miércoles, 29 de abril de 2015

Madrugadas eternas.






Y ya sé lo que la gente suele decir:
Algún día encontrarás a alguien
que en lugar de tocar y abrir tus cicatrices
no te hablará de ellas,
haciendo así que el tiempo
las convierta en tristes huellas
mal borradas
de un pasado al que podrás perdonar.
Pero me pregunto si algún día alguien así
llegará.
Capaz de mirarme la nuca al despertar
y levantarme la piel con versos. 
Capaz de entender mis pupilas 
sobre todo cuando estén calladas.
Me pregunto si alguien será capaz
de ver mucho más allá
de mi (no) belleza,
pudiendo contemplar así
todo aquello que no se ve,
que supongo que es
lo más bello.
Me pregunto realmente si alguien
querrá compartir cervezas conmigo
emborracharnos los sábados,
dormir y perseguir mantas y películas
muchos de los domingos
en los que el día nos invite
a no quitarnos el pijama.
Me pregunto si alguien querrá
jugar a perderse entre mi pecho
y mis porqué.
Entre el pasado
y mil historias que contar,
el misterio de conocer
poco a poco
a alguien
sin dejarte ni un rincón que recorrer.
Me pregunto si alguien me mirará
al milímetro
la piel
detectando,
pero obviando
cada pequeño defecto.
Si alguien se sorprenderá algún día
de todo aquello que jamás
dejo ver
a los demás.
Me pregunto quién estará tan loco,
como para dejarse llevar
y soltar el ancla en estos mares.
Quién estará tan cuerdo
como para definir el amor
sin hacerlo.
Quién besará tan lento
que me haga detener
todos y cada uno de los relojes de mis sueños.
Quién, quién, quién
podrá
siempre
aparcar sus miedos
en la esquina del pasado
y dejar en el presente
el poder
de soñar con un futuro
casi ausente.
Quién creerá antes de ver,
quién verá antes de saber.
Me pregunto si ha nacido alguien
capaz de no huir de mí.
De no chocarse contra los muros de esta locura
de la que jamás he podido deshacerme.
Quién está dispuesto a no creer en nada,
ni si quiera en mí.
Quién podría pronunciar mi nombre
con la suavidad suficiente
con la delicadeza suprema
con la fragilidad que caracteriza
a esas seis letras
que quieren siempre decir tanto
y se mantienen calladas. 
Me pregunto quién estaría dispuesto
a perder el norte
por este sur lleno de mar.
Quién podría dejar atrás el pasado
cerrar los libros ya leídos
comenzar a escribir los versos
de toda una vida
que aún está por llegar.
Quién destrozará todos los tópicos
y escribirá unos nuevos
en los que no necesariamente
tengamos que ser siempre los protagonistas.
Me pregunto si alguien sabrá escribir con arena
palabras eternas.
Si alguien creerá en mis pulsaciones
si se detendrá el mundo de nuevo
en un instante.
Si alguien será lo suficientemente valiente
como para enfrentarse a la muerte
sin matarse.
Como para enfrentarse a mí
sin rendirse.
Como para hablar de amor
sin asustarse.
Como para huir
pero quedándose.


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