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Mostrando entradas de abril, 2015

Madrugadas eternas.

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Y ya sé lo que la gente suele decir: Algún día encontrarás a alguien que en lugar de tocar y abrir tus cicatrices no te hablará de ellas, haciendo así que el tiempo las convierta en tristes huellas mal borradas de un pasado al que podrás perdonar. Pero me pregunto si algún día alguien así llegará. Capaz de mirarme la nuca al despertar y levantarme la piel con versos.  Capaz de entender mis pupilas  sobre todo cuando estén calladas. Me pregunto si alguien será capaz de ver mucho más allá de mi (no) belleza, pudiendo contemplar así todo aquello que no se ve, que supongo que es lo más bello. Me pregunto realmente si alguien querrá compartir cervezas conmigo emborracharnos los sábados, dormir y perseguir mantas y películas muchos de los domingos en los que el día nos invite a no quitarnos el pijama. Me pregunto si alguien querrá jugar a perderse entre mi pecho y mis porqué. Entre el pasado y mil historias que contar, el misterio de conocer poco a poco a alguien sin dejarte ni un rincón que recorrer. Me pregunto si alguien me…

Hoy es vuestro día.

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Para las dos personas en las que vi lo que era el amor por primera vez.


Gracias.




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Y me veo ante una vida que me ha quitado tanto que empiezo a no reconocerme ante el espejo.

Y esto es lo que entiendo yo por poesía.

Está tumbado, como siempre, con las piernas cruzadas. Mira por encima de sus gafas. Ni si quiera sé por qué las usa. Parpadea cada tres segundos cuando fuerza la vista y su pecho sube y baja al ritmo de su respiración. Tiene poesía en las manos, literalmente.
Y sonríe de vez en cuando, cuando algún verso se le cuela en el corazón.
No se da cuenta de que le estoy mirando, piensa que sigo dormida. Y de vez en cuando levanta la vista y mira al reloj. Yo sonrío y me hago la dormida.
Susurra algún verso que no logro escuchar.
Parece que está leyendo lo más interesante del mundo. Y de repente siento celos de las letras que tocan su corazón.
Se gira, como si algo en mí le estuviera llamando. Me mira y niega con la cabeza. Después sonríe.
Y me estremezco.
'Ven, anda'.
Apoyo la cabeza en su hombro izquierdo y me besa la frente.
'Léeme'.
Niega con la cabeza. Y después ríe tímido. No le gusta leer en voz alta.
Miro suplicante sus pupilas, que acaban cediéndole el paso a las mías.
&#…
Supongo que hay respuestas que ya se conocen incluso antes de formular la pregunta.

La cobardía vuelve a ganarme.

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Ya debería estar acostumbrada a esto.  Torpe por naturaleza. Cobarde de serie. Te miro y se me cruzan los sentidos y de repente no sé qué decir. Con lo difícil que es dejarme sin palabras. Y ahí estoy. Mírame. Tan perdidamente sola. Tan perdida solamente. Queriendo alzar los brazos y agarrar un poco de ilusión. Como sintiendo que estoy viva. Aunque ni si quiera sepa estar. Ya debería saber que cuando bebo, digo tonterías. Y cuando escribo, también. Ya sé que con un par de copas de más sería capaz de pedirte que me dejaras conocerte. Pero siendo solo yo, aquí y ahora, me tiemblan hasta las pulsaciones. Y tus ojos siguen sin apuntar hacia mí. Y ahora me tiembla la voz. Articulo tres palabras sin sentido. Y creo que ya habrás empezado a pensar que soy tonta. Y que ni querrías conocer a alguien como yo. Vuelvo a mis raíces. A tirar al suelo mi esperanza y refugiarme en un pasado en el que yo no tenía miedo. Y pienso: 'Joder, Noelia. Tú antes te habrías lanzado de cabeza y sin casco. Le habrías arrancado u…
Es fácil. Me refiero al sexo. Es sencillo. Una, dos, tres noches. Bloqueando las emociones. Tiene que ser fácil. Claro que sí. Lo difícil es despertarse al lado de la persona con la que te acostaste. No tener que huir nunca más de un edredón.  Ahí está lo verdaderamente difícil. Los anocheceres son tan fáciles. Los amaneceres no tanto. Y te ves a las puertas de los 20 años buscando amor. Y te ves diferente al resto. No eres como ellos.  Por eso piensan que eres tonta cuando les dices que el amor es lo más importante. Y te ves manchada de nostalgia. Cosiendo heridas. Mirando tus cicatrices como el que mira toda una vida sin sorprenderse. Vaya. A ver cuándo alguien es capaz de mirarme a los ojos y ver en mí más que un cuerpo. A ver cuándo alguien me hace poesía con las manos. A ver cuándo realmente se descubre la verdadera palabra. La libertad de besar un cuerpo de la misma forma en que lo amas. Llámame absurda.  Llámame ingenua. Pero si no vas a quererlo, no lo tomes. Si no vas a quedarte, no vengas. Para m…

