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Mostrando entradas de octubre, 2014

Para el pequeño más grande.

Era apasionante contemplar el balón bajo sus pies. Con un manejo impecable, casi irreal.
Y mira que yo jamás he sido una fanática del fútbol.
Pero él con la agitación de sus piernas al elevar el balón conseguía elevarme también al cielo.
Era como un suspiro. Como una bocanada de aire fresco. Como el parpadeo de una señal que emite la luz más potente.
Nunca había visto nada igual. E incluso cuando el balón no lo tenía él, yo no podía apartar la mirada de esas dos piernas que corrían en busca de aquello que él llamaría felicidad.
Y es que pienso que cuando observas a alguien haciendo lo que más le gusta de repente te sientes la misma persona. Y por un momento he sentido esa pasión por el fútbol, esa intachable sensación de bienestar, esa relevante ocasión de sentir que una victoria no es solo ganar, sino saber que te has esforzado al máximo para llegar donde estás.
A mí nunca me ha gustado el fútbol, pero con él me gusta. Y puedo verlo sin parpadear, porque sé que la persona que está ahí es l…
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A veces era otoño, otras tantas fui invierno.
Y siempre nevaba.
Caían los copos con tanta facilidad que parecían
existir solo para ello.
Caer.
Qué ironía tan trágica de la vida,
existir para ser,
y ser para después morir. Supongo que por eso cada persona tiene su estación favorita.
Porque al igual que unos aman el verano y su calor,
otros la primavera y sus flores,
otros el otoño y su grisácea luz,
yo adoro el frío que un invierno te regala,
porque se hace lento y resbala,
y a mí me gustan las cosas que van lentas.
Me gusta pensar en  cosas a las que no poder escribir un final.
Como por ejemplo, este texto estúpido.
Como por ejemplo, esta frase ilógica.
Como por ejemplo, estas ganas locas que tengo de tenerte aquí. 

No-pensamientos de tardes bohemias.

Cuando tienes tantas cosas que decir ninguna palabra es buena para transmitir lo que llevas dentro.
Es el síndrome del escritor, simplemente decir algo que se le parece. Pero nunca será lo que es.
Por eso hoy voy a decir que te echo de menos, aunque no sea cierto. Porque una parte de mí así lo piensa. Quizá ya no aparezcan cicatrices y no duelas, pero es extraño mirar cómo pasa el tiempo y no das señales de vida, ni de humo, ni de risa. Quizá un día al encontrarnos finjas que soy una vieja conocida, y que no me pega la palabra amiga, y así puedas saludarme sin la incomodidad de un ' ¿Qué? ¿Cómo te va la vida?'. Porque no apetece saber que alguien puede prescindir de ti y seguir adelante. Sí, es cierto. Tampoco seremos los mismos. Tampoco serán estos tiempos. Tampoco estará este rencor. Solo el recuerdo precipitándose hacia nuestros gestos, imitando el ligero pensamiento que nos atormenta, y que nos hará decir esas palabras tan increíblemente ingenuas e hipócritas: 'Espero-…

Tantas son las cosas que dejamos atrás...(Despedida BS)

He pasado toda mi vida creyendo que tenía que ser de cierto modo para encajar en algún lugar. Y me he dado cuenta de que en realidad no hacía falta nada más que ser yo misma. Ahora lo sé.
Me he culpado tantas veces por cosas que no eran mi culpa que solo el cielo sabe las lágrimas injustas que he derramado. Quizá creas en mí como lo que pensaste conocer, pero lo cierto es que tal vez yo era la única que aún no se había conocido.
Os dejé atrás. A vosotras. Mis dos almas alocadas que me acompañaron durante 4, 5...¿6 años?. A vosotras, que creía deberos todo.
Estaba equivocada y no me he dado cuenta hasta que he tenido que labrar mi propio camino. Aquella Noelia de quince años habría llorado y se habría hundido ante todo esto, pero lo cierto es que me he convertido en una persona que asume los golpes y las señales de la vida. Debía dejaros atrás para ser feliz y ahora lo sé.
No podía vivir a vuestro lado, no podía quereros si de vuestra parte faltaban muchas piezas. 
Y claro que os he echado …