viernes, 27 de febrero de 2015

Podrían haberse dicho muchas cosas...Pero no dijeron nada. Solo un silencio. Ensordecedor.
Y nada más.
Irreconocible ante el espejo. Delante de mí una chica muy parecida a mí me devuelve la mirada. Pero no soy yo. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Si algún día te preguntan por mí.

Si algún día te preguntan por mí no les digas nada.
Solo sonríe, asiente y di: Sí, la conocí.

No les hables de lo feliz que te hice, ni si quiera les digas que fuiste mío,  que era tuya.
Cuando te pregunten por mí diles que eso ya es historia, aunque haya días en los que aún recuerdes mis ojos brillantes apuntando directos a ti.
Si te hablan sobre qué sabes ahora, diles que nada. Aunque sepas de mí. Aunque me vieras a lo lejos algún día por la calle. Aunque estuvieras informado. Aunque supieras realmente de mí, no les digas nada. 
Si algún día te preguntan si me quisiste, si así lo deseas, te dejo decirles que no. Porque solo tú entonces sabrás si tenía sentido esa playa, esas gotas de lluvia que parecían cristal. Solo tú sabrás si mi cama contará secretos a quien los quiera averiguar. Solo tú podrás saber si me querías. Y nadie más lo sabrá. Si algún día alguien intenta hablarte sobre mí no les dejes decir nada; no porque te queme mi nombre en los oídos, no porque hayas dejado de quererme, sino porque aunque te murieras de ganas de saberlo debes hacerte el fuerte.
Si algún día te preguntan si te quise, diles lo que se te ocurra en ese momento. Si les dices que sí, estarás en lo cierto. Si les cuentas que luché por ti hasta el final habrás dicho la verdad. Si les dices, en cambio, que no, el único engañado será tu corazón, que sabrá con total certeza que mientes.
No les cuentes que las sábanas envidiaban la insensatez de nuestros cuerpos, no les hables de marzo. Ni de esos muros derrumbados. Cuando te pregunten por mí no les cuentes que te hacía reír en los momentos duros, ni que jugaba contigo a cualquier videojuego aunque perdiera siempre. No les cuentes sobre esas tardes de cervezas, patatas bravas y fútbol. Ni les hables de mi pelo dorado al sol bajo el cielo de Ocata. No les dejes que sepan nada, absolutamente nada, sobre el hoyuelo de mi mejilla derecha, que tanto te gustaba.
Si te preguntan por mí no les cuentes nada, nada, nada. Ni de mis manías, ni de mis fallos, ni de mis aciertos. No les digas jamás que me sentí parte de tu familia, aunque así fuera. Ni les confieses que jamás habías visto a alguien tan radiante y feliz al caminar a tu lado.
No les digas que he sido la primera chica que te ha amado de verdad,
ni tampoco que me dejaste ir.
Si quieres di que era porque no me querías, aunque ni si quiera sepas si eso es cierto.
Te dejo decirles que tuve la culpa. Te dejo tacharme de tu vida. Te dejo que les insistas en que si me dejaste ir fue porque me lo gané a pulso.Aunque todo eso sea mentira.
Si me preguntan por ti sonreiré. Les diré que fui feliz mientras estabas. Les diré que sufrí cuando te fuiste. Les hablaré de ti. Les contaré que tenías mil defectos pero mil y una virtudes, que siempre estabas serio pero cuando sonreías brillaba un poco más el mundo. Les hablaré sobre lo mucho que me gustaba verte jugar a fútbol, sobre tus sueños. Les hablaré de nosotros como una estrella fugaz- y efímera- en el cielo. No les diré que me mataste con tu adiós, solo que dejé de respirar unos segundos y volví a coger aire para continuar.
Cuando me digan si sé algo de ti, les diré que no. Aunque,de casualidad, me haya enterado de algún nuevo amor, de algún trabajo que consigas o de tu felicidad. Haré como que no he vuelto a saber de ti.
Si me preguntan si te odio les diré que no, total, nada podría ser más mentira que eso.

Les diré que tuve que dejarte atrás  y que enterré todos los reproches. 
Si alguien me pregunta por el puerto, les diré que era nuestro lugar. Y que nunca más lo volví a pisar desde entonces. 
Si algún día me ves, no dudes, haz lo que sientas en ese momento. Si la cabeza te grita que cruces la acera, haré como que no te he visto. Y si en cambio me regalas una sonrisa te preguntaré que qué tal te va la vida.
Si algún día te preguntan por mí diles que deseas que sea feliz, con otro hombre, aunque no sean tus heridas las que mi voz sanen. 
Porque si algún día alguien me pregunta por ti les diré, que sin duda, fuiste un chico que merece que la suerte más grande del mundo venga a buscarle.




Si algún día te preguntan por mí haz que me has olvidado, y si de veras lo has hecho, solo sonríe. 
Porque si algún día me preguntan por ti les diré que algo en mí me dice que ya has empezado a ser feliz. Y que no podría alegrarme más por ello. 


