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Mostrando entradas de noviembre, 2014

Querido Santa.

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Querido Santa, te escribo a menos de un mes de tu llegada.
Puede que sea diferente al resto y yo crezca al revés. Pero créeme cuando te digo que tengo la ilusión de una niña ahora mismo. ¿Sabes? Cuando la gente decía en el colegio: 'Noelia, si Papa Noel no existe. La magia no existe' yo les decía: 'Sé que existe porque creo en la magia'. Supongo que cuando crecí me di cuenta de que había sido una ilusa. Pero hoy, ya más lejos de todo esto, puedo decirte que no me arrepiento de haber sido así de ingenua, de niña, de feliz.  Te pediría muchas cosas, pero creo que no está a tu alcance -todavía- salvar el mundo entero (y esto incluye la pobreza y la injusticia) así que solo voy a pedirte una pequeña cosita: Este año dame todo lo que me diste el año anterior. 
Sí, sí. Lo mismo. Quiero vivir. Ilusionarme. Estudiar. Estar orgullosa de mí, y sobretodo de los demás. Dame la pérdida de amigos, si quedan amigos que quieran irse. Dame amor, mucho amor. Como el año anterior. Dame ese …

Ahora que has venido para quedarte.

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Estás a un click de escucharlo

Un antiguo texto que vuelve a mis labios, y esta vez, lo comparto con todos vosotros.

Tenemos que aprender a apreciar la verdadera belleza de las cosas. Las cosas más pequeñas.

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Hoy léeme sin letras. Solo escuchando esta canción.

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Ojalá no tuvieras los ojos tristes.

El ángel se puso a llorar.Y yo solo me quedé mirando. Porque no sabía de qué manera se podían secar las lágrimas de un ángel. Y me temblaba demasiado el pulso como para averiguarlo. Así que esperé ahí sentada, sin que nadie apareciera, viendo al ángel fundirse  con sus penas. Y nadie decía nada, no había nada que decir. Pues solo aquel ángel de alas apagadas sabía cómo  volver a encenderlas.

No sé ponerle título a lo que hoy quiero decir.

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Hoy solo voy a decir que tengo las manos quemadas de tanto ponerlas en el fuego por personas que acabaron yéndose por la puerta de atrás. Sé que me duele el pasado y que así es más difícil continuar. Pero no puedo hacer nada, es inevitable que un suspiro o una palabra vuelva a echarle alcohol a mis heridas.
Pero ya no sé llorar así que voy a respirar y coger tanto aire como pueda, para poder continuar.
Ojalá no esperen mucho de mí, porque ya no sé cuál es mi lugar. He dejado tanto por el camino que me cuesta creer que mi futuro se le parezca a lo que un día fue mi manera de hacer. De vivir. De sentir. De reír. De creer.  El drama hecho letras hoy está aquí escrito. Aunque pocos - o nadie- lo entiendan. Aunque pidan- o no lo hagan, pero quieran- explicaciones. Hoy solo sé decir adiós con las palmas de las manos bien abiertas, porque a veces hielan mi ilusión y decide salir corriendo hacia otra dirección. Hoy no voy a echar a suertes la manera en que quiero vivir, porque simplemente hoy …