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Mostrando entradas de mayo, 2013
Podría luchar contra mil demonios, pero jamás podría luchar contra tu forma de reír. Un, dos, tres segundos y ya soy tuya. Tómame de las caderas y comparte mis sueños, pero jamás me hundas, jamás me dejes caer. 

Life.

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El secreto de la vida estaba en mirar de cara al miedo, en trazar paseos imaginarios por el filo de su cuerpo; el secreto de la vida estaba en tirar a la basura lo malo y quedarse solo con lo bueno. En demostrarles a todos aquellos que te juzgaron que se equivocaban, y hacerles ver a todos esos que dijeron que nunca lo conseguirías que no llevaban razón. En tocar, desde la cima, a los más débiles, y no para hundirlos, sino para elevarlos. El secreto de la vida estaba en los pequeños instantes, en retroceder solo si era para coger carrerilla, en levantar tres veces tu peso, en luchar cuando el mundo estuviera en contra, y pelear cuando la vida te diera la espalda. En morder las ilusiones y dejar marca, en no dejar escapar a la persona que te robaba el aire, el tiempo y te hacía la más feliz del mundo. ¿La vida? Fácil no, pero tampoco difícil. Lo único que es seguro de la vida es que tiene un fin, que es efímera. Que no es cíclica, solo avanza. Y tú solo puedes verlo de dos maneras: Ca…

La luna había muerto con ella.

- Mucha gente le teme a la vida, John. Pero no he conocido a nadie jamás con el valor que en ti he hallado para enfrentarte. Cargas el peso sobre tus espaldas y caminas, sin curvar la espalda, sin bajar la mirada. Ahora eres tu propio líder. Tu propia esperanza. Eres leyenda.
Paseé mi mirada. Ciudad oscura, cambiada. Ya no era la ciudad en la que había crecido, ya no eran esos balcones adornados que surcaban el cielo y se elevaban casi al límite de las nubes. La ciudad había muerto. La ciudad se había dormido.
- Erny, tú no deberías de estar aquí.
- ¿Y tú sí?
- No me quedaba otra opción.
- Has dejado atrás todo cuanto tenías para llegar hasta aquí.
- Se llama supervivencia.
- Eres el puro reflejo de la soledad. Aquí tienes tu ciudad dormida. ¿Y ahora? Ahora eres una leyenda. Pero, ¿ y después?
- No puedes juzgarme.
Miré mis zapatos, rasgados. La tela de mis pantalones, empapada de sangre. Las manos, negras, sucias, llenas de heridas, cicatrices. En mi cuerpo veía el reflejo de lo que …

Apocalíptico.

Le miré con la misma intensidad que se mira algo que se sabe que volará lejos. Le tomé por la espalda y lo atraje a mí hasta casi dejarlo sin aire.
- Vamos a salir de ésta, te lo prometo.
Me tragué las lágrimas. Un nudo se posó en mi garganta y un dolor inmenso en la parte superior del estómago. Promesa de azúcar. - Tenemos tres minutos para llegar a la otra punta de la ciudad si queremos saltar la valla antes de que nos alcancen. Tú podrías llegar, corres tantísimo... Me quedaré aquí. Yo no puedo. No quiero que me veas morir. Ve, corre. Me miró. Nunca antes había visto ese brillo en sus ojos. Me estremecí de tal manera que empecé a temblar. Me temblaba el corazón y la fiebre había empezado a subirme. - ¿Estás loca? No voy a dejarte aquí. Me quité el collar que rodeaba mi cuello y lo puse en la palma de su mano. - Prométeme que no me olvidarás.  - No, no, no, no, no- se agarró del pelo y bajó la cabeza. Miró al suelo, confuso, con rabia, increíblemente enfadado consigo mismo- ¡Tú no te vas a q…

Ojos de ángel.

El frío se me agarró a las costillas y luché por apartarlo. La luna era tan grande que me pareció estar metido en ella. Las calles estaban vacías y me miraban silenciosas esperando de mí algo, como todos. Caminé. Las converse parecían crujir contra el suelo. Pisé más fuerte. Más. Hasta que los pies comenzaron a dolerme.  Y ahora qué, pensé. Hice un intento de ser valiente, pero para qué tanto esfuerzo, yo siempre había sido débil, así que me limité a llorar. Mi madre decía que llorar era de personas fuertes, pero yo jamás la creí. Y mi padre creía que si un chico lloraba era porque no era chico del todo. Me reí de la absurdez de pensar que un chico no era capaz de llorar. ¿A caso yo no lo estaba haciendo? Cubrí mis ojos con las manos. Sé fuerte.
Pero ya no podía serlo. Había presenciado la desaparición de mi hermano, las borracheras de mi padre, los silencios eternos de la familia que parecían ocultarme secretos inmensos que jamás sería capaz de descubrir...Y había visto cómo una ambulanc…

Un dos y un séis.