Si te preguntan por mí recuérdame como el más dulce de los besos. Y guárdame para siempre en el recuerdo efímero y feliz de aquellos días. 




lunes, 23 de febrero de 2015

Trozos de papel rescatados. Y una noche demasiado fría.










































Camino por la calle y siento como si cien ojos estuvieran mirándome. Camino, a paso ligero, sin temor, sin pararme. El aire es tan frío que puede romperme el pecho cuando me golpea. Un sentimiento de nostalgia se posa en mis hombros y los hace tristes. Y yo caigo un poco. 

Es uno de esos días en los que nada tiene sentido, en los que te has despertado porque sabes que es lo que debías hacer, pero en realidad es lo último que te apetecía. Lunes de pestañas caídas. Lunes de nostalgia en la herida. Lunes con las cinco pesadas letras de un lunes marcadas en la piel.
Y ahora un poco de anti-ojeras, no vaya a ser que se me queden los sueños guardados en esos dos pozos de cansancio. 
O vacío.
El callejón de esa calle que no tiene sentido. Vacío, en el pecho, a ratos.

Me pellizco para sentir, aunque sea dolor. Porque hace días que parezco no sentir nada. Ni si quiera lástima. 

Sonrío. Y a veces olvido mis cosas.
A veces me pierdo adrede. No me apetece encontrarme.
No es el dolor lo que duele, ni si quiera es el amor, que amenaza con impactar directo en el pecho. Lo que duele es el abandono. Sentir que me dejaron desnuda en cualquier lugar y se llevaron todo lo que tenía. 

Y desde entonces me arropo con sueños. Y pienso en quién sería capaz de enamorarse de tanta desnudez, de tanto corazón abierto, de tanta alma rota.

Me pregunto quién iba a adorar cada poro de esta piel cansada de cubrir mis miedos. 
Paso por esa calle y me siento como si cien ojos juzgaran mi camino. Como si cien dedos apuntaran hacia mi fracaso. Como si alguien gritara: Nadie va a quedarse nunca, todos se irán algún día de tu vida.
Como si todos mis espejos fueran a romperse, como si ninguna mirada pudiera sostener la mía.
Abandonada en un puerto en el que cien barcos ya ni si quiera descansan. Se han ido solo para no verme. Y el mar me grita que me rinda ante lo que creí que era mi suerte.
Y ahora qué.
Me lamo las heridas. Como quien busca consuelo en la propia mentira. Y me digo a mi misma: Seguro que algún día alguien te espera, alguien te cuida. Seguro que algún día alguien entiende tu locura aunque no la comparta.
Autoconvenciéndome de demasiadas cosas.
Asimilando lo mucho que ha cambiado mi vida en tan poco tiempo.
Intentando no pensar en nada que duela.
Intentando no echar ni si quiera de menos.
Porque ya no puedo permitirme el llanto. No me quedan lágrimas.
Soy la muñeca abandonada en la fábrica vieja de juguetes. Soy ese dado trucado que siempre pierde. Soy todo lo que he sido siempre, pero con un poco más de descosido en las alas.
Y me preguntas por qué. Y te pregunto cuándo. 
Y nadie sabe responder.
Porque nadie sabe en qué momento las estrellas nos dejaron de llover. 
Y el cielo se volvió gris. Pero ya no era el gris que conquistó un día esos corazones ingenuos, ahora es un gris que anuncia tormenta. Unos ojos reclamando tempestad. Y unas nubes curiosas que acechan.
La batalla entre dos cuerpos.
Las sonrisas divididas.
Un, ya no somos nosotros, ahora somos tú y yo. Ya no hay un camino, ahora hay dos, que se separan y van en direcciones distintas.
Y yo ahí quieta, como a quien le asusta la palabra vuela.
Quizá tanto miedo se debía 
a saber que volar
conllevaba no regresar.
Y extender mis alas
significaba olvidar
el camino de vuelta
         a casa.




sábado, 21 de febrero de 2015

Noches de certeza.

Es la 1 de la madrugada y aquí estoy destripando mi cuerpo con versos.
O quizá son solo palabras, pero queda más bonito llamarlas así.
Todo está en silencio, hasta mi cabeza. Ya no queda nada. No hay gritos, remordimientos ni pesadillas. Hay silencio. Un gran silencio. No queda dolor en este corazón.
Yo antes me esforzaba por recuperar mi vida anterior, sin darme cuenta de que cuando alguien se marcha, cuando alguien te abandona no debes aferrarte a esa persona. Sino que debes seguir y aprender a sobrellevarlo  lo mejor que puedas. He conseguido avanzar, cuando creía que me quedaría en el mismo punto para siempre, no. He comprendido muchas cosas sobre mi pasado y he decidido no vivir creyendo en mentiras. No puedes estar pensando toda la vida que las personas van a volver, porque que no estén ya es un buen indicio de que no habrá retorno. 

