no hay alas que salven la distancia de mi cuerpo y el infierno.
Porque estoy siendo sincera, y sinceramente muero.
Ya no recordaba lo que es sentirse hundido. Ya no recordaba lo que era temer perder. Ya no me recordaba débil.
No me recordaba desnuda arañándome la piel.
No me recordaba sangrando.Siempre he perdido en todos los juegos, esta vez no iba a ser menos.
Me destierro de este silencio
y vuelvo a la botella de siempre
para v…
Hoy tu madre me ha preguntado que qué tal y no he sabido preguntarle por ti.
Espero que estés bien y la tormenta al fin te haya traído la calma que esperabas.
Y si es así jamás leerás esto.
Es lo que debe ser.Y me alegro.