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Mostrando entradas de octubre, 2012

Es un cliché, no es amor.

Lo llamabais amistad porque no os atrevíais a llamarlo amor, pero ambos sabíais que siempre lo había sido. Desde aquel agosto, desde aquella noche cálida, desde aquel cruce de miradas. Era un bar de carretera, o quizá no, pero quedaba más interesante cuando decíais que sí lo era. Os encontrasteis y sin saber por qué os sonreísteis  Vamos, como si os conocierais, o como si algo os atara a estar juntos. ¿Cómo lo llaman?, Ah sí, química. Creíais que era increíble haber coincidido entre tanta gente. Él del norte, tú del sur. Era bonito, una casualidad preciosa. ¿Cuánto duro? Cuatro meses. De mayo a septiembre. Fue como una pausa efímera de vuestras vidas. Como si hubierais parado después de un maratón a coger aire. ¿Hubo besos? yo sé que sí. Y no sólo con los labios. Hubo tantos besos sin haberlos...Os queríais tanto que os dolía el pecho. Cada tarde cuando te dejaba a las 21.44 en tu portería deseabas parar el reloj, todos los relojes del mundo y quedarte colgada de su sonrisa. ¿Era casi…

Tú tienes que ser un ángel, o algo así.

Porque el mundo se encogía en un instante cuando él tomaba mi mano. Porque temblé con el primer beso, y con el segundo. No sabía bien bien lo que era, no sabía qué pensar, es cierto. Estaba acojonada porque hacía muchísimo tiempo que nadie me quería por lo que era por dentro y por fuera. Y sí, me dio muchísimo miedo, pero cuando llevaba treinta minutos a su lado, después del primer beso, sentí que ya me daba igual el miedo, que aunque fuera un kamikaze pensaba ir directa, de cabeza, a jugármela. Y tú no sabes cómo besa, que se te pierde el norte, el horizonte y los caminos. Todo se pierde si sus labios juegan a encontrarte. No sabes la cantidad de veces que he soñado con besar su espalda, de morder sus labios. Porque sin duda, jamás había visto a alguien tan increíble fijando sus ojos en mí. No has escuchado sus 'te quiero', o el sonido de su risa acariciándote el alma. No has tenido sus ojos a dos centímetros, ni has analizado el marrón verdoso que hay en ellos. No has tocado…

Ni novios, ni amigos, ni colegas. Somos lo que el tiempo deja.

- ¿Entonces, si no somos novios, qué somos?
- Dos almas impares, supongo.
Me revolví nerviosa. No sabía si entendería qué quería decirle. Me pasaba a menudo, pensaba frases que tenían sentido para mí pero los demás no le encontraban ni pies ni cabezas. Él me miró alzando las cejas y me enseñó media sonrisa.
- Así que dos almas impares, nunca nadie me había dicho algo así.
- Entonces no habrás conocido a muchas locas antes de mí...- reí nerviosa, pero esquivándole con los ojos. No quería perderme en sus ojos porque perdería la noción de las palabras.
- He conocido a muchas locas, y te aseguro que tú no lo estás.
- Pues vaya, yo creyendo toda la vida que lo era. Yo no quiero estar cuerda, me has roto la ilusión.
Rió y entonces le miré. Sonrisa enormemente brillante, postura chula pero honesta, hoyuelos en las mejillas, bocata en mano.
- No es que seas un ser racional, eso es lo último que eres. Te mueves por impulsos, pero no estás loca. Eres la persona más extraña que conozco, con metáforas in…

A golpes de corazón.