Hoy sonrío, ayer también. Y mañana sonreiré. Porque hace ya muchos días decidí que no iba a mirarme más triste al espejo. Todos me dicen que me ven brillar, que hacía tiempo que no me veían así de bien. A penas tengo ojeras, ya no hay pesadillas. Ya no me persiguen los recuerdos ni me acosan. Estoy curándome. Tenía razón, esta vez es diferente. Esta vez no me he quedado esperando. Esta vez he caminado sin mirar atrás.
Ya no escucho canciones tristes, y si suenan, las canto sin lágrimas en los ojos.
Tengo diecinueve años y he descubierto que no puedo encerrarme en mí misma. Tengo que conocerme. Tengo que soñar, luchar por esos sueños. Beber, olvidar, recordar y sentir.
Tengo que encontrar a alguien que se enamore de mí. No ser la única que esté al otro lado de la cuerda, nunca más, sin que la otra persona deje de sujetarla.
Me merezco amor.
Merezco que luchen por mí, también, como lucho yo.
He descubierto que ya no puedo vivir pensando en el ayer, porque ya es pasado.
Y ya no miro donde miraba antes, ya no me da miedo encontrarle por la calle, ya puedo ser yo misma sin temor a derrumbarme.
He pasado demasiado tiempo luchando y ya no quiero vivir con miedo. No quiero depender de un reloj que esté quieto. No puedo escribir triste y desangrarme por dentro. No puedo aferrarme a una felicidad pasada, a un chico que ya no es quien era antes. No puedo aferrarme a su recuerdo porque su recuerdo ya no es él.
Por eso me estoy curando. 

Por eso ya no estoy donde estaba antes.
Por eso ya no escribo triste, ni lloro.
Por eso ya no me habla de sus lunares la luna. Ni pienso en si vendrá a buscarme.
Porque ya me busco sola, y yo sí vengo siempre. Y yo sí me quiero. Y yo sí lucho por mi felicidad.
Porque no podía vivir con la soga en el cuello, esperando una señal.
Y sí, aún creo en el destino,

el mismo que sé que algún día pondrá ante mí una persona que esta vez ame cada poro de mi piel.




Sin despedidas, desamor, ni medias verdades.


jueves, 19 de febrero de 2015

Quedarse callada

Quedarse callada cuando desearías decir mil cosas...Que el miedo te frene. Que la vergüenza te atrape. Que el silencio te envuelva cuando las palabras quieren seguir volando...

miércoles, 18 de febrero de 2015

Simple y compleja.






Soy cabezota y a veces hasta inoportuna. Me creo dueña de las situaciones solo porque pienso que soy capaz de enfrentarlas, hasta que las tengo delante. Siempre dejo un poco de café en la taza y muchas veces no acabo las cosas que empiezo. No sé dibujar, lo hago como si aún tuviera tres años. Canto bajo la ducha y me gusta la sensación del agua recorriendo mi piel. Estoy enamorada de los atardeceres y del mar. Nunca gano en ningún juego de estrategia, y mucho menos de azar, porque no tengo mucha suerte. Espero de los demás lo que yo haría por ellos y a veces no sé encontrar el punto de inflexión en las cosas. Soy expresiva, llorona, sensible y extraña. Tengo miles de manías, cientos de defectos pero hay cosas que son importantes para mí; como por ejemplo, la verdades. No me gusta mentir. Y aunque algo pesada, me considero apasionada. Me mueven cientos de cosas buenas. A veces soy negativa, otras tantas positiva, y todo depende de cómo esté ese día el mundo. Siempre tengo una pequeña sonrisa que regalar y no me da miedo enseñarla. A ratos, bastante insegura, quizá por la timidez que me persigue cuando algo me importa de verdad. Me gustan las canciones que hablan de otras vidas que no son las mías porque por un momento puedo cambiarme de piel. Odio las despedidas- pero a quién le gustan- y nunca he sabido decir adiós sin sentir un vacío en mí. Me han dañado muchas veces, tantas, que he aprendido a perdonar. Y a cada fallo o lamento aprendí a quererme un poquito más. Sé que no tengo los ojos grandes, que mi cuerpo no es un monumento digno de observar, que a nadie podría conquistar con solo una sonrisa y que mi forma de andar no es peculiar. Pero también sé que cuando me gusta algo, me gusta de verdad. Y que cuando persigo una meta lo hago sin mirar atrás.
Sé a lo que te expones al conocer a alguien como yo, sé que escribir es una locura, pero...¿Y vivir no lo es?
Sé que da miedo la incoherencia de un corazón que se mueve por impulsos, pero soy aire que no se puede detener y ni si quiera me cuesta volar.
Lo reconozco, seré invisible ante tus ojos y cuando camine por tu lado no me vas a ver pasar, porque no te llamará la atención el silencio de unas bambas al pisar. Pero si miras un momento, solo un pequeño instante, a mis ojos brillar, verás que en ellos se esconde la verdad.

martes, 17 de febrero de 2015

Si ni si quiera puedo acercarme.

Cómo acercarme a tu misterio
y explicarte que,
mientras no mirabas,
yo miré.
Cómo te digo que el tiempo no me sirve
y que quiero encontrar lo que soy
dentro de ti.
Cómo ser yo misma 
si no puedo acercarme.
Cómo empezar a soltarme
si me encuentro atada de pies y manos
sin saber cómo desatarme.
Cómo te explico que cuando te vi
y entraste
y volviste la mirada
comprendí 
que me moría de ganas de conocerte.
Cómo decirte, ahora que no me ves,
que el misterio que te rodea
ha empezado a comprender
cada verdad
que vive en mí.
Si tú supieras qué tengo en mente
si tú entendieras cómo me sentí
cuando sin saber(te)
vi que 
quizá te conocí
antes de verte. 





domingo, 15 de febrero de 2015

Me pregunto si algún día llegarás.