Solo son trozos de mí que no entiendo ni yo.

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He sido el fuego más latente de todo el infierno. He bajado y he subido. Me he hecho la valiente.

He llorado fracasos. He lamentado victorias.
No he llevado capa, no he tenido superpoderes. He sido brújula sin norte. He sido pérdida sin compasión. Me he arrojado al olvido, he masticado nostalgia. He muerto y revivido más veces de las que podría contar. He amado demasiado, me he hecho demasiado daño persiguiendo sueños inalcanzables. He llorado en porterías. He besado en ascensores y he perdido la noción del tiempo mientras quemaba la piel morena de un amor que quiso marcharse.
He sido más guerrera que princesa, he creído más en finales que en cuentos, porque nunca he estado preparada para ellos. He sido hielo y he jugado a no sentir, he besado sin querer, he querido sin besar. He dejado por hacer todas las cosas que nunca me atreví a empezar.
He sido la primera en atreverse a querer y también la última en no querer hacerlo.
.

He cosido heridas mientras abría las mías. Y me han llamado amor sin serlo. Me han mentido en el p…
Y de repente empiezo a tenerle una envidia terrible a su cigarro.  Tiene que ser cómodo posarse en esos labios.

Sábanas rotas

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Una cama tan fría. Tan pequeña, que se te queda grande. El otro lado vacío.  Y tus piernas acariciando unas sábanas cansadas de verte suspirar en silencio. La soledad te quema en el pecho, y de repente envidias a cualquiera que tenga unos labios que besar, unos hombros que morder, unos sueños que alcanzar. Sola. Como ya es costumbre. Das vueltas sin parar y piensas en la cantidad de personas en las que creíste y terminaron yéndose. ¿Dónde está el problema? ¿En tu risa nerviosa?
¿En tus manos temblorosas?
¿En tu cuerpo que responde
a cada latido con una sonrisa melódica? El problema está en tu corazón cansado de latir a mil por hora por corazones que solo dan un 50%. Medio vacía, como el vaso de ron que no te terminaste el sábado pasado. Como los vestidos que te pones ya sin ilusión porque sabes que aunque cualquiera quisiera acercarse nadie tiene ya la intención de quedarse. Que cualquiera que te lo quite no se va a quedar admirando las curvas de tu cuerpo cuando el amanecer te despierte la piel. Y tú, que aunque…

Ojalá.

Ojalá me dejaras tocar tus heridas, dejar que el dolor que guardas me hable y me cuente sobre tus batallas perdidas, para poder imaginarte riendo de errores pasados. Ojalá toques las mías y te cuenten que he dejado de creer un poco en mí. Ojalá me mires con esos dos focos de paz, que traen mil guerras cuando apuntan directos al pecho.  Y me dejes clavar la bandera entre tu espalda y tu boca.  Sellar con besos los pliegues de tu piel. Derramar todo el sentir en un latir. Ojalá me dejes cerrarte los ojos abrirte los días y hacerte sentir que 'amor' es solo un término que usan los débiles para hablar sobre algo que jamás tuvo sentido. Y que tú y yo seríamos más que una palabra. Más  que un verso.  Más que una cama. Más que una vida. Más que el silencio. Más que esta herida.

El misterio de las pupilas que no miran.