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Aquí me tienes, tal y como querías. Simple, transparente, arrodillada ante ti. Puedo besarte los pies, si quieres. Ya me tienes. Ya es tuyo. Ya soy tuya. Ya no es nuestro,ahora es sólo tuyo.
Acaríciame el alma a golpes de pie, como ya es costumbre. Haz que los moratones cobren un color más marrón, más oscuro. Ya no me asustas cuando levantas el brazo porque sé que el dolor que siento después no es comparable al dolor con el que me despierto todas las mañanas. El dolor de saber lo efímero que fue todo lo bonito, lo efímera que fue la magia. Cálmate. Sé que en el fondo me quieres, lo sé. Yo también veo dolor en tus ojos cuando golpeas mis ojos, mis hombros, mis piernas, lo veo.
Ambos estamos sufriendo. Desgárrame la ropa, a fin de cuentas es como acaba siempre. Yo, tú, tus manos en mi cuerpo, tus ojos en mis pupilas, y las lágrimas en mi cara. No te preocupes, cariño. Seguiré a tu lado cuando despiertes y me mires como si nada hubiera pasado. Llevamos meses fingiendo por las mañanas y suf…

Lo que espero de un ''nosotros''.

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- ¡No lo entiendo! ¿Qué esperas de lo nuestro, entonces, eh?
-Espero tanto...Quiero escribir en el reverso de tu piel, y conocer cada milímetro de ti. Quiero saber a qué saben los te quiero que no te dio tiempo a decirme ayer. Quiero que me mires y no confundas, quiero que me escuches ante mis dudas. Quiero que esto sea un cuento de esos de final abierto, quiero que seas tú quien escriba en mis sueños. Quiero comerte a versos al atardecer, dedicarte mis palabras, rasgarte el alma sin querer. Que me importe poco que me cortes las alas, y que ya no sepa volar sin ti. Que nos comamos el mundo subidos a la luna, que nos comamos las calles sábados, domingos y lunes, que me da igual si pasa algo trágico, porque sé que podré superarlo si tú permaneces a mi lado.
Simplemente quiero que cuando me despierte por las mañanas no tenga que pellizcarme pensando que estoy soñando si estás a mi lado, que tenerte sea cotidiano, que quererte sea mi secreto más íntimo, pero que pueda contártelo a gritos …

Y así fue como me convertí en ángel.

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Se secó la primera lágrima que bajaba rodando por su mejilla derecha. Se le mojaron las mangas de la sudadera amarilla cuando se frotó frenéticamente los ojos. Me miró, y vi más tristeza en su mirada de la que jamás había visto nunca antes. Parecía tan frágil, ahí, sentado delante de mí, que me ganó la ternura y le abracé. Para nosotros ya no habría un mañana, aquella sería la última vez.
Me respondió con una caricia en los hombros, hasta que llegó a mi cintura, y la rodeó. Ahora yo también lloraba. Empecé a devorarle el cuello a besos, besos dulces, mezclados con recuerdos, dolor y pasión. Él, me apartó ligeramente y me sentó en la cama. Se puso a mi lado, y sin palabras, sin que hablara, mi corazón logró escuchar un te quiero.
Iba a ser la última vez que estuviera entre sus brazos.
El corazón me iba a mil por hora, un dos tres, un dos tres...Y las venas de mi cuerpo iban a estallar en cualquier momento. Habría dado un riñón por memorizar sus ojos a la perfección en aquel momento. E…

Hasta luego se nos quedó pequeño. Utilizaré la palabra ADIÓS.

Recochineo en tu mirada, risitas espantosas. Lo sé, te hace gracia que ahora yo esté con alguien, ¿eh?. Quizá hace unos meses, muchos meses, habría estado con alguien y me habría encantado mirarte a la cara para ver qué cara ponías. Pero hoy no, desde que él llegó no. Porque yo ya no paso noches en vela, ni miro tus fotos, ni me sé tu biografía del Facebook de memoria. Porque ya no me interesa nada que tenga que ver contigo. Dejaste de ser importante hace muchísimo. Lo cierto es que sé porqué te ríes. ¿Crees que aún siento algo, verdad? ¿Crees que estoy con él por despecho? Pues te contaré un secreto: Estás muy equivocado.  Estoy con él porque le quiero. Porque llegué el primer día y le miré y sentí una conexión única. Sí, la misma que sentí contigo el primer día de segundo de la eso. Pero diferente. Él brilla cada vez que sonríe, y tiene los ojos más verdosos que tú. Es más alto, más inteligente, y aunque a ti se te diera de coña el inglés, triunfaras con tu romanticismo, y tuvieras…

Cuánto.