Me pregunto si algún día alguien se fijará
en la chica de la risa tonta.La misma que con su silencio grita.

Si alguien me dará la oportunidad
de concederle mil locuras,
mil ideas,
mil sueños,
si alguien podrá darme un poco
de verdad.

Me pregunto si algún día alguien
podrá llamarle amor a mis hombros
y besar cada poro de esta piel
cansada de desengaños.
Y de vientos.
Y de tempestad.


Me pregunto si algún día
alguien me mirará
y pensará en el enigma que guardan mis ojos.
Y se preguntará si mi alma ha estado triste.
Si he llorado un poco de más alguna vez.
Si me han roto la esperanza.

Me pregunto si saboreará cada pregunta,
cada respuesta.
Si no buscará más allá de lo que sienta.
Me pregunto si algún día alguien 
podrá ver más allá de lo percibido. 


Si no le tendrá miedo a las caídas.
A las huidas.
A los trenes.
A las madrugadas.
A los cigarros que nunca probé.
A los versos rotos que me persiguieron.
Si alguien algún día me dará motivos
para dejar de escribir
triste.


Y solo necesite refugiarme en la melancolía
de las palabras
cuando la vida sea demasiado puta
para contenerme.


Me pregunto si vendrás.
Seas quien seas.
Si vendrás a salvarme.

Me pregunto si compartirás silencios.
Y carcajadas.
Y te dejarás querer un poco.
Si me prestarás tus alas.


O si me dirás que las tuyas también están rotas.



Si podremos reconstruirlas. 
Me pregunto si algún día vendrás
a curar las cicatrices de la desconfianza.
Y borrar el miedo.
Y me devolverás la risa que
nadie
o quizá muchos
me robaron.

Quién estaría dispuesto a entrar
en la locura de querer
no huir
nunca más.
Quién podría querer saber más
sobre la chica de los ojos cansados.

Me pregunto si abrirás la puerta.

No sé quién eres.
Pero cuando sepas quién soy
quiero que vengas.


Y no hará falta que quieras bajarme la luna,
ni contengas esta historia con promesas,
con que mires directo a estos ojos
y asientas
yo ya sabré que has llegado para no soltarme.


Espero que vengas.
Y que antes de saber tu nombre
yo ya haya visto el misterio de tus ojos.
Espero querer saber de ti
tanto como tú quieras saber(me).


Que nos sobren almohadas. 
Que nos sobren sábanas.
Cigarrillos de después.
Palabras. No sé.
Que solo tú necesites de mí.
Que nos tiemble la espalda
que se nos desgarren los miedos.
Y que la guerra ente dos cuerpos
se convierta en batalla
ganada.
Porque ninguno pueda perder.
Que queden empatados los labios.



Quiero que alguien muerda mis sueños
pero también mis labios.




Quiero la sensibilidad de un corazón
y la dureza de un alma.
Que nunca nadie más se marche
después.


Que el café no sea quien nos despierte
sino que lo hagan las ganas
de no querer salir
de esa cama
que nos
 encierre.






Qué dulce sería que llegaras justo ahora
cuando no estoy buscándote.
Y pueda decir que sin buscar
encontré.
Que sin querer
te quedaste.



 

lunes, 9 de febrero de 2015

Ahora sí, toca despedirse.