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Sé que te he encontrado. No importa cuándo, dónde o por qué.
Lo único que sé es que hoy hace dos meses de esa nueva oportunidad. De ese camino que se trazó, de esa línea continua que se alargará y será infinita.
No importa si el camino se hace duro o pesado.
Lo importante es que caminaré a tu lado. 
¿Sabes? Me has salvado. En todos los sentidos en los que puedes salvar a una persona.
Ahora me levanto cada día sabiendo que en un beso se apagará todo lo malo.
Y si esto es un sueño no me importaría no despertarme.
No quiero despertarme. 
Solo querría hacerlo si me aseguras que estarás a mi lado cuando abra los ojos. 
Puedes fundirte en mí.
Que tu abrazo sea el único abrigo. 
No me importa el lugar, ni el tiempo que pase si estoy contigo. 
Y eres eso que siempre he querido que me pasara.
Todo lo que he querido que sucediera.
Y ahí estás, mírate. 
Mírame.
Míranos.
Ahí estamos.
Y te juro que somos infinitos. 




Te quiero, de la manera más precisa, más loca y más fuerte en la que se puede querer a alguien.

Salvar(nos).

- ¿Tú nunca has tenido miedo? ¿No el suficiente como para querer lanzarte al vacío?
Yel pasó sus piernas por la baranda y se quedó mirando el cielo. Parecía infinito.
- He sentido un miedo enorme muchas veces, un miedo oscuro- Ruan se acarició el pelo, pensativo y se acercó un poco más a ella- y nunca he hecho tonterías como la que estás a punto de hacer ahora. Pero sí he sentido cómo caía por un precipicio. Duele más aquello que crees que te sucede que aquello que te está sucediendo realmente. No hagas tonterías.
El silencio se apoderó de ambos. Casi no quedaban luces encendidas en la ciudad. Yel lanzó sus tacones e hicieron un ruido extremadamente fuerte cuando impactaron contra el suelo, bajo el puente.
- No puedes hacerlo- dijo con sinceridad, él.- Ojalá no tengas el valor de hacerlo.
Yel tragó saliva. No quería girarse, sabía que si lo hacía él la convencería para que volviera al suelo. Sabía que su mirada le daría ilusiones por las que borrar de su cabeza esos pensamientos suicid…
Rózame las penas, amor. Esta noche vamos a ser infinitos. 

Mi mundo empezaba a temblar.

Caí en la cuenta de que estaba temblando. Puso sus manos bajo mi suéter, y rozó mi espalda. Me invadió un escalofrío. Nuestras miradas chocaron con tanta fuerza que se escuchaba a lo lejos el ruido que habían hecho al impactar. Mi sonrisa había quedado congelada en el tiempo y él acariciaba mis mejillas con suavidad. No hacía aire. Ni una pizca. El momento me había robado hasta la última bocanada de aire. No respiraba. Solo quedé prendida de esos ojos. 
Me rozó la espalda, ahora desnuda, hasta llegar a mis caderas, y acercó mi cuerpo al suyo. Eso se parecía mucho al cielo, y sino, poco faltaba para pisarlo. 
Besé con torpeza su pecho, mis labios temblaban. Me tomó por la barbilla y me obligó a mirarle: 
- Confía en mí.
Tropecé en sus palabras pero me hice suya. Mi mente dejó de maquinar, planificar, regular, calcular. No existía el instante perfecto, solo el instante. Él era el único capaz de calcular ahora los pasos. Dejé que el tiempo guiara nuestros cuerpos, quizá no era cosa de la men…

Te vas, ángel.