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Hazme el amor, no la guerra.
Atrápame en tus sueños,
no me dejes escapar en tu realidad.
Hazme el amor, no la guerra.
Hoy quiero que me quieras un poco más.
Dejémonos de promesas, juramentos y mentiras,
hoy quiero que me mires a los ojos y me quieras de verdad.
Dame un segundo,
quiero demostrarte tanto,
que no sé si bastará,
pero intentaré decirte te quiero,
con un beso y una lágrima. 
Dame sólo eso,
un segundo,
no más.
Lo intentaré, yo puedo,
¿sabes?
yo sé. 
Dámelo, va, no juegues a tenerlo.
Es mi corazón, devuélvemelo,
a ver si cae al suelo.
Un segundo,
¿lo has visto?
te lo he dicho.

Yo también sé cómo te sientes.

Yo también sé lo que es mirar conversaciones antiguas y pensar: ''¿Qué nos pasó?''. Yo también he echado de menos sus consejos, yo también he extrañado sus felicitaciones o sus broncas cuando no hacía algo bien. Yo también he borrado fotos y he roto cartas con lágrimas en los ojos. Yo también he echado de menos a alguien que ya no es el mismo. Y sé que duele arrancar a alguien que ha sido la colum
na que lo sujetaba todo en tu vida. Pero lo que pasa es que la vida sigue, y los recuerdos se acumulan. La gente se va para que llegue otra gente. Y aunque a veces te estanques en el pasado, un día te despiertas y ya han pasado cuatro años. Entonces te das cuenta de que la vida va a seguir hacia adelante, y que si te quedas clavado ahí, justo ahí, todos avanzarán y tú serás la única persona que se quede en el pasado. Te comprendo, y sé que duele. Pero ¿sabes qué es lo que va mejor para no echar tanto de menos a alguien? Recordar únicamente los momentos felices. Al principio p…

Destino es mi tercera palabra favorita.

- Era septiembre, y hacía algo de viento. Estábamos en su casa, y lo dijo sin más: << Cariño, te veo desmejorada. ¿Has engordado un poco estos días no...? Creo que tendrás que tirar ese vestido, ya no te favorece nada. >>
La imagen aparece una y otra vez en mi cabeza. Sus ojos acusadores, juzgándome, condenándome por esos dos o tres kilos que me sobran. Su dedo, amenazador, tajante, que se creía el rey del universo apuntándome fijamente, hasta dejarme sin habla.
La primera lágrima corre por mi mejilla. Miro el reflejo. Me siento incapaz de decir más que esa palabra de cinco letras que pesa tanto: GORDA. En la clínica hoy me han obligado a comer. Lechuga y pavo, ¿a quién se le ocurre dar tanto de comer a alguien? 

Grito ensordecedor. Palabras que quiero que se lleve el viento pero que se reflejan en el cristal.
Y otra vez sus ojos acusadores. 
<<Puede que haya engordado un poco.>>
<< ¿Cuánto hace que no te pesas, cariño? >>
<<La última vez pesaba 56.&…

Aprovecho estos cuatro años para decirte adiós.