Sé que la última vez que nos despedimos me pediste por favor que dejara de escribir. Y hasta ahora no te he hecho caso, lo sé. Pero quién sabe, quizá hayas dejado de mirar estas letras y ya no tenga importancia. El caso es que tienes razón. Bueno, tenías razón. Debí dejar de escribirte. Debí quitar esa manía de hablarle a un vacío esperando que se llenara de esperanza o recuerdos. Hoy, una persona muy importante me ha dicho que si tú quisieras estarías ahora mismo conmigo y no lo estás. Y tiene razón. Si podrías estar aquí  y no estás...Es que no quieres estar.
Sinceramente, a medida que pasan los días, y ya hace casi tres semanas de todo esto, me voy dando cuenta de que tú estás mejor. De que seguirás sin problemas, que no te cuesta avanzar. Y me he propuesto avanzar yo también. Por eso quizá estas sean las últimas palabras que te escriba. Que te marcharas fue muy injusto para mí. Después de tanto tiempo...Después de tantos recuerdos, fue como si alguien me diera una bofetada. Como si alguien me recordara que la vida no es tan bonita. Teníamos tantos proyectos, tantas ideas, tantas metas...Pero te fuiste. Y eso es un hecho. No te quedaste a celebrar más goles, ni a besarnos en la intro de tu serie favorita, The Walking Dead. Decidiste que ya no serías tú el que me dedicara goles, ni el que me viniera a cuidar cuando estaba malita. Decidiste no ser tú quien me diera los buenos días. Decidiste irte sin más explicaciones que ese miedo que te persigue. Me duele en el alma decirte esto...Pero es injusto para mí que ya no estés.
¿Ahora quién va a enviarte esos dibujos mal hechos pero graciosos en tus malos días? ¿Quién te llamará con noticias buenas, ilusionada como una cría, llorando de la emoción? ¿Quién va a apoyarte en el canal? ¿Quién va a decirte que no te rindas? ¿Quién va a meterse en tu cabeza y revolverlo todo? ¿Quién va a ver tu serie favorita contigo en el sofá mientras te besa? ¿Quién va a enviarte esos textos que eran solo nuestros? ¿Quién va a esperarte fuera del colegio, e incluso fuera de la escuela de inglés, para darte una sorpresa junto algún detalle? ¿Quién va a ponerse tus camisetas en verano? ¿Quién va a insistirte para hacer mil fotos? ¿Ahora quién te cantará al oído hasta hacerte estremecer? ¿Quién se aprenderá las canciones de tus videojuegos favoritos? ¿Quién va a cogerte la mano ante las malas noticias? ¿Quién va a abrazarte cuando te rompas para recomponer todas tus piezas? ¿Quién va a animarte en los exámenes? ¿Quién va a recordarte lo que vales?...Si yo he sido durante muchísimos meses, e incluso años, quien te ha demostrado y te ha dado todo el amor del mundo. 
Quizá por eso deba irme. Cuando lo das todo, absolutamente todo, y de repente, la persona que está al otro lado desaparece, sientes un vacío en el pecho enorme. 
Perdí el valor, es cierto. Y mil veces a la semana pierdo los nervios, también. Y pienso en hablarte, claro. Pero ya no lo hago. Aunque imagino que tú borraste mi número. Estoy casi segura de eso. Pienso en ir a buscarte, pero...¿Y qué te diría? ¿''Por favor, quédate''? Te he suplicado en textos, indirectamente, mil veces. Y te he suplicado con los ojos mil veces más. Esos abrazos de 'amistad' que pedían siempre un 'No te vayas...'. No pude hacer más. No podía quedarme estancada ahí, si tú ibas a marcharte. 
Pienso...¿Y si algún día se arrepiente y vuelve? Pero si te arrepintieras ya me echarías de menos, y supongo que si no volviste fue porque aprendiste a sobrevivir sin mi sonrisa. 
No vas a arrepentirte. No vas a volver. Y eso es lo que debo grabar en mi piel con fuego. Para no olvidarlo, para no ir a buscarte. Para ya no tener que pedirte que me beses.
Si algún día me echas de menos, ven a buscarme.
Porque si aún no me he ido te volveré a abrazar.

Pero si no vuelves  tendré que marcharme. Tendré que borrarme las huellas de esos besos que me dabas en la piel. Y mis labios, mis hombros, mis piernas, mi ombligo y mis mejillas deberán borrar todo lo que tú dejaste en mí. 
Solo te pido que no renuncies a lo que más querías por el miedo. Ni renuncies a lo que era tu vida por una mala racha. Siempre pensaré que tu vida cambió y ante el miedo me dejaste ir. Pero quizá algún día descubras que yo no era la mala razón, ni el problema, ni la causa de ese miedo que se clavó en ti. Quizá un día, cuando los recuerdos entren de nuevo en tu mente, y mires hacia toda la felicidad que tuvimos, descubras que sin razón alguna perdiste algo que tenías. Y que querías mucho. Porque tus ojos me decían que me querías. Y tus labios reafirmaron lo mismo mil veces. 
Pero tu lógica, tu mente persiguiendo tus sentidos, como siempre, volvió a dejarte fuera de juego. 
No pido que estés triste, nunca. Yo quiero que seas completamente feliz. Pero espero que algún día puedas ver que no tomaste el camino correcto, sino el más fácil. 
Lo más sencillo no era seguir juntos. Eso era lo difícil. Lo fácil fue apartar a la persona que más te habría apoyado en esos momentos duros. En esos malos momentos que estabas pasando.
Pero quién sabe. Quizá me equivoque. Ojalá esté equivocada y yo fuera el motivo de esa tristeza, y ahora puedas vivir feliz, tranquilo y sereno. 
Yo quiero que te encuentres. Quiero que seas la persona más afortunada del mundo. Y que tus metas sean alcanzadas. Sabes que siempre te deseé y te desearé lo mejor. Me conoces. Sabes que no guardo rencor a nadie, y sabes que algún día, si todo pasa, tú y yo seremos amigos de nuevo. Pero piensa...Solo pido que pienses una cosa: ¿Era eso lo que querías? ¿Una amistad? Quizá dejaste ir una parte muy importante de ti. Porque todos nos equivocamos alguna vez en nuestras vidas...
Espero que no te equivocaras, de veras.


Sé que me repito, pero sé muy feliz.
Y guíate por tus sentimientos, siempre. Seguir al corazón siempre es el camino que te lleva a la felicidad, eso siempre quise enseñarte yo. 
Espero que si me sigues leyendo  a partir de ahora no eches de menos mis palabras tontas y absurdas que siempre te hablaban del amor que nos tuvimos...
Gracias por toda la felicidad que me regalaste.
Recuérdame.
Siempre recuérdame.



 Fuiste querido, y eso es lo más grande que puede pasarte en el mundo. Gracias a ti también por haberme querido.


Te amé, te amé de verdad. 




