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Mostrando entradas de enero, 2016
A veces me preguntas que por qué intento salvarles a todos yo te respondo que soy así y en realidad es mentira. Nadie es bueno sin un fin, aunque el fin sea optimista. Querías la respuesta, aquí al tienes: Me he pasado la vida dando el cariño que quiero que me den porque pensaba que dándolo alguien se acercaría a mí a devolver todas las caricias pronunciadas en un otoño gris que jamás tuve. Creía de veras que algún día quizá alguien como tú tan príncipe disfrazado de verdad me invitaría a una cerveza y un buen despertar, como los de antes con amanecer de fondo y canción de amor incluida. Creía que eras la recompensa, y aún lo creo aunque siempre creas que eres insuficiente para mí. Como si yo fuera reina en un palacio que no existe fuera de ti y de mí de nuestros ojos tristes bañados de abril. Me he vuelto importante para ti y tu pasado sigue dándote miedo, crees que está a tu espalda que sobre mí caerá el peso de un recuerdo que poco tiene que ver conmigo. Crees que te derrumbaré pe…

20.

Esta vez son veinte. Equivalentes a los 20 besos que no di, las mismas 20 veces que no hablé, 20 minutos que perdí esperando el tren, las 20 veces que pequé las 20 gotas que derramé multiplicadas por mil. Sólo son 20 espejismos que me hablaron de todo lo que ya no seré, 20 promesas que se dejaron en mi porvenir 20 cosas que no haré por nadie más que no sea por mí. Las 20 veces que el último príncipe disfrazado me rompió el corazón 20 frases que me regaló para romper con esos dos años que pasé junto a él y que parecían 20. 20 razones por las que volví a creer, en ese cielo gris llamado amor que ahora tiñe sus ojos de azul cielo. Ya nunca más tendré menos de dos décadas ya nunca más me convertiré en satélite ya jamás volveré a perseguir 20 caminos siempre sumaré a más. Esta vez son veinte. Las veces que debí partir, las 20 veces que me partí la cara por proteger a la que se autodenominó mejor amiga y resultó ser la peor de las enemigas. Las 20 mentiras que la misma me contó, las 20 vec…

Retales.

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Entonces me sumerjo y aprieto mis manos contra mi barriga. Más fuerte. Me falta el aire, pero no quiero salir. La superficie sigue fría, mi sangre arde bajo el infinito agua que rodea mi cuerpo. Salto, salto, salto, los pies chocan con la arena, el fondo parece solo un principio roto, de repente me asfixio, y me abrazo a mí misma, miro hacia arriba y el sol se deja ver entre la marea. Subo, de repente subo, muevo los brazos, rápido, más rápido, nado. Estoy llegando, estoy llegando, cada vez queda menos, cada vez es más pesado el agua que me impide el paso. Y llego. Llego y lo primero que respira es mi corazón, que retrocede un poco; ya había empezado a acelerarse desenfrenadamente. Respiro y siento que vuelvo a nacer. El agua ya no está fría, mi horizonte, de repente, cae vertical sobre mis ojos y una sonrisa se me dibuja en el rostro. Estoy sola y desnuda en medio de un mar infinito. Soledad. Aquí solo quedo yo.  Y yo.
Temor, el sol cae, la noche acecha, mi piel se eriza, me ruboriz…
Me han partido las alas tantas veces que ya no las necesito para volar.

