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Mostrando entradas de diciembre, 2012

Lo último que escribo este año.

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Último lunes del año, último día del año. 
Todo el mundo hace reflexiones hoy, todo el mundo le recuerda a las personas que más quiere de su vida lo especiales que son y lo mucho que desean que sigan junto a nosotros en el próximo año.
Lo cierto es que yo cada año hacía dedicatorias, cada año me prometía cosas que cumplir para el próximo año. Este año es distinto.
En el 2012 logré muchas cosas: La primera, fue olvidar el amor que sentí por el que fue mi mejor amigo durante tres años. Después de tanto esfuerzo, después de tanto sufrimiento, llegó un día del 2012 en el que lo había olvidado completamente. Y ya no me dolía que estuviera con otras personas, ni consolarle cuando le rompieran el corazón.
La segunda, es algo malo. Porque a finales de 2011, para navidades, le prometí a una de las mejores personas que se ha cruzado en mi vida que jamás le fallaría, y ya que no le gustaban esas fechas, que yo jamás me iría de su lado. Y le fallé, porque hace casi medio año que le di la espalda …

Y el resto era secundario.

- Va, dime la verdad.
Marcos me miró atravesándome con los ojos. Esa chaqueta roja le quedaba demasiado bien. Sonrió, con esa sonrisa torcida que pone cuando quiere convencerme. Y poco después me cogió de las caderas. Me estremecí, pero conteniendo la respiración aún era capaz de mirarle a los ojos sin desmayarme.
- Te he dicho la verdad.
- No sabes mentir- sonreí inconscientemente. Tenía razón, mentir se me daba peor que las matemáticas. Que ya era decir- Dime qué me has comprado, que lo quiero saber.
Reí con ganas. Estaba impaciente. Quedaban dos semanas para su cumpleaños y yo ya le había comprado algo. No se lo iba a decir.
- Tendrías que torturarme...
- Te advierto que me sé todos tus puntos débiles.
- ¿Qué te hace pensar que eso será suficiente?
- Bueno, bueno- rió con ganas- me parece que es hora de atacar.
Me reí y corrí, pero obviamente él era el triple de rápido que yo, así que no tardó más de cinco segundos en atraparme. Me tumbó en el césped.
- ¿Me lo vas a decir, o qué?
-…

Doce rima con roce, y el roce de tus labios era mágico.

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Es absurdo creer que nuestros caminos podrían ir entrelazados, porque sé que no.
Pero lo cierto es que cuando algo te hace inmensamente feliz no puedes arrepentirte de nada. También es verdad que los recuerdos pueden llegar a pesar. Pero es simple. La vida va pasando. Y aunque tú quieras abrazarle, la realidad te susurra que él ahora está lejos. Te preguntas porqué. Porqué las cosas acaban así, amargas. Y te preguntas porqué no tienes esas historias que lees en tus libros. Esas donde los protagonistas saben que lo peor que pueden hacer es estar juntos, pero rompen toda regla del destino porque cuando se miran son felices.
Lo absurdo de escribir sobre el amor es que casi nunca sabes lo que dices. Sólo lo sientes. Pero, ¿qué os voy a contar? todos hemos querido a alguien alguna vez. Todos tenemos recuerdos. Todos sabemos que hay una miguita de ti que se queda atrás, en el camino, cuando alguien te deja. Todos tenemos un pasado.
Y puedes mirar fotografías, puedes leer sus ' te quiero…

Sé que su orgullo no los separará.

