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Mostrando entradas de enero, 2014
No ha sido tristeza. Ni si quiera impotencia. Ha sido una liberación. Me he librado del peso con el que he cargado durante toda esta semana. En un momento crítico lo he liberado. Y creo que en parte estoy orgullosa de mí. A pesar de que la parte más cruel y dura de mí sigue pensando que debería dar más y más. Que jamás será suficiente. ¿Quizá me exija demasiado a mí misma? Tal vez merezca de vez en cuando estamparme contra la pared. Para demostrarme a mí misma que no siempre las cosas saldrán bien.
Un examen suspendido. Para muchos un 'me da igual', para mí una condena. ¿Por qué tengo la manía de exagerarlo todo? ¿De llevarlo al peor extremo? ¿Por qué a veces ese pesimismo pésimo consigue derribar a mi más sincero optimismo?...
La verdad es que aún no sé hacia dónde me llevará todo lo que soy. Lo que sí que sé es que voy a liberarme de esa parte de mí que me obliga a luchar en contra de mí misma. Quiero dejar a esa Noelia dura y fría de lado para así sacar mi mejor yo...

If you're happy, I'm happy.

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A veces tenemos que dejar que las cosas sigan su curso, y aunque duela, aceptar que hay situaciones que jamás estarán a nuestro alcance.

Hoy va por ti, mi vida.

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Yo no puedo decidir lo que tu vida traiga consigo, pero sí puedo ayudarte a que tengas lo mejor. No voy a decidir por ti, ni hablar por ti, ni pensar por ti. Pero siempre te voy a dar mi más sincero consejo. Nunca he sido, soy o seré egoísta, porque el amor egoísta no es amor. Yo te quiero y lo más importante que hay en eso es que tú seas feliz. Juntos seremos felices. Si tú eres feliz, yo soy feliz. Si la vida te sonríe, sonríele. Porque a veces, hemos de aprender a dar segundas oportunidades. ¿Recuerdas? Nosotros tuvimos la nuestra.
Y ahora somos la pareja más excepcional del mundo. Sé de lo que hablo. Y sé que lo único que me importa es que tu felicidad sea tu principal opción.
A mí me vas a tener siempre. En lo bueno, en lo malo, en los momentos en que sientas que no puedas ni con tu alma, en días tan malos como se te están haciendo los martes últimamente. Eres lo mejor que tengo pequeño astronauta, lo mejor que he tenido nunca y posiblemente lo mejor que tendré.
Nadie sabe hacerme re…

Dieciocho.

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Hoy he cumplido dieciocho inviernos y no sé aún qué quiero ser. Quién quiero ser.
Pero hay algo que tengo muy claro: sé lo que no soy. Y sé a la perfección quién no quiero ser.

' Un invierno viene de cara'.

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Me miraste como quien mira algo que jamás quiere perder. Entonces almacené el momento para tenerlo siempre conmigo. Locura, lo llamabas. Estilo de vida, te contesté. Y un te quiero acabó en tus labios, en forma de susurro, de beso, de abrazo.  Tres mil pedazos de cristal montados de nuevo, comprimidos. Como quien construye algo que jamás podrán volver a destrozar.
Eso hiciste conmigo. Me has hecho fuerte, astuta, buena e irrompible.
Ya jamás nadie podrá volverme a destrozar, porque tú estarás allí para recordarme que levantarse no siempre será una opción, sino un continuar.
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Siempre estaré dispuesta a hacerte sonreír. Por muy duro que sea el día. Siempre querré cambiarlo a mejor. Porque te quiero y los ángeles no deberían llorar.

Hoy toca promoción :)

Pasaros por aquí, un canal de Youtube dedicado a videoguías de varios juegos. Empezamos con POKÉMON PLATINO!!!

Trainergames













PD. No os asustéis es solo promoción, no me he vuelto loqui.
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Un giro transversal de mi vida plasmado en sonrisas que se desvanecieron.  Sola entre tanta gente mirando hacia los lados. Pareciendo mirarlo todo, pero sin ver absolutamente nada. Ella me miraba como si no me conociese, tal vez no lo hiciera.
Tal vez no se había tomado la molestia nunca de conocerme. De indagar dentro de mí y sacar todo lo bueno. Quería decirle tantas cosas que acabaron acumulándose en forma de nudo en mi garganta. La soledad no ata, da alas, y yo volaba sola.
Miles de pájaros difundiéndose a cada toque, a cada metro volado, a cada nube pasada.
Y miles de vidas para recordarlo. Y miles de sueños que en el suelo estaban, rasgados, pisados, rotos, perdidos.
Como quien descubre de repente que todo lo que ha soñado jamás se podrá hacer realidad. Como quien después de andar con zapatos de cristal tiene que pisar el suelo descalzo. Como quien entiende de razones imposibles y disimula haciendo ver que en realidad todo es posible.
Quizá yo siempre soy positiva, extrovertida, diver…

Me duele tu tristeza.

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Llorabas y yo sabía por qué. Y no pude hacer nada más que mirarte mientras dentro de mí oía romperse cada rincón de mi alma. Un intervalo de tiempo en el que no escuchaba más que tu respiración entrecortada y mis latidos deteniéndose poco a poco. ¿Cómo se puede sentir una tristeza a través de unos ojos?
Jamás había contemplado un rostro más frágil. O quizá sí, pero no tan frío y ajeno, y a la vez tan próximo. Tanta era la proximidad del sonido de las lágrimas caer, que sentía que era mi vida la que lloraba.
¿Y si un te quiero no bastaba?
No podía sanarle.
Quizá porque no estaba en mi mano.
Quizá porque yo no era suficiente.
No podía hacer más que mirarle y desear en mis adentros que el dolor desapareciera. Que ya no corriera por sus venas. Que ya no echara de menos a aquella que decía ser su mejor amiga y resultó al final no serlo.