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Vuelas alto, ángel.
Y te miro marcharte, conteniendo las lágrimas.
Tenías nombre propio y creías que nadie te estaba mirando.
Yo te veía, ángel. A veces te tocaba, como alzando las manos y rozaba tus sueños.
Y tú a veces me mirabas, ángel.
Para después irte.
Te has llevado sueños, días, luces.
Te lo has llevado todo, ángel.
Y aunque te empeñes en negarlo
sé dónde estoy, dónde estás,
qué es de nosotras y qué será.  ¿Qué esperas de mí, ángel? Te lo daba todo sin que nada importase. ¿Mentiras? Contigo jamás.  Pero me rasgaste las alas,
y no me dejaste volar.
Ángel, siempre te vas.
Y me siento en la noche, y me siento en el día
y me siento en la soledad.
Y es que tú no estás, ángel.
Porque vuelas alto y te esfumas.  Déjame herida, el tiempo sanará mis días. Adiós, ángel.
Adiós hasta que vuelvas.
Hasta que el tiempo te traiga.
Hasta que baje la marea.
Hasta que la lluvia pare.
Hasta que de nuevo amanezca.
Pero no te pierdas, ángel.
Y vuelve si un día frío me echas de menos.
Estaré donde siempre, ángel.
Donde los su…

Evol.

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- No tienen ni idea de nada. Piensan que el amor es eso que se venden en las películas, pero no.- me miró como quien mira algo que desconoce pero ansía conocer- ¿Sabes qué es el amor? El amor es dormir con menos sábana solo porque la otra persona sin querer ha robado parte de ella y no querer despertarle, amor es no tener en cuenta los días sino los detalles. Amor es untar tostadas con lo que haya en la nevera, sin rechistar porque al otro se le haya olvidado comprar mermelada. Amor es asumir que la persona con la que estás es imperfecta y aun así no querer cambiarla. El amor no se le parece a ningún final feliz por el simple hecho de que si algo tiene final no puede ser bueno. El amor no es irse y esperar que el otro salga corriendo a buscarte, amor es quedarse aun sabiendo que lo mejor sería marchar. Quizá ahora estés pensando en sacrificio, pero, ¿quién no sacrifica cosas por las personas que quiere? El amor es elegir a la misma persona cada día. Amor es dejar las mentiras aparcada…

Tu invierno favorito.

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Como el cielo llora tú sonríes. ¿Alguna vez te han dicho que hasta las lágrimas te quedan bien?
Estás preciosa hasta cuando pareces triste.
Aunque me partas el alma con cada lágrima que derrames. Derribas todos esos muros que me separan del mundo. Me llamas en silencio. Te asomas a la ventana, y miras, impaciente, como quien busca algo, pero agachas la mirada decepcionada, sin encontrar aquello que ansías ver.
Son mis ojos hacia donde quieres mirar, y que lástima que yo ya no pueda tocarte, ni avisarte de que estoy ahí, de que estoy viéndote. Te secas las lágrimas con las mangas de ese jersey verde que siempre te ponías para estar por casa; a ti siempre te habían encantado los jerseys.
Y esconder tus manos bajo las mangas.
Derramas melancolía y yo te beso sin que tú me beses. Te pareces al otoño, húmedo a veces, seco   a ratos. Y sin embargo, es invierno lo que hoy veo en tus ojos.
¿No te había dicho yo que llorar nunca merecería la pena? Y menos por mí.
Siempre habías creído que no estabas …

No podía ser otra persona.

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Sabía que algo había cambiado. Nunca antes había sentido algo así con tanta fuerza. Me armé de coraje y miré al cielo. Iba a gritar que la quería. De hecho, parte de mí, ya había comenzado a chillar con fuerza. Nueva York quedó a nuestros pies y nosotros empezábamos a alzarnos. ¿Alguna vez has sentido que estás donde durante toda tu vida habías querido estar?
Y con la persona con la que querrías estar.
Supe que algo se había activado. Algunos lo llamaban destino, yo a ella, prefería llamarla suerte. La suerte de que algo, alguien, hiciera que se cruzara en el camino.
Sujeté con más fuerza que nunca su mano. Sentía que estaba a salvo, ella me había salvado, en todos los sentidos en los que puedes salvar a alguien.
No importaba el frío. Las calles nevadas habían sido el toque final que había que darle a la escena. Me pellizqué, sin que ella lo viera, los brazos. Quería asegurarme que era cierto. La abracé y olí su pelo. Sí, estaba justamente donde quería estar. -Nueva York se está quedando pequ…
No era la primera vez que el frío me abrazaba. Ya había tenido esa sensación antes. Mi alma pedía a gritos un respiro y yo no sabía dárselo. Me ahogaban las palabras que tragaba, me ahogaba lo que silenciaba. Miré hacia el cielo como si en las estrellas pudiera estar escrita la respuesta. Pero, ¿cuál era el secreto de la vida? Me escondí tras mi abrigo, tapando mi cuello, mi boca y alargué las mangas para cubrir mis manos. A veces me sentía protegida si me refugiaba en mí misma.
Me sentía sola. Eché de menos que alguien se quedara a esperarme. Eché de menos que alguien hiciera algo por mí, por mi felicidad. Abracé más fuerte mis rodillas, presionándolas contra mí.
Y deseé que eso frenara algo el frío, pero no lo hizo.
No sabía por qué, pero cada vez que alguien empezaba a quererme, se alejaba de mi vida.
Desde entonces me daba miedo vivir. Temía que cada persona a la que necesitara se acabara marchando. Entonces construí mi muro de cristal, ese que nadie se atrevía a escalar, por si resba…