- Yo si fuera tú aprovecharía.  - Es que me saca de quicio, te lo juro.
Río y la miro. Sonríe sin querer, y dos milésimas de segundo después intenta poner cara de enfadada. En realidad, sólo está molesta, lo sé, porque la conozco.
- Te saca de quicio pero te encanta.
Otra vez esa sonrisa tonta. Suspiro. - ¿Sabes lo que pienso?- insisto- Que lo que os ha pasado es precioso, te lo juro. Y ya sé que me dirás que soy una romántica perdida, que me paso el día leyendo historias de amor irreales, que tengo una imaginación enorme, y que me aferro a cualquier señal del destino. Es cierto, soy todo eso...pero es que tú no has visto las chispas que saltan entre vosotros cuando te mira y sonreís como idiotas. Porque tú finges que estás enfadada y él te sigue para sacarte una sonrisa. Yo sé lo que es eso, yo también he sentido cosas por algunas personas, yo también me he hecho la enfadada con alguien con quien jamás podría enfadarme por tonterías. Sé lo que es sentir ese escalofrío cuando tira de tu…

Recuerdos que se enlazan en las cuerdas de mi guitarra.

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Suena Tiziano Ferro. Intento analizar cada una de las palabras que forman esa canción. Esa canción. Cierro los ojos. Pompeu Fabra. Un banco. Tú, yo, pegados. A -1 centímetro, como decíamos. Ese día llevaba la chaqueta marrón, decías que me quedaba bien. Yo me reía. Antes le daba muchas vueltas a las cosas. Cuando estaba contigo me preocupaba demasiado por todo...ahora pienso en que si te tuviera no tendría ni la mitad de preocupaciones que tenía antes. Ahora sólo te besaría y no te daría tiempo ni a respirar. Como es la vida...¿eh? que aprendemos a ver mejor las cosas cuando ya no las tenemos delante. Créeme, te habría dado todos los besos que jugué a no darte un día . Créeme si te digo que no te estoy mintiendo. Es más, el otro día soñé que me besabas. Era tan real...
Era tan tan tan tan real. Que podía sentir tu respiración. Y tu olor.
La canción acaba de acabar. Pero sigo recordando la letra. ¿Tú todavía me piensas?
Yo pienso que dejé de hacerte falta. Yo pienso que no me piensas.
Yo …

Te conozco princesa, y quieres huir.

Tenía la sonrisa más bonita del mundo. Sus ojos brillaban cuando pronunciaba su nombre. Decía sus 'te quiero' mirándote a los ojos. Te mordía el labio inferior al besarte porque sabía que te encantaba. Él era algo más que un ligue, era la ilusión de tus mañanas. Ibas al colegio porque sabías que podrías olerle, tocarle, besarle. Ibas, estudiabas y tenías esperanzas y proyectos de futuro porque él estaba a tu lado. Era todo un caballero, aunque muy torpe en eso de expresarse. Pero podía decirte con los ojos lo que tú con mil palabras no eras capaz de darle. Siempre tuvo una explicación razonable para todo.  Y a veces te acojonaba tanta lógica matemática. Querías ser su ecuación preferida. Esa que no pudiera resolver,esa que le desmontara los planes, esa de la que no supiera nunca la solución con certeza. Una de esas ecuaciones de un examen final, de esas complicadísimas, de esas que piensas que no te dará tiempo a acabar. Querías ser sus pensamientos, sus esperanzas también. Er…

Aunque no vayas a leer esta carta.

Lo cierto es que he llegado a pensar muchas veces en esto. La gente suele creer que todos tenemos un límite. Yo no creo que el límite esté en el cielo...soy de las que piensan que el límite lo pones tú.
Te he echado de menos desde que partiste, pequeño. Barcelona se está haciendo fría. Y ya nada es igual sin ti. Una vez me contaste que si quieres mucho a alguien y no te ha dado tiempo a despedirte de él, lo único que debes hacer es escribir una carta y enterrarla en algún sitio. Por eso estoy escribiendo estas líneas, para decirte todo aquello que no me dio tiempo a decirte.
Que me hubiese encantado que me cogieras en brazos y me llevaras hasta tu sofá. Que me habría encantado arrancarte las dudas a besos. Que me quedé con las ganas de hacerme una foto contigo, besándonos, en cualquier lugar. Que se me quedó un mal sabor de boca cuando vi cómo te alejabas lentamente de mí. Que no me dio tiempo a contarte mi secreto, ni a cantarte canciones de amor al oído.
Que no he vuelto a pisar una pl…

El fin del mundo contigo no suena a fin.

