martes, 25 de diciembre de 2012

Te conozco princesa, y quieres huir.


Tenía la sonrisa más bonita del mundo. Sus ojos brillaban cuando pronunciaba su nombre. Decía sus 'te quiero' mirándote a los ojos. Te mordía el labio inferior al besarte porque sabía que te encantaba. Él era algo más que un ligue, era la ilusión de tus mañanas. Ibas al colegio porque sabías que podrías olerle, tocarle, besarle. Ibas, estudiabas y tenías esperanzas y proyectos de futuro porque él estaba a tu lado. Era todo un caballero, aunque muy torpe en eso de expresarse. Pero podía decirte con los ojos lo que tú con mil palabras no eras capaz de darle. Siempre tuvo una explicación razonable para todo.  Y a veces te acojonaba tanta lógica matemática. Querías ser su ecuación preferida. Esa que no pudiera resolver,esa que le desmontara los planes, esa de la que no supiera nunca la solución con certeza. Una de esas ecuaciones de un examen final, de esas complicadísimas, de esas que piensas que no te dará tiempo a acabar. Querías ser sus pensamientos, sus esperanzas también. Eras feliz cuando le veías porque sabías que él también era feliz al verte. Huías de todo el mundo menos de él. Y te encantaba que te abrazara, o que te pidiera permiso para hacer cosas tontas. No cantaba como los ángeles, pero habrías dado medio pulmón por escucharle cantar vuestra canción otra vez. Porque no puedes sacarte de la cabeza el movimiento de sus labios pronunciando cada una de esas letras que se acumulaban en tu cabeza y en tu corazón. Él era el príncipe vestido de sapo, no por feo, sino por humilde. Era el chico que no te hubiera importado que te pidiera la mano en cualquier góndola de Venecia. Él era tus sueños. Y cada noche te acostabas con una sonrisa enorme sabiendo que él desde su cama te deseaba las buenas noches. Era tu marca de heroína, tu saldo en el móvil, tu vida en la muerte, tu tinta en tu boli, la melodía de tu voz. Él era como aire. Pero en cambio podías verle. Y te encantaba la cara que ponía cuando se estremecía al besarle el cuello. Y aún te ríes en silencio si lo recuerdas. Porque no ha pasado un día en el que no hayas deseado que regrese. Porque sé cuál es tu truco. Juegas a que todo está en orden, y te pones a cubierta, para que la lluvia no te moje. Pero te encanta ver como llueve. A mí no me engañas, no. Sé que aún miras sus fotos, y le deseas las buenas noches. Que te desahogas en Twitter porque sabes que él no va a leerlo, porque aún escribes en tu blog sobre cosas absurdas, sobre su mirada, sobre lo vuestro. Porque cuando suena esa canción en tu móvil sigues cerrando los ojos y sigues imaginándote a su lado mientras abrazado a ti te la vuelve a cantar. Te tengo calada, tú haces que todo está bien, pero el único deseo que has tenido para navidades es que el destino te lo traiga de regreso a ti. Aún sonríes cuando él sonríe y aún crees en la magia de vuestro destino, de vuestra casualidad. A mí no me engañas, aún sigues tragándote esas pelis de miedo sólo porque está él, y sigues queriendo ir al colegio porque aunque sea efímeramente lo vas a ver. No me engañes, aún guardas ese collar...y aún guardas las fotos en tu ordenador. Y aún te aguantas las ganas de hablarle para no parecer una pesada. Porque ni si quiera sabes si él te echa de menos o sólo eres pasado.
Y creo que es eso lo que escondes en tus ojos cada día, esa duda que te oprime, esas ganas de...de desaparecer. Quieres huir, princesa, deseas huir...porque si sigues riéndote a su lado, porque si sigue mirándote como te mira....vas a perder la cabeza. 

2 comentarios:

  1. Hola mujer,
    debe ser muy difícil perder a una persona que te hacía sentir tanto... Y aceptar que cuesta olvidarle, pensar que tal vez vuelvan a estar juntos :/.... Se debe tener mucha fuerza y tratar de estar entretenido con cosas que no le recuerden a uno la persona.

    Lindos sentimientos, lindas palabras.




    Un afroabrazo.

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