domingo, 28 de mayo de 2017

De mí a mí.

esta foto tiene más años que yo -casi- pero me ha hecho gracia



Empezaré por el final. No por nada especial; es que los principios se me hacen casi monótonos, casi auténticos. 
Digamos que estaba sentada en el mismo lugar de siempre y dejé de ser la de siempre. Digamos que algo salió de mí y vino a mí. Me explico: imaginad que tenéis un bote lleno, repleto, de mariposas. Lo sujetáis fuerte, con las manos bien prietas al cristal. De repente las mariposas consiguen descifrar vuestro secreto más oscuro y diminuto, descubren cómo abrir la tapa del bote; o sea, su puerta a la libertad.
Las mariposas escapan sin pensar en nada más que en sí mismas. Os golpean con las alas, os susurran cosas absurdas que no entiendes y se van a volar. Se van muy alto. 
Imaginad que de repente todas vuelven, furiosas, espantadas, casi extrañadas y os piden explicaciones.
Por qué nos teníais encerradas.
Por qué nunca nos hablasteis del cielo.
Por qué ahora no somos capaces de alejarnos de vosotros porque nos sentimos desprotegidas. 
Por qué nos habéis hecho ser dependientes (de ti, de él, de vosotros). 

¿Qué les diríais vosotros a las mariposas?
Fue sin querer...No supe que...Podría haber...
No.
Bajaríais la cabeza(y lo haríais porque lo sé, porque no os conozco pero lo sé, porque es lo que todos haríamos). Después le soltaríais un rollo de la sociedad, de que si imponen no sé qué, que si los animales no sé cuántos; mentiríais, maquillaríais cada fonema, cada pequeña parte de vuestro discurso para no ofender a las mariposas.
Después les diríais que fue por amor, pero ellas no os creerían. Porque ellas nacieron de vosotros, salieron de los poros de vuestra piel, salieron de vuestra mente, vuestro orgullo, vuestras inseguridades, vuestras manías, vuestras voces, vuestros andares, de ti. Porque te conocen más que tú y sabían antes que tú las decisiones que ibas a tomar.

Imaginad ahora que todo lo que os he dicho es mentira.
Que en realidad,
eres tú el/la que ha estado en ese bote. Imagina que yo soy mariposa y que tú eres yo, que yo soy tú y tú eres mariposa. Imagina si creerías o no lo que ese/a humano/a extraño/a te ha dicho. 


Ya lo sé,
que no.

Que ya sé que piensas que las mariposas no hablan,
pero tampoco escriben
y sin embargo,
estás leyendo esto.




lunes, 22 de mayo de 2017

.

Van a pisarte la cabeza te pongas como te pongas así que agárrate fuerte y ni se te ocurra quejarte.
Ellos podrán decirte lo que quieran, tú no hables.
Que quizá te retuercen la lengua con falsos "te quiero" medidos a instantes.
Y quién dijo que la felicidad existe,
si estás muerta.

viernes, 19 de mayo de 2017

Brasas.

Con los ojos del tamaño de dos lunas se puso a escribir. Primero se recogió el pelo, pues le estorbaba la vitalidad con la que se movía a su alrededor; sus hombros ya no estaban preparados para soportar el peso. Después se estuvo mordiendo las uñas durante minutos, pensando qué era lo que realmente quería escribir.
Lo tenía demasiado claro y le daba suficiente miedo ponerse a escribir algo así:
''No me salen las cuentas de las veces que soy feliz''. Quizá, al principio, no se entendió ni ella. Escribió, después, una especie de metáfora que se le agarró al corazón y de la que ya no se supo librar: ''El sol sincero ha empezado a quemarme las razones y ya no anochezco''. 
Después cayó rendida. Era lo más fuerte que había escrito hasta entonces y solo ella podía comprender lo que eso significaba. El paso que había dado, lo mucho que había conseguido avanzar.
En su cabeza solo una pregunta quemaba los silencios: ¿Qué ha pasado?
Se revolvió durante horas en la cama. No encontraba respuestas, y es que ni siquiera se molestaba ya en plantear pregunta alguna.
''Cómo duele saber que sigo viva en un mundo que hace años que está muerto''. Cada letra tecleada se volvía testigo del drama confuso que estaba viviendo: ''Cada vez soportas menos peso, cada vez estás más muerta''. 
Cómo salir de ahí,
de aquí,
de ella,
de mí.

Una casa con paredes de cartón, mentiras en el aire que se pegan a su pelo, un dolor clavado en las costillas, que ya no se calma ni durmiendo. 
''Les importo tan poco que ni siquiera han visto que el silencio que enseño es lo único que me atrevo a pronunciar''. 
Podría haber mentido muchas veces durante su efímera e intensa vida, pero ya puedo afirmar que yo que escribiendo no había probado jamás la mentira.
''Veneno partido, escupo cristales''.
Y sigue leyéndose a sí misma:
'' No te ha dado tiempo a girarte
y ya te has consumido.
Un instante,
es lo que hacía falta
para morir quemada
entre las brasas 
y las balas''.

Yo aún no lo he entendido. 
Pero supongo que lo crudo reside en la verdad,
y qué lástima que esto no sea mentira,
así no tendría que limpiar sus lágrimas,
levantar la vista
y decirle a sus padres, que acaban de entrar:
''Claro, como siempre, genial''.

Ya os lo he dicho antes,
aquí es donde aún sigue(o) siendo verdad.

lunes, 1 de mayo de 2017

Cuando la piedra esconda la mano,
cuando la mano se coma a la serpiente,
cuando el silencio grite sin remedio,
cuando el mundo no gire
y el mar se reseque;
cuando los pies ya no rueden
y el río se pare.
Cuando el vértigo sea valiente
y la sangre no recorra mi cuello,
cuando muera viviendo,
cuando viva sin respirar.
Cuando el viento me arrastre 
y la corriente ya no se llame aire,
cuando las tripas no suenen
cuando sacie mi sed 
cuando la tortura se vuelva paz.

Cuándo.
Cuándo.
Cuándo será.
Cuándo.
Cuándo.

Ahora.
Nunca.

Ahora.

abrumador

Quizá pueda sonar raro, pero cuanto más cerca estoy de ser aquello que he deseado ser desde que mi uso de razón se coló en esta habitaci...