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Hoy se supone que el mundo se acaba...y ¿te confieso algo? Me da exactamente igual que venga un tsunami o que arrase con todo un huracán...sólo me importa que me pille abrazándote.
Puede sonar egoísta, pero sería el mejor fin del mundo de la historia. El nuestro.

Oc(tu)bre para mí sigue siendo la clave.

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Puede que algún día eches de menos esas pequeñas cosas. Acompañar a alguien un trocito de calle al medio día, y que no te deje escapar, inventándose cualquier cosa para retenerte un minuto más. Quizá un día eches de menos que si algo te va mal, alguien esté abrazándote y ese alguien sea yo. Quizá eches de menos mis Te quiero dichos en cinco idiomas. Quizá un día eches de menos las conversaciones por Whatsapp, o que esté en ese parque viéndote jugar a fútbol. Quizá un día eches de menos mis buenas noches, o estés en clase y desees decirme cualquier gilipollez y que yo sonría.
A lo mejor eches de menos mis 'ño', porque siempre te reías de la voz que ponía. Ya no podrás cogerme la mano derecha ni proponerme que vayamos a los chinos, a hacer esas locuras que querías hacer.
Quizá un día eches de menos decir que tienes novia, y que detrás de ese novia esté mi nombre. Quizá un día eches de menos mis locuras, mi cara de incrédula. Quizá eches de menos mis palabras, mis sueños. Nuestros …

Si ella te mira.

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Se te parten los esquemas si ella te mira. Piel fina, sonrisa en el alma.
Vuelves a caer porque en realidad crees saberlo todo...pero ya no sabes nada.

Pumpumpum.

Porque intento desentenderme de mi corazón pero él siempre me persigue. Quiero que el cielo baje y cambie de color, pero aquí tú decides. No entiendo nada, nada, sólo sé que tus pupilas están atravesando el iris de mis ojos a toda velocidad, y estás cayendo precipitadamente a mi lado. Porque el tiempo se ha detenido, y las agujas no avanzan en el reloj. Porque no hay nadie a nuestro alrededor. Sí, ahora, aquí, tú, yo. ¿A caso piensas en esa paloma que está a un metro? ¿ A caso estás mirando a la chica guapa de la falda roja? No. No estás prestando atención. Sólo mis ojos. Mis ojos.Y siento ganas de aterrizar, o de volar, pero escapar. Porque quiero meterme en un laberinto, porque quiero huir. Porque tu mirada me está atrapando. Mierda, no, lo estás volviendo a hacer. ¿Estoy volviéndome loca o eso ha sido una sonrisa? Me tiemblan las manos y mi pulso cada vez es más malo. Me va a dar una parada cardíaca. Quiero arrancarme la piel porque me arden las mejillas. Me estás mirando, estoy so…

Sigue siendo él.

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La manera en la que gesticula, o la forma en la que sonríe. Como aplaude, como te mira.
Su voz, su risa, aunque ría en broma. Su espontaneidad, sus ganas de siempre estar sonriendo. Su mirada melancólica, sus pocas palabras que dicen mucho. Sus ojos en blanco, la manera en la que suspira o tose. La manera que tiene de mirar al mundo, su forma de caminar como si no importara nada.
Su nombre. Las fotos que miro cuando le echo de menos. Sus jeje que siempre he detestado pero por los que ahora mataría con tal de que aparecieran dirigidos a mí. Las despedidas que se hacían eternas si yo jugaba a entretenerle sólo para besarle una vez más. La manera en la que se toca el pelo nervioso, o retuerce las manos. Su voz, sí, otra vez, porque es música. Su preocupación por las personas que le importan. La forma en la que frunce el ceño cuando no entiende algo, sus bromas. La seriedad con la que se toma a veces la vida, lo despistado que es cuando de sentimientos se trata.
Es él.
Y creo que será difícil…

Ese alguien hecho a mi medida, o algo así.