¿Te acuerdas de aquella Noelia frágil que contaba las horas que quedaban para volver a verte? La misma que te suplicaba un amor que tú entregabas a otras. ¿La recuerdas? Pelo rizado, rubio. Ojos marrones, con líneas verdes al sol. Manos frías, corazón que latía desenfrenado cuando estabas tú. ¿Recuerdas a aquella Noelia? Pues tengo una noticia para ti. Noelia murió hace meses. Noelia no es frágil, ahora es de esas chicas fuertes que lloran sólo de rabia. Noelia no te ama a ti, ya no. Noelia sigue teniendo el pelo rubio y rizado, pero ya no se peina pensando en cómo la verás tú. Su corazón ahora late desenfrenado con los besos de alguien mil veces más increíble que tú. ¿Recuerdas cuando te decía que eras la persona más estupenda que había conocido? Ahora miro tus fotos, tus notitas, tus mensajes, tu recuerdo, y me siento un poco engañada. Timada. Ilusionada. No eras el chico increíble que creía que me rescataría siempre. Demostraste que no valía la pena que luchara por ti y eso hice, m…
- Quiero que los ''te quiero'' se hagan eternos.
- ¿Crees que esto tiene fecha de caducidad?
Aytor se removió algo nervioso en la arena. Apoyó las manos hacia atrás, y dejó caer su peso ligeramente hacia adelante. Miró el mar, nervioso, triste, pensativo.  Le miré esperando una respuesta.
- Si la tiene yo no quiero saberla.
- A veces pienso en esas cosas...
- ¿En los finales?- Aytor me atravesó con su mirada y después clavó los ojos en un puñado de arena que había cogido segundos atrás.
- Sí...
- Pero si es triste pensar en eso...
- ¿No es más triste vivir en una nube donde todo parece perfecto? La realidad es más dura.
Aytor me miró fijamente.
-Yo no quiero que caduquemos. Hay historias que son para siempre.
- El porcentaje es bajo.
- El porcentaje de que un chico como yo y una chica como tú acabaran juntos también. Yo nací en la otra punta del mundo, pero estoy aquí, Alina. Estoy aquí, ahora, contigo.
- Eres increíble, tanto que me da miedo caducar.
- Si lo nuestro tiene …

Quiero, te.

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Pasan los días y me muero por tenerte. Que me quemes la piel a besos, que me roces el alma, que me cuentes esos cuentos donde tú y yo nos perdíamos. Quiero que mis hombros sean tu mapa preferido, que mi espalda sea el punto de encuentro de tus labios, que mis labios sean tu plato preferido...
Quiero que me quieras y que te guste quererme, que se me pasen los meses volando si es a tu lado, quiero cambiar de canal en tu sofá, sentada. Quiero comerte enterito, no dejar ni un trozo de ti, quiero quemarte el alma a sonrisas, que nos saltemos todas las normas que hayan, que los helados sean salados contigo y las hamburguesas dulces...Quiero tus te quiero, tu voz, tu forma de caminar, te quiero a ti, conmigo, ahora. Y no acepto un no por respuesta, porque te miro y sé que te mueres por escaparte conmigo, como yo...

Incluso en lo más difícil.

Yo también sé qué es esperarle ansiosa mirando la puerta, rezando por que aparezca ya en clase. Yo también le he visto con gafas, y sin. Yo también he observado cada uno de sus movimientos, y le he mirado mientras gesticulaba exageradamente. Yo también me he sentido orgullosa de él cuando ha ganado una carrera, o cuando acierta una pregunta complicada en clase. Sí, sé lo que es verle a lo lejos y que te tiemble hasta el corazón, que te sonría y se te olvide hasta la primera declinación de latín, sé qué significa sentirse querida, porque él también me ha llamado ''bonita'' y me he caído del mundo.
Sé lo que significa que te mire mucho, y sé lo que te tiembla el pulso cuando sientes que tiene sus ojos fijos en ti. Sé lo que son sus manos rozándote la piel, sé lo que es su mirada de avellana. Lo sé.
Por eso te digo que si de verdad te sucede eso, que si de verdad sientes que él es el único fin del mundo que podría hacerte temblar, si de verdad quieres que te devore el cuell…
Manos frías y suaves. Mirada marrón, de terciopelo. Sonrisa bonita. Pantalones verdes. Camiseta holgada. Orejas pequeñas. Brazos largos. Pestañas rizadas. Pelo rizado.
Me mira, se ríe. Vamos, esto no puede acabar así. Le miro, su sonrisa podría romper cualquier barrera. Me habla sin hablar. Quiero acariciar su voz. Susurros. Tonteo. Hueco en el alma.
Quiero besar su sonrisa.