Quizá es que mi fuerza hayas empezado a ser tú.

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Adoro la manera en la que parece que el resto del mundo te dé igual. La forma en la que encoges los hombros como sacudiendo todas esas ilusiones que te rodean. Parece fácil cuando sonríes. Y dejas poco que desear, lo das todo con mirar. Crees que eres mediocre, que no destacarías, pero créeme, podría distinguir tu manera de caminar entre mil más. Y es que des del principio sé que tú eres diferente. Nos conocimos hace tanto que a penas recuerdo qué pensé la primera vez que te vi. Pero ese no era nuestro momento. Lo bueno se hace esperar, y tras cuatro años aún no puedo creerlo cuando te veo tumbado en mi cama, acariciando mis brazos, acercándote a mi vida. Tu respiración me habría dado el oxígeno que necesitaba en cualquier momento.
Podías hacer de lo cotidiano algo extraordinario.  Y siento que no he podido equivocarme al escogerte a ti. Y que si tú te llamaras error, te cometería mil veces. Que si te llamases miedo, yo temería. Y si te llamases amor, te querría. Que absurdez eso del am…
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- Te he visto levantarte todas y cada una de las veces que te has caído, o alguien te ha tirado al suelo.
-¿Y eso qué más da ahora? Ya he perdido, ya no hay vuelta atrás.
Me miró atravesándome como con un cuchillo la esperanza.
- ¿Esa es tu rendición?
- No soy quien esperas, ¿sabes? No lo soy. No puedo ser fuerte siempre.
- Lo eres con los demás, vas de chica dura, de '' a mí nada puede hacerme fracasar''. Eres la persona más valiente que he conocido nunca. Por eso no te permitiré irte ahora. No puedo dejarte marchar.
Me alejé lentamente, pero pegó un salto y me alcanzó.
- ¿Qué va a ser de nosotros Elaan?
- Lo que quieras que sea, Linda.
- No puedo quedarme y lo sabes.
- Pero quieres hacerlo.
- No siempre que se quiere se puede.
- ¿Ni si quiera por mí?
El silencio se apoderó del momento, de ambos.
- A eso se le llama chantaje emocional.
- Estoy luchando por lo que quiero, es solo eso.
- ¿Qué quieres?
- Te quiero a ti. Aquí. No soportaría que te marchases, es por eso q…

Pensaba que esas cosas bonitas nunca serían para mí, pero.

Nunca había mirado tan fijamente a alguien jamás. Ni me había conformado con tenerle a dos centímetros de mí, con su nariz pegada a la mía, respirando el mismo oxígeno.
Me pensaba que esas cosas bonitas nunca serían para mí, que yo no podría encontrar a nadie.
El destino me la jugó.
Te cruzó el día menos esperado, en la hora menos esperada, en el sitio menos esperado. Me la jugó pero bien.  Y sin embargo, me siento tan bien que no cambiaría absolutamente nada de lo que ha sucedido hasta ahora. Tampoco cambiaría los meses en los que estuviste alejado de mí. 
Supongo que cuando quieres a alguien de verdad, acabas aprendido mucho más sobre la vida. Y sobre lo que supone aceptar a alguien que no es como tú y que no piensa ni comparte tus mismos ideales. 
Lo cierto es que nunca antes había sentido tocar desde tan cerca la perfección. Nunca me había gustado pincharme con una barbita de tres días o que me llamasen pequeña. Nunca antes me había gustado que alguien me tocara la barriga, o me cogier…

Lo fuimos.