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Alguien que soporte mi bipolaridad. Que no entienda mi locura pero me abrace aunque no comprenda porqué soy así. Alguien que quiera verme despertar a su lado todas las mañanas. Alguien a quien le guste mi voz. Quien guarde fotos chorras para verlas y sonreír cuando necesite no estar triste. Alguien que me eche de menos a los cinco minutos de dejarme en casa. Alguien que me envíe un Whatsapp a cualquier hora del día diciéndome que me echa de menos. Alguien que me muerda al besar. Alguien que adore como me queda el amarillo aunque no me siente bien. Alguien dispuesto a echarme la bronca si hago algo mal, alguien que me abrace cuando esté destrozada. Alguien que me desee las buenas noches, alguien a quien aceptaré con defectos y virtudes. Alguien que sea capaz de demostrarme todo lo que con palabras será incapaz de decirme. Alguien que entienda mi pasión por escribir y por la música. Alguien que necesite su espacio, pero que adore que vaya a animarle si juega a fútbol, baloncesto o tenis…

Hueles a vida.

Hueles a lavanda, y te miro y siento que lo eres todo. Sonrisa enorme, llena de ilusión. Me encanta cuando te comes un bocata de nocilla y pareces un niño pequeño. Adoro que me mires travieso cuando me muerdes el cuello. Cómeme a besos, por favor, y si nos sobra tiempo, puedes hacerlo a versos. Porque no ha pasado un segundo en el que no te haya querido desde que entraste por esa puerta en mi vida. Bésame de una puta vez, porque ya no me hace falta oxígeno. Sólo tu risa, para respirar. Apriétame fuerte, guárdame el secreto de tu piel. Seamos niños otra vez. Juguemos a perdernos por las calles, que Barcelona está solita sin nosotros paseando en ella. Me haré trenzas y tú podrás tirar de ellas. Lloraré si me pellizcas. Seamos niños, por favor, olvidémonos de la realidad, del mundo que se esconde ahí fuera, tras la ciudad. Sólo necesito tus ojos para recordar. Sólo necesito tu voz...sólo eso, para amar.
Lo demás, está de más. Lo demás, hoy no me importa. Porque hoy es doce del doce del do…

El chico del coche rojo.

Miradas que impactan, chocan, resbalan. ¿Eres un ángel? Porque parece que tengas alas.
Tus ojos me dan las respuestas de preguntas que mi cabeza aún no se ha planteado. ¿Dónde están los límites para los soñadores? Mi límite está en tu sonrisa, esa que no he visto todavía.
¿Eres una especie de salvación? Porque has llegado cuando me estaba hundiendo.

Y mis alas rotas.

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Tengo las alas desgarradas. Quise volar tan alto que caí en picado. Y no me queda tiempo, tampoco hay palabras. No nos queda nada. Dos desconocidos, dos personas con recuerdos en común, no más.
Empecemos por el final, acabemos por el principio.
¿Fue un lapsus? ¿Una utopía? No tendría que haber sucedido. Es eso, ¿verdad?
Sólo eso. Un Octubre lleno de recuerdos  MENTIRAS.Sólo eso.

T, es nuestra despedida.

La primera y última vez que escribo sobre ti.
Te prometí, hace casi un año, que jamás me marcharía de tu lado. Y no lo cumplí. Lo cierto es que me marché. Con mis locuras, mi bipolaridad, te arranqué de mi vida, como si fueses algo que podía tirar por el retrete y al tirar de la cadena desapareciese completamente. Me porté como una real gilipollas contigo. Y encima tardé demasiados meses en darme cuenta de mi error.
Es cierto, cada noche me acuesto y pesa sobre mí el haberte hecho daño. Tú lloraste cuando acabó nuestra amistad, pero yo también he sufrido. Primero sufrí la acusación de miles de personas, y meses después  estoy sufriendo el no poder recuperarte. No merezco recuperarte, es cierto, y pienso que tampoco merecía  ni que contestaras mis mensajes. Pero necesitaba que me perdonaras, lo necesitaba. Necesitaba que me perdonaras tú, porque yo nunca voy a ser capaz de perdonarme. ¿Que si me hago la víctima? Para nada. Soy la única culpable, y asumirlo es un gran paso. 
Rompí mi …

Y ahí estamos los dos, tú y yo, comiéndonos a versos.