Noelia.














domingo, 8 de febrero de 2015

La carta que jamás te envié...

Día ocho.
Hace ya dos meses que se marchó.
Y no puedo decir palabra. Por eso, dejo esta carta. La que jamás le envié.
















viernes, 6 de febrero de 2015

Hoy son tus palabras las que me hablan.

Hoy vas a tener que perdonarme, pero no tengo fuerzas para escribirte. Te he visto de lejos. Y probablemente tú también me hayas visto...Y no soy capaz de escribir palabra. Pero me he atrevido a escuchar aquella nota de voz que me enviaste la última vez que discutimos y hoy solo quiero escribirla. Perdón por utilizar tus palabras, sé que era algo nuestro. Y perdóname por ello. Pero quiero tenerlo aquí, en mis recuerdos, en las páginas de este libro infinito, que ahora, es mi blog. Esto fue lo más bonito que me dijiste...Entre muchas otras cosas. Y es lo que me ponía a escuchar cuando estábamos juntos y me sentía triste por cualquier problema, porque me daba fuerzas. Me dabas fuerzas.
Ese es el chico que echo de menos...El que me decía todas esas cosas.
De todos modos sé que ya no vienes por aquí, así que supongo que quedará en una página olvidada de este blog.
Gracias por esas palabras. Y gracias por haberme querido tanto.






                                                         [Empieza el audio]   


Buenas noches cariño, bueno como puedes ver está sonando una de nuestras canciones, ¿vale? [All of me de fondo]. Voy a decirte unas cuantas cosas...Mientras venía para casa lo he hecho en mi mente y me ha salido perfecto pero ahora, a la hora de la verdad, probablemente pues... me vaya cortando. Tendré que subir el volumen de mi voz y bajar el de la música para que se me escuche bien.
Bueno, decirte que esto lo hago porque te quiero, ¿vale? Y..[Pausa.Tú emocionado] Esto es real,¿vale? Lo que siento por ti es algo muy, muy real, tan real, que jamás, jamás debes de olvidar lo mucho que te quiero cariño. Hoy...Lo que ha pasado esta tarde, también incluyo lo de esta mañana, he sentido muchísimo miedo, un miedo que jamás antes había experimentado, y parece ser que con ese miedo he descubierto cosas que antes no había descubierto y yo creía que sí. Creía haberlo conocido todo pero no es así...Y es que el miedo...El miedo de perderte no quiero que se me pase más por la cabeza porque me he temido lo peor y me vengo abajo. Pero bueno, creo que ya te he pedido perdón y esta no es una sorpresa para complementar a todo lo demás, esto es una sorpresa porque siempre has estado ahí, siempre has estado ayudándome en los malos momentos, apoyándome, como esta mañana. Quiero decirte que eres lo más grande que tengo, cariño. Lo eres todo. Yo sin ti no soy nada. Sin ti no soy nada. Podrá parecer, varias veces, que pienso que: 'Ay, qué pesá'. 'Ay, qué cabezota..', pero es que da igual, absolutamente da igual, kuki. Yo te quiero a ti y da igual lo demás, ¿vale? Porque cuando estemos viviendo juntos en casa, eh, y tú me digas: '¿Puedo jugar?' Y yo te diga: 'Espeeeeeeeeeeeeera' y tú pongas morritos [Te ríes] me encantarás. Probablemente no sea la última vez que discutamos, habrá más veces que nos enfademos por otra cosa o cualquier cosa...Pero yo espero que la siguiente sea porque no sabemos qué mueble elegir para nuestro comedor y lo podamos solucionar con un beso lento y una caricia en la cara.[Suspiras] Quiero decirte muchísimas cosas...Tantas cosas que ahora mi mente realmente está muy saturada y no sé por dónde puedo salir.
Pero ahora mismo lo que pienso es en este verano. Como tú has dicho antes todo ha empezado cuando ha acabado la selectividad...Para mí ya lo empezó el 26 de marzo, incluso aquel 12 de octubre. Han pasado tantas cosas...Quiero pedirte perdón por todas aquellas veces que te has sentido mal, que he hecho mal, y que no he actuado como debería actuar. Pero hay algo de lo que estoy completamente seguro y es que jamás, jamás, te voy a hacer daño. Jamás...No me lo permitiría. Y si alguna vez lo hago, ese no seré yo. Y algo habrá pasado en mí para yo hacerte daño. Pero no voy a hablarte de eso ahora. Vengo a hablarte de lo mucho que te quiero y.. [Suspiro] todo lo que haces por mí, Ir al Ikea...[All of me acaba y empieza Emocional] Un Ikea que al fin y al cabo es nuestro futuro, esa semana de, yo qué sé, de cualquier mes, esa semana de octubre que habremos conseguido un piso, y esos ojos de ilusión por dormir esa noche en una cama en el suelo porque no la tenemos montada aún, o porque se haya desmontado por no haberla montado bien. De mancharnos de pintura [Pausa. Estás llorando. Y ríes] De mancharnos de pintura todo el cuerpo porque a la hora de pintar...Los viajes que vamos a hacer, las miles de fotos que vamos a ver cuando lleguemos de ese viaje, en la tele, que nos durarán horas y horas en ese sofá, que interrumpiremos con besos, caricias y mucho más. Las películas de los domingos por la noche antes de empezar a trabajar esa semana, o que yo me quede hasta las tantas jugando y que tú vengas por atrás y me digas: 'Venga, a dormir' [Suspiras.] Eres muy especial para mí, cariño. Yo no te quiero perder.[Suspiras. Estás llorando...]  Porque hemos vivido mucho y es algo que tenemos que seguir sumando y almacenando momentos, fotos, videovlogs, Tú eres la motivación día  a día pese que a veces no sabemos qué hacer, o estemos cansados el uno del otro porque ya llevamos ocho días seguidos haciendo cosas.[Pausa. Sé que lloras. Lo noto en tu voz] Porque...Eres tú la que me ha esperado y me va a esperar...[Suspiras lentamente.] Porque vamos a ponerle el nombre juntos a nuestros hijos. Son sueños que no se pueden romper y que no se van a olvidar, y que son motivaciones lejanas pero que ahí están, un objetivo que en el horizonte se ve, y que podemos llegar y tocarlos con las palmas de nuestras manos...[Pausa. Estás emocionado. Suspiras de nuevo]. Perdón...Es que me emociono. Te quiero. Te quiero mucho, cariño. Estoy enamorado de ti. Y ya no quiero pensar que es un 'creo'. Quiero pensar que es seguro. Y lo es.
[Pausa larga]. Perdón este silencio, es que se te pone un nudo en la garganta y no sabes lo que decir. [Suspiro.] Y bueno, y eso...Que espero que toquen esos 3.000 euros en el rasca y nos podamos ir a Venecia juntos...[Suspiro.] Te quiero, cariño. ¿Recuerdas que antes te he dicho que me prometieses que no te vendrías abajo? Con este vídeo de...Bueno, música, hablando yo...de ocho minutos y medio casi, ¿Me prometes que no te vendrás abajo? [Se acaba la canción.] [Ahora ya no hablas alto, sino que susurras.]  Te quiero, mi vida. Te quiero. 