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Qué fácil era todo entonces, ¿no? A veces nos echo de menos. Echo de menos tener a mis dos ángeles colgados de mis dos hombros. A veces no basta con teneros a ambas, pero a kilómetros.
¿Recordáis esas primeras experiencias que vivimos las tres por primera vez? Me dabais estabilidad, confianza. ¿Recordáis esas risas que acaban en llanto? ¿Esas metedura de pata que acababan en abrazos? Cuando Sylvia y yo nos enfadábamos y Belén ponía paz entre nosotras. Con ambas era fácil vestirse de fiesta y salir. Era fácil pedir un chupito y bailar al son de Rihanna, Mohombi, Chris Brown, toda la noche. ¿Recordáis cuando bebisteis tanto que tuve que cuidaros? O esas noches llenas de cotilleos. Aquel medio día en el que al ver Mama mía las tres nos clasificábamos con los personajes. Me hacíais falta. Juntas, ahí, abrazándoos.
A veces lloro al mirar nuestras fotos.
Supongo que aún no me he hecho a la idea de vivir apoyándoos a las dos por separado. Aún me cuesta creer que todo acabara así.
¿Que mal f…

Siete.

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Hace siete meses estaba sentada y un mar azul, un cielo gris y unos ojos marrones con líneas verdosas a la luz del sol contemplaban mi nerviosismo.  Me creía incapaz de todo por el simple hecho de tener miedo a vivir, a sentir, a sufrir de nuevo.
Y ahí estabas tú. Directo, sin vacilar, acercándote a mí. Hoy hace siete meses de un beso que lo cambió todo. Que tanto como inició una etapa, también cambió mi rumbo.
¿Quién iba a pensarlo hace un año? ¿Raúl y Noelia? Ningún escritor se habría atrevido a inventar algo así. Ni si quiera yo. Y como si la vida lo hubiera planeado, te plantó frente a mí.
¿Alguna vez habías sentido algo parecido a esa seguridad que nos rodea cuando estamos abrazados? Hacía siglos que nadie me protegía así. De hecho, creo que nadie jamás antes se había tomado la molestia de hacerlo. 
Hoy hace siete meses que diste un paso al frente y te armaste de valor para acercarte a mis labios.
Hace siete meses de un primer te quiero que le cambió la rima a cada verso. Hace siete me…

Antes mejores amigos, ahora peores conocidos.

Sentí cómo las ilusiones se desvanecían en un instante casi fugaz. Rompí con todo silencio y me liberé. Grité por dentro. Sentí por fuera. Creí saberlo todo, y en realidad, no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo. Siempre he pensado que yo era débil, frágil. Que llorar era exponerme a los demás, al dolor. Pero estaba equivocada. Descubrí que cerrar los puños y seguir caminando hacia adelante era lo que me hacía fuerte. Chillaste que me girara, pero ni si quiera quise mirarte.
Lástima que siempre fuiste mil veces más rápido y me alcanzaste.
- Te vas a ir sin decir nada.- su afirmación hizo que algo dentro de mí girara y decidí mirarle a los ojos. - Creí que hablabas en serio cuando decías que para ti era como una mejor amiga. Creí que era de verdad. Pero he estado equivocada durante mucho tiempo, Edgar. Al final resultó que no valió de nada el esfuerzo que hice por demostrarles a todos que eras diferente a lo que pensaban. La única engañada fui yo. - No ha sido fácil. - ¿El qué no…
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El mundo de repente se hizo gigante, y nosotros, espectadores de él, fuimos infinitos.
La noche se perdía en la ciudad, no había luz ni si quiera en los edificios. Y lo único que sentía clavado en mi rostro era el tacto de sus pupilas impactando contra mí. No dijo nada, no hacía falta. Había empezado a hacer frío pero sin saber por qué, me sentía más acogida que nunca.
Nunca antes nadie me había mirado así.
Nunca antes nadie se había quedado conmigo sin protestar.
Nunca antes nadie me había querido de esa forma.
Le abracé con la mirada, como solo alguien que ha sufrido lo suficiente como para apreciar la felicidad podría hacerlo. Se estremeció y me dedicó media sonrisa.
Me abrazó por detrás y contemplamos el agua. Estaba tan tranquila que a penas parecía moverse. Envidié de repente, todo aquello que pudiera contemplarnos, y me habría encantado, por una vez, vernos desde fuera.
Me giré para mirarle de nuevo. Esta vez fui yo quien sonrió.
No nos dijimos que nos queríamos, pero de repente su…
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La magia que desprendes con tus ojos. O esa habilidad que tienes de hacerme soñar. La manera en la que parpadeas, como alejando de ti al mundo entero. A todos, menos a mí. A mí siempre me refugias en tus brazos. Esa capacidad de hacer que sonría, de soltar tonterías, de quererme. Esa manera de cogerme la mano, o de acariciarme la cara al besarnos. La manera de alzar la voz al decir mi nombre, a pronunciar todas esas palabras que suenan a música cuando las dices tú. La manera que tienes de desprenderte de todo lo que te hace daño, o la cara que pones al hacerte el duro y fingir que hay cosas que no te duelen cuando sé que sí lo hacen.
Te he estado mirando tantas veces que me sé de memoria todas tus sonrisas. Depende de la manera en que hables o sonrías sé cómo te puedes llegar a sentir.
Es tan increíble el hecho de recorrerme el mundo de tu mano que estoy segura de que jamás querré dejar de hacerlo. Eres la primera persona a la que le dejo entrar de verdad aquí, al que le abro las puerta…