12 Por mi vida.

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Por mi vida han pasado muchas personas a las que creí querer, tener aprecio. Por las que aposté. He tenido miles de ocasiones para decir un 'te quiero' sincero o un 'me he enamorado hasta de tus defectos'. Pero ahora sé porque jamás se lo dije a nadie más. Jamás le dije a nadie estar enamorada porque no lo estuve. Te puedo asegurar que nunca había besado una espalda llena de verdades y dulzura, que jamás nadie me había tratado así, tan delicadamente. Nadie había contado antes conmigo para sentarse a hacer planes futuristas que quién sabe si se cumplirán algún día. En cambio tú, tú nos tiras rodando arena abajo dirección el mar, y te da igual el mundo cuando sujeto tu mano. No sé si he amado alguna vez, pero tú eres lo más parecido al amor que ha pisado nunca mi vida. Y no quiero que nunca dejemos de ser uno para ser dos otra vez.  Quiero ver partidos como este a pares, por semanas, meses y años. Y que compartas conmigo tus sueños, así como tus tristezas cuando las cosas…
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Vértigo en el estómago. Y un impulso que me empuja a abrazarte fuerte. Y me siento tremendamente protegida. Como si tú fueras el ángel y yo la persona a la que debes cuidar. Como si mis brazos estuvieran hechos a la medida de tus hombros o tu nuca, y tu perfume fuera la mezcla perfecta para entrometerse con el olor de lágrimas saladas que me embriaga hoy. Aprietas fuerte. Para que no me escape, para que no se escape. La magia del momento, el calor de tu cuerpo, ese algo ilógico que nos une.  Me abrazas porque tengo suerte,o quizá tenga suerte de que me abraces.
El mundo gira pero tú y yo seguimos parados. Porque no nos importa quedarnos quietos unos segundos, ni unos minutos. O unas horas.Porque somos fruto de la imposibilidad que supone quererse al ser tan diferentes, pero tuvimos tanta suerte, o tanto destino, que nos unimos en cuestión de segundos. No nos repelamos, nos juntábamos. Y era fácil. Porque ya no éramos solo dos adolescentes perdidos en un sin fin de dudas y temores, éram…
La anterior Noelia habría llorado. Yo solo me he hecho la fuerte.  Pero no lo he sido, porque he escuchado  el ruido crujiente de mi yo interior rasgándose por dentro.

Al crecer.

A veces no es suficiente. He necesitado gritar, desahogarme, explicarlo...y jamás ha sido suficiente.
Quizá la duda, el temor, el frenesí, la oscuridad o el simple hecho del fracaso me han echado hacia atrás.
¿Dónde quedan los límites de todo? ¿Dónde quedé yo? ¿En qué momento crecí? ¿En qué momento me di cuenta de cómo era mi familia? Aún me pregunto cuál fue. El momento exacto. Dónde. Por qué.
Esa magia que se perdió cuando logré con suficiente edad ver cómo eran las cosas. 
Vi almas partidas en dos mitades que divagaban y jugaban a perderse. Vi personas con más arrugas que experiencias, y otras, con más experiencias que arrugas. He contemplado más atardeceres que amaneceres y aún me pregunto por qué nos cuesta tanto despertarnos por las mañanas. ¿Quién es aquel capaz de despertarse lo suficientemente pronto como para darse cuenta de que un amanecer siempre será más puro que un atardecer?. He conocido a gente con el coraje necesario para echarle un par de narices a la vida, y otros que n…

Y así fue.

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Una vez alguien me dijo que fuese donde fuese pretendiera ser solo yo misma. Me advirtió de que algunos adorarían mis ideas y que otros las odiarían. Me dijo que cuidara mis espaldas pero que jamás desconfiara de todo el mundo; que los que realmente valen se quedaríanpasaralo que pasara y los que no irían desapareciendo con el tiempo. Me dijo que viviera sin dramatizar, pero jamás congelando las emociones. Que sintiera con el corazón y pensara con la cabeza y no al revés, que navegara con rumbo fijo hacia donde quisiera estar, pero jamás sin olvidar el sitio del que vengo. Me prometió que vivir valdría la pena, pero también me dijo que no me lo pondrían fácil.
Bajó sus manos hasta su cintura y la aproximó a él. El ambiente olía a café, pero su pelo era como de frutos del bosque. Olisqueó su pelo y se sumergió en él para empaparse de aquel dulce olor. Ella sonrió, como siempre, tímida e indecisa, pero a la vez segura y honesta. Lo abrazó por detrás, como queriéndole decir con las manos lo que con la voz no sabía, o no podía. Le temblaba hasta el alma y dio gracias al cielo a que él no pudiera leer sus pensamientos. Un <<te quiero >> era evidente, como lo era un <<sería mejor que no nos volviéramos a ver>>. Sabía que las dos opciones eran las correctas pero no sabía cuál le daba más miedo. Temor. Algo más profundo que el no saber qué habrá detrás de una puerta. Algo tan profundo como saber que los trenes que van llenos de gente cuando llegan a un destino se vacían. Y temer por que ese tren jamás llegue a un destino donde él tenga que bajarse.
<<Hasta la última parada>> pensó mordiéndose un labio.
Él, como por…
No entiendo de medias verdades ni de barcos sin fondo. No entiendo de puentes gigantes ni de finales. Sé contar pero jamás comprenderé qué sentido tiene llevar la cuenta de todos los días de mi vida. No entiendo de ficción pero siempre estaré soñando. Jamás he entendido por qué cuando la gente está triste las letras son su mayor aliado y su peor enemigo. Jamás entenderé por qué se vive o se muere, pero también diré que nunca intentaré buscar la respuesta.