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Siempre tan tú. Refugiado en una soledad impermeable. Tan tuyo que asusta conocerte.Aunque me muera por hacerlo. Te veo tan fuerte que me empieza a asustar mi debilidad. Y temo acercarme por si sales corriendo. Por si huyes de mí. De esta locura que trae mi risa tonta. Te veo tan distante a veces, tan cercano otras. No sé cómo decirte que siempre quiero dar un paso más hacia ti. No sé cómo explicarte que lo mismo que me empuja es lo que me hace retroceder. Pero es que sin querer, cuando pasas por mi lado, sonrío. Como si fuera fácil hacerlo después de todo. Y veo en ti un misterio que me llama. Y tu voz hecha reflejo de mí misma me llama a gritos. Y te veo tan callado que quiero arrancarte las palabras. Y te veo tan fugitivo que me encantaría tumbarme en tu huida. Me das tanto, tanto miedo. No he podido evitarlo. Desde que este invierno asomaste por esa puerta...He cosido un poco este dolor. He empezado a unir los rotos. Sin si quiera saberlo has hecho que empiece a soñar.
Que olvidar…

Creo que he encontrado una nueva letra en la que refugiarme.

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Correría a salvarte, a verte, llámame y no dudaré.
Correría a calmarte, a consolarte, curar tus dolores.
Correría a parar el tiempo para que no me torture.
Correría hacia ti y te abrazaría.

No escaparé nunca más.






...

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He encontrado sin querer este trocito que me dejaste de ti. Esta fotografía. En su día me parecería bonito fotografiar un ' Te quiero' tuyo. Pero supongo que por algo lo hice. No recuerdo por qué lo escribiste pero en esa nota decías que yo era la mejor escritora y me agradecías que te ayudara con aquel proyecto de libro que tuviste. Qué tiempos aquellos, eh. Cuando formaba parte de tu día a día. Cuando podía ayudarte sin que pensaras que me debías la vida por ello...¿Qué cambió en ti para dejarme atrás? ¿Para dejarnos atrás? Aún no sé por qué te fuiste. Solo sé que te marchaste diciéndome que no volverías más. Y no, no has vuelto...

Te echo de menos. Al chico que escribía esas cosas. El que dejaba huellas imborrables en mi espalda. El que me salvó aquel marzo. Aquel chico que fuiste durante tanto tiempo... ¿Has desaparecido? ¿Volveré a verte algún día?  Qué fácil para ti marcharte... Y qué difícil para mí olvidarlo. 


Ojalá estuvieras.

Ha sido mi primer día y para mí era importante. No sé por qué pero cuando he llegado a casa he pensado en lo diferente que habría sido si siguieras aquí. Probablemente me habrías venido a buscar y habríamos cenado un durum. Te habría contado lo rápido y estresante que ha sido el día y lo mucho que he disfrutado aprendiendo y conociendo a mis compañeras. Te habría explicado lo agobiada que estoy con los exámenes y tu me habrías abrazado y me habrías susurrado que todo saldría bien.Hoy quizá necesite escucharlo. Hoy posiblemente no lo oiré. Pero no sé ni por qué estoy contándole esto al papel. Supongo que la costumbre de dejar aquí mis sentimientos. Y tú, ¿Piensas en mí? Es una pena que no estés. Hoy sería el día ideal para cenar y ver una película juntos. Y comernos a besos. Besos...Hace ya tanto que te besé por última vez... Y aún me acuerdo de lo que sentí aquel diciembre con aquel beso de despedida entre lágrimas. Aún sangra el corazón. Aún duele la herida. 
Pero qué más da, para mí hoy es…

Quemar con versos mi invierno...

Hoy hace 4 meses que te marchaste.Y yo aún recuerdo el color de tus sábanas. Y la mirada que ponías cuando tenías ganas de mí. Nuestros secretos. Tus manos lavándome el pelo cuando nos duchábamos juntos. Aún te recuerdo. A veces me hago la tonta, y pienso que no existió esta historia. Y qué bien se me da fingir que ya no importa. Que me da igual no tenerte que avisar cuando llego a las 6 de la mañana sola después de haber ido de fiesta, emborracharme y decirle que 'no' a cualquiera que se me acerque. Porque que esté a salvo ya no tiene que importarte. Que se han acabado esas siestas de los viernes, cuando los dos llegábamos cansados de toda la semana y nos poníamos a mirar el techo contándonos cosas sin sentido.  Y te diré que me da igual ya, y probablemente sea mentira. Les diré que no te quiero, que el daño superó el silencio que nos consumió un día. Y mentiré de nuevo. Pero qué más da. No volveré a usar el mando rojo de la Play, esa que ya no usas. Esa que cambiaste. Ya no ha…