Pequeña aventura.

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Bueno, supuestamente estarás leyendo esto después de un largo día en Port Aventura. Y si lo estas leyendo antes no mola. Aquí va mi entrada sorpresa en tu blog, algo que quería hacer durante mucho tiempo. Des de que me confiaste en ver este blog, no he dejado de verlo, de leerlo día tras día  Por eso, que ahora yo este escribiéndote esto, supone algo importante en la confianza, algo que no voy a desperdiciar. Ayer empezó nuestra mini aventura de 4 días  3 para ser exactos, ja que el domingo 12 de mayo no estarás. No importa la verdad, creo que para mí, todos los días son 12, es decir, perfectos si son contigo. Aun que sea en el colegio, en casa o parque. No sabes lo que me alegro cada noche de haber roto ese muro imaginario que me impedía besar esos labios que saben a gloria. Creo que tu sonrisa, tu mirada, tenerte cerca hizo que lo rompiera, eres como Hércules que se cuela en el corazón de la gente y pone las cosas en su lugar. No se, es que eres la Noelia sabes? (me subraya tu nombr…
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El límite está en el cielo. Tú decides si cruzas la línea que separa lo efímero de lo eterno.  Lo mejor está aún por llegar.
















No tienen ni idea.

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Me he pasado la vida cosiendo alas para echar a volar cualquier día de estos. Muchos apuestan a que jamás podré publicar un solo libro, a que jamás podré subir a un escenario y dejar fluir mi voz entre un millón de personas.
Pocos fueron los que me dieron calor en esos fríos sueños.
Me he pasado toda mi vida creyendo que jamás seré lo suficientemente buena en algo, me he pasado la vida creyendo que jamás alcanzaría lo que más ansío. Me he pasado toda mi vida cerrándome yo las puertas, sin si quiera darle oportunidad a la vida de ponerme obstáculos.
Pero se acabó. 
¿Recuerdas todo aquel que me llamaba gorda en primaria? ¿Aquel que me hería con comentarios absurdos? ¿Aquella que un día me dijo que nadie podría quererme? ¿Que jamás sería lo suficientemente buena para alguien? ¿Recuerdas aquel que rió de mi voz? ¿Aquel que comentó por lo bajini al leer redacciones en primaria?  Ya no soy esa rubia tímida, de metro sesenta, regordeta, vestida con falda escocesa, en medio de un montón de gente, e…

Y que lo efímero dure para siempre

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No sé si alguna vez habéis tenido la sensación de que el mundo se os hace pequeño.
De que, de repente, por alguna razón desconocida, os abrís paso entre la gente, y os hacéis gigantes. No sé si alguna vez habéis sentido un corazón, latiendo desenfrenado, haciéndose pasar por vuestro, en el pecho. No sé si habéis sentido alguna vez que no queréis que el tiempo avance, no sé si habéis tenido la sensación de estar rozando con la yema de vuestros dedos la perfección de un instante perfecto. No sé si habéis conocido a alguien que os ha hecho romper todas esas normas que teníais establecidas, convirtiéndoos incluso en mejores personas.No sé si os han acariciado y se os han encharcado los ojos, quizá de felicidad, o miedo a que esa magia se acabe.  No sé si habéis sonreído tras una pantalla, o si habéis temblado bajo un primer beso. Lo único que sé es que me ha salvado, en todos los sentidos en los que puedes salvar a una persona. Que cogió todos esos pedazos de corazón que había en el suelo…

Ella.