Y qué suerte que sigas llevando mi rumbo.
Te miro y desnudo eres digno de permanecer inmóvil para siempre, posando, contra mi pecho, que sube y baja manteniendo la respiración cuando te mira. Te acercas con el pecado entre los dientes, te arrastro hasta mi hogar. Aquí eres tú mismo. Aquí soy yo misma y las sábanas cubren todos los silencios. De repente ya no me das miedo, no existe un pasado al que anclarse, solo del que aprender. No me pones las cosas fáciles pero sí haces que supere cualquier cosa que llegue después, y eso me encanta. Mira qué garganta, ahí pienso dejar huella. Y ahí, ahí, ahí y ahí.
No sé dónde te habías escondido antes de encontrarme, pero sin duda has tardado diecinueve inviernos en volver. Estabas guapo en nuestra anterior vida, y sé que esta no va a ser la última vez que te vea,  volverás mil vidas después.
Aquí somos ángeles inmortales.Aquí somos eternos
así que
por esta noche,
si me lo permites
no seré efímera
seré tuya
seré mía
seré nuestro
aquí
ahora
y después.
Dolor en el tórax. Punzada aguda en el estómago. Miedo. ¿Y si vuelven a romperme? ¿Y si vuelvo a ser cobarde? ¿Qué pasará si le doy a alguien más el poder de destruirme? ¿Qué pasará si esta vez no salgo entera? Una vez estuve al borde de perderme a mí misma. Una vez casi muero en el intento de volver a ser quien era. Me da miedo volver a morir.
Te tengo miedo, te he dado el poder de acabar conmigo. Me da miedo que algún día acabes conmigo.
Porque podrías hacerlo.
Dolor en la espalda. Salen mis alas.
A veces susurran que vuele.
No quiero, no quiero estar sola. No quiero estar sin ti. Llevo demasiado tiempo esperando a que alguien como tú se volviera loco por mí.
Tú no vas a matarme.
Tú no vas a acabar conmigo.
Tú no puedes romper tu tejado, no vas a acabar conmigo, porque al tratar de acabar conmigo terminarías contigo también.
Esta no es como las batallas que hemos tenido en nuestras vidas, no, esta vez la batalla no es contra nosotros, es contra el mundo.
Esta vez no estoy her…

Todo lo que deberíamos haber dicho después del silencio.

Sé que estarás decepcionado, que me culparás del desastre, que estarás creyendo que esto no es real. Sé que te he defraudado, quizá, porque es más difícil la situación de lo que creíamos.No elegimos esto. No elegí quererle, no eligió enamorarse, no escogimos arriesgarnos a perderlo todo; a perder mucho. Tenía que explicártelo él, es el que debía dar la cara esta vez, porque os une algo más grande que los retales que han quedado de nosotros. Sé que no es lo mejor que podría haber pasado, y a diferencia de lo que piensas, no es el karma, el destino, o un Dios equilibrista el que está dándote esto. Lo pasaste mal, lo sé. Pero recuerda siempre que yo pasé por esto primero. No es un reproche, ni mucho menos, no es una ley contra ti, no es un suspiro, no es un desprecio. Pero antes de abarcar odio, resignación o molestia mírame a los ojos y dime qué ves. Dime si recuerdas aquel día en el que me dijiste que siguiera con mi vida, en el que te supliqué que no te fueras, en el que tomaste la decis…
Y él me mira serio y dice: ''No soy bueno para ti''.


No lo entiende.
No comprende que no tiene que ser bueno
que me conformo con que sea el mejor. 

Sin alas.

Mira distante y suspira. Retuerce el papel entre los dedos, sonríe, le ha hecho gracia lo que Marc ha dicho. Vuelve a bajar la mirada. Ni siquiera se ha dado cuenta de que no he dejado de mirarla en todo el rato. Está guapa con el jersey blanco, pero no se lo digo. Antes me ha mirado, ha sido un segundo, casi coinciden nuestras pupilas, casi intuye lo evidente: Que me estoy volviendo loco, que no sé dónde meterme ya para que mis ojos se callen.
Pronuncia mi nombre, con delicadeza, como el que tiene entre los labios el mejor secreto guardado del mundo. Y yo agacho la cabeza, buscándome a mí mismo, sin encontrar el sitio en el que he dejado los rotos. Nerea siempre hace eso, encontrar mis rotos. Una punzada en el pecho. Casi sonreímos, de hecho, a ella se le escapa. Y yo, tonto, la imito. Como si de un espejo se tratara, sus gestos se vuelven iguales a los míos, y nuestros brazos chocan sin querer, entre las bromas que esconden más verdad de la que los demás imaginan. Nadie sabe nada per…