                                                                 [Acaba el audio]












PD. Por un momento al escucharlo se me había olvidado que ya no estabas aquí. Un momento, por un solo momento, aún estabas aquí. 

jueves, 5 de febrero de 2015

Ya han pasado dos semanas. Nunca había pasado tanto tiempo sin saber de ti. Me imagino que ya estarás lejos de mi recuerdo...Y que ya habrás empezado a ser feliz. 

lunes, 2 de febrero de 2015

Cartas jamás enviadas...

Hola, ¿Cómo estás? ¿Cómo lo llevas?
Yo sigo aquí, donde siempre. En la misma ciudad que tú, aunque nunca nos encontremos. Pronto se me acaban las vacaciones y volveré a la rutina total. ¿Sabes? Es difícil vivir sin ti. A veces, sin quererlo, recuerdo cosas...Y es que, para no recordarlas, dos años dan para mucho. ¿Has encontrado la felicidad? Espero que al menos esa ansiedad que te ahogaba haya desaparecido. No me gustaba verte temblar, ni llorando. No me gustaba tenerte así entre mis brazos, sin encontrar consuelo.
Espero que estén sacando muchos juegos nuevos, y que los disfrutes. Que estés yendo a clase, que aprendas mil curiosidades nuevas de inglés. Espero que estés cómodo. Que tu familia esté bien, y que esa perrita que vi crecer te dé todo el cariño del mundo. Ojalá tu habitación no esté tan fría como la mía, ojalá no te sientas triste. Yo quería que fueras feliz. Y lo sigo queriendo.
Ayer hicieron navajas. Hubo una comida familiar...Y faltabas tú devorando todas las navajas. Qué difícil verlas y no recordar que te apasionaban.
Nada ha vuelto a ser lo mismo desde que te fuiste. Intento ponerme canciones alegres que acaban derivando siempre en melodías tristes que me hablan de ti.
¿Recuerdas aquella discusión antes de empezar el curso? Por la noche me grabaste una nota de voz diciéndome cosas preciosas. Desde entonces la tuve en mi mp3. Y a día de hoy no he sido capaz de borrarla. Pero ya no la escucho. No puedo oír tu voz diciéndome cosas bonitas porque me derrumbaría. Cuando sale en la pantalla lo paso rápido, muy rápido, para que no le dé tiempo a reproducir ese inicio: ''Buenas noches cariño''.
Qué duras se hacen las estaciones aquí sin ti. Cuando recuerdo que el invierno era mi pasión, y que el pasado invierno fue el mejor de mi vida. Barcelona nos miraba pasear de la mano, abrigados. Y tu sofá era testigo de películas infinitas. Noches en las que no pisaba mi casa, porque dormía allí, contigo. Y por las noches hablábamos, de cualquier tontería, de cualquier curiosidad científica...Espero que sigas mirando esas cosas, que sigas queriendo saber sobre todo aquello que desconocemos. Me encantaba oírte explicar cualquier descubrimiento. Me hacía sentir llena. Feliz. Viva.
Es cierto que los últimos días tú no eras el más feliz, y mi recuerdo es un poco triste...Pero cuando miro atrás y te veo muriendo de felicidad, con esa capturadora en las manos, o recogiendo esos Kebab, haciéndome reír en la playa...Entonces recuerdo que nuestra historia tuvo la esencia más precisa, bonita y perfecta. Me gustaba esa sonrisa que te negabas a sacar en las fotos. De hecho, mi foto favorita es una que te hice en la terraza de 'Can Daniel', cuando este último verano, cenaste conmigo y mi familia allí. Llevas la camisa blanca, estás muy moreno y sonríes como nunca. Esa foto está clavada en mí, y no necesito mirarla para acordarme de ella.
¿Cuál era tu foto mía favorita? Recuerdo algunas. Decías que estaba preciosa. Aún sonrío si te recuerdo llamándome preciosa. Y quizá me siento tonta, pero son recuerdos que no quiero borrar.