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Cuando se sequen los tejados y la lluvia pare, entonces mírame. Míranos. Mírate ahí, sentado, al otro lado de la vida, observándome en silencio. Contendrás la respiración, me palpitará mil veces más rápido el corazón. El tiempo se detendrá en un instante, y volveremos a ser los niños que fuimos.
Me besarás con la sonrisa, a lo lejos. Pero no nos acercaremos. Sólo seremos eso, dos conocidos con recuerdos en común. Pero en realidad, detrás de cada gota de lluvia, habrá mucho más.
Hay besos que no son borrados ni con mil litros de lluvia caída en la ciudad. 
Esos besos que son mágicos, especiales, únicos. Esos que se dan justo en el momento adecuado, en el sitio adecuado. No sé. Ya sabes, esos besos después de un te quiero, esos te quiero en momentos de fragilidad.  Sonreirás ampliamente, lo sé, lo he visto, lo he sentido en el pecho. Y el mundo atrapará nuestras miradas. Para hacerlas eternamente efímeras, pero eternas al fin y al cabo.
Desgarraré todo lo malo y construiré mil cosas bue…

¿Nos fugamos?

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Vamos a fugarnos, y que le den al mundo hoy si a mí me pilla agarrada a tu cintura. Ven, llama a mi puerta y dime que me olvide de todo, y que sólo piense en lo que siento. Joder, quiero que aparezcas por esa maldita calle y sin preguntarme nada me beses hasta dejarme sin aliento. Que me estoy cansando de echarte tanto de menos. Recorre mi espalda con tus dedos, siente la calidez de mis labios sobre los tuyos. Recuérdame lo preciosa que estoy cuando me enfado, ríete de mis caras. Pero no me sueltes, que creo que no podré sobrevivir si no me llevas hoy volando a cualquier otro lugar. Podemos ir a China, a Hawaii, yo qué sé. Inventa un nombre para los dos, podemos llamarnos Romeo y Julieta. ¿O suena muy tópico? Quizá te guste más el nombre de Rubén, o Javi, o quizá quieres llamarte Edu. No sé, yo me puedo llamar María, o Jessica, o quizá te guste más Anna. Qué más da. El caso es que aparecerás por esa puerta y nos vamos a ir lejos. Donde nadie recuerde nuestro paso, donde nadie espere …

Y que estés orgulloso de mí.

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No hay en tus labios un '' Muy bien'' o un ''Estoy orgulloso de ti''. No lo hay. Lo espero con ansias cuando te entrego mi media de 7.7. Pero no lo hay. Mamá me mira orgullosa, sé que lo está por su sonrisa, y entre ella y yo no son necesarias las palabras. Pero tú sigues lejano como siempre. Un ''Lo estás haciendo muy bien'' hubiera sido suficiente. Porque, ¿sabes qué? Siempre he querido ser la hija que esperabas. Sé que que yo sea periodista, o profesora de literatura, o ame escribir y cantar no te va a satisfacer. Quizá hubieses preferido que fuese doctora, que se me dieran de coña las matemáticas, o que mi carrera necesitara más de un doce para acceder a la universidad. Sé que nunca has estado orgulloso de mí. A pesar de haber sido la chica de los notables en primaria, de no haber salido todos los viernes de fiesta, de no fumar, de ser un buen ejemplo para todos. Nunca ha sido suficiente para ti. Siempre me has echado en cara algo, s…