Estaba cayendo a trescientos kilómetros por hora y no me importaba. Volaba lejos de allí, ya. Y yo caía precipitadamente al mar.
Dicen que cuando estás a punto de morir ves tu vida pasar como una película, pero resulta que  también es mentira. ¿Sabéis en qué coño pensaba yo cuando notaba que cada vez tenía más cerca ese mar infinito, helado, azul acechando, amenazando con impactar en mí como mil cuchillos punzantes?
Pensé en sus ojos. Pensé en lo bien que me habría hecho una sonrisa suya entonces.
Pensé en ella. La recordé desnuda, abrazada a mí. Colgada de mis hombros, colgada de mi vida.
Caí en la cuenta de que estaba a punto de morir y aunque ella no pudiera salvarme de la muerte, sí lo hizo de la vida. Llegó a mi vida cuando en mi cabeza guardaba dudas, miedos, y preguntas sin respuestas. Intenté buscarle sentido a aquello que me sucedía cuando la tenía cerca, e incluso me alejé de ella para hacerla desaparecer. No sirvió absolutamente para nada. Ella volvía a mi cabeza todas las noch…

Someday.

Paseé mi mirada por tus ojos. Parecías infinito, entre tanta espera. Nuestras narices chocaron por una milésima de segundo, suficiente para arrancarte una sonrisa.
Jamás te lo dije, pero esa sonrisa era la octava maravilla del mundo.- Eres feliz- ya no lo dijiste en forma de pregunta, ahora lo afirmabas.
Asentí con la cabeza, y temblorosa, sonreí. Tu mirada a tan poca distancia conseguía ponerme nerviosa. -Hacía mucho tiempo que las cosas no me parecían fáciles. -¿Ahora te lo parecen? - Ahora lo son.  Las luces de Venecia se reflejaban en tus ojos. Ni si quiera tuve tiempo, ganas, de mirar el paisaje. Solo podía clavar mis ojos en ti. - Te quiero- dije. Y lo estaba sintiendo tanto que quise llorar. Y me latía tan fuerte el corazón que sentí que en cualquier momento podía salir de mí.- Has hecho de mis sueños también algo tuyo. Nunca nadie había hecho cualquier cosa por verme feliz.  Eres diferente a todo lo que había conocido, ¿sabes?. Estemos a los kilómetros que estemos de allí donde nos c…
Podía caerse el mundo en mil pedazos, que me daba absolutamente igual. Me sostenía en sus brazos. Sonrió como si el universo dependiera de ello. Me tembló el corazón. Quise gritarle a todos  que lo que estaba sintiendo era de verdad. Pero ya lo decían mis ojos.  - Estoy aquí, ya he llegado. Estás a salvo. No va a pasarte nada. Cerré los ojos porque no veía con nitidez. Su voz me calmó. Apoyé mi cabeza en su pecho y escuché, acompasados, los latidos de su corazón. - Me has salvado la vida- susurré casi sin fuerzas. - No, tú has salvado la mía. Ya no escuché los ruidos de los coches, ni las ambulancias. Ni si quiera a esos niños llorando, tras las vallas. Me concentré en escuchar su respiración y aferrarme a su cuerpo como si no existiera el mañana. Me acarició el pelo y de repente recordé todo lo que había pasado. El incendio, él, tirado en el suelo. Yo, tan cobarde, tomando valor de no sé dónde, nutriéndome de fuerzas para sostenerle y arrastrarle. Yo desplomándome en el suelo. Sonreí con t…
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Cuando estaba jodido, solo necesitaba que ella viniera con su sonrisa de porcelana y me dijese que todo saldría bien. Podía haber tenido un día de mierda, estar agotado o cansado del mundo entero. Podía estar sin esperanzas, tirado en el suelo y con un par de cervezas en mano. Que si ella venía, volvían a tener luz los días. Que me sacaba del agujero donde estuviera, que me cogía la mano y me hacía el más fuerte, el más valiente. Ella, tan débil, me daba el coraje que necesitaba. Y ya podía estar al borde del precipicio, que cuando ella me gritaba 'No saltes, aquí estoy', yo jamás saltaba.