Echo de menos a ese chico feliz que eras. Joder, cualquier plan era bueno y siempre me guiabas.
Era perfecto aquel mundo que construimos. Empezamos a construirlo el 26 de marzo. Ese beso. No fui yo quien derribó el muro...Fuiste tú quien quitó la protección y me dejó entrar. Siempre has sido tú el dueño del miedo, ese miedo que se cala en tus huesos y no te deja respirar. Espero que algún día todos esos miedos desaparezcan, y te encuentre por la calle, sonriendo, y me digas: 'Estoy tan bien'. Deseo tantas cosas buenas para ti...Tantas. Que la gente pensaría que soy idiota. Pero es que yo no voy a odiarte nunca porque te fueras. No puedes odiar a alguien que ha sido tan importante, al igual que no es fácil borrar el dolor.
Ojalá algún día podamos hablar. Encontrarnos de casualidad.
Ya ni si quiera pido abrazarte, ni mirarte de cerca, sé que eso no es lo que toca ahora.
Ojalá pueda ver esa sonrisa muchas veces más.
Pero sé que esta noche no, sé que no ahora.
Te echo de menos, vida.
Y no sé cómo hacer que desaparezca este dolor.  

domingo, 1 de febrero de 2015

Hoy solo una canción podría hablar.


Si no te vas tengo tardes de domingo y mil inviernos eternos..

Él... y ella.

Él vive tranquilo, su vida avanza. Y a veces piensa en ella, solo a veces, y me imagino que piensa que dejarla atrás fue lo mejor que pudo hacer. No se arrepiente, se siente mejor. Ha empezado a sonreír, ya no mira su blog. Quiere ser feliz y se esfuerza para ello. Ya ninguna canción le habla de ella, ya ninguna calle tiene las huellas de esa chica que un día le llevó a la locura. Ya la olvida, la olvida. Ya ni si quiera pasa cerca de su calle, no quiere verla. Ya no recuerda que ese corcho algo más vacío algún día llevó esas entradas del Zoo, esos dibujos del alma. Ya no pone sus canciones, no puede. Y esa almohada no echa de menos el pelo rizado de la chica de la sonrisa torcida. Él ya no la quiere, él ya no la necesita. Él ya no la tiene. Ya no importa si ella escribe, él no lee. Ella ha empezado a escribir su historia. Quiere dejarla plasmada en algún lugar, pero nunca puede acabarla. No le gusta el final. El mundo sigue girando. A ella le dicen 'Algún día todo pasará'. Ella lo sabe, pero le duele igualmente. Él seguirá con sus sueños, y ella si algún día sabe de él se alegrará muchísimo. Y le felicitará por sus logros. Él no pisará Venecia, y si lo hace, ya no será con ella. Ella necesita infinito tiempo para poder pisarla sin dolor. Las fotos están ahí, ninguno las mira. A ella le pesa el pasado, cree que es demasiado feliz para compararlo con el presente. 
Ella quiere avanzar y no sabe.
Él quizá se fue lejos.
Las noches son largas. Ella piensa: ¿Estará dormido? Él ya ha cerrado los ojos. 
Él puede vivir sin ella. Ella quizá pueda, pero no quiere. A ella le llegan malas noticias, quiere contárselo. Las lágrimas corren por sus mejillas. Mira el número de teléfono, pero no marca. No quiere molestar. No quiere interrumpir el olvido, no pueden hablar, es el pacto de aquellos que deben olvidarse. Ella callará ese dolor, y llegará un día nuevo. Muy parecido al anterior. 
No saben nada el uno del otro.
Ella ha adelgazado siete kilos. Las ojeras le han crecido, pero piensa que es normal. Dice 'Roma no se construyó en dos días'. 
A veces llora. Y no sabe si él llorará.
¿Cómo es posible vivir en la misma ciudad y nunca verse?
Ella le desea lo mejor.
Él sigue adelante.
Ella desea no desaparecer, pero él borrará sus huellas.


Ya ni las palabras bastan para acariciar su corazón... Las letras se borran cuando él deja de quererlas, las letras desaparecen a medida que él se aleja. Y ella solo llora porque ya no sabe explicar con palabras lo que duele decirle adiós a quien quería tener a su lado siempre. 

abrumador

Quizá pueda sonar raro, pero cuanto más cerca estoy de ser aquello que he deseado ser desde que mi uso de razón se coló en esta habitaci...