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Mostrando entradas de marzo, 2013

Callar el grito con silencios.

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Tu rostro a dos centímetros de mí. Mis labios buscando los tuyos y perdiéndose en tu piel. Podría quedarme a vivir en tu olor y no cansarme nunca. Tus ojos gritándome cosas para las cuales aún no se han inventado palabras. Unas manos que entrelazan los dedos y juegan a encajar a la perfección. Tu corazón tan cerca que casi late en mi pecho. Labios que al besarse provocan huracanes. Calmar las dudas a besos. Callar el grito con silencios. Miradas que hablan por sí solas. Arriesgar y ganar. Tus manos en mis caderas. Y estamos tan cerca, que ahora es como si ya nada pudiera hacer que nos separemos. Y me gusta la sensación de andar perdida por el mundo y que me encuentres. Me gusta la sensación de tener la calidez de ti en mí, mirarte a los ojos e intuir tus pensamientos, analizar cada gesto y pensar que por un momento los dos sentimos exactamente lo mismo. Es tan absurdo y a la vez tan perfecto que me entran ganas de creer que solamente es un sueño.  Pero es que si abro mis ojos aún está…

Hemos entrado uno en la vida del otro y lo hemos puesto todo patas arriba...

Le miré en silencio porque a veces sin palabras se pueden decir grandes cosas. Sus pupilas me acariciaban y me daban una seguridad increíble.
A veces me encantaría congelar segundos y hacerlos eternos. El brillo de unos ojos que parpadean a la velocidad de la luz, el ritmo de un corazón acelerado, el tacto suave de unas manos en la cintura, la separación lenta de dos labios que se buscan y se encuentran. Un instante perfecto almacenado para siempre. Como guardado en un reloj, intacto. Cruzamos miradas y me acercó a él. Su olor me produjo la sensación de haber estado siempre así, tan cerca de rozar las nubes con las yemas de mis dedos. Por un instante me parecía todo un sueño, y deseé con todas mis fuerzas no despertar. ¿Qué podía haber mejor que perderse en el marrón de unos ojos y esconderse en cada poro de su piel? Como si así ya nadie pudiera encontrarme . Tan sencillo como parpadear para saber que era tan real como mágico.
- Entonces tú no eres de los que hacen promesas...
- No,- rió…

you.

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Tu respiración en mi cuello. Tus labios pegados a los míos. Tan cerca de ti que en nuestras sombras se confundan nuestras figuras. Tú y yo contra el mundo. Soñemos despiertos, volemos sin alas. Y qué importa el qué dirán. Si cuando me abrazas no encuentro mejor refugio, y a tus labios ya les puedo llamar hogar. Hagamos del tiempo ceniza, paremos todos los relojes. Vamos a inventarnos otro mundo, tú y yo. Que éste mundo no me gusta, y cuando tú me miras lo transformas en algo mejor. Vamos a apostar, a fallar, pero y qué, equivoquémonos, para después pedir perdón. Bailemos sin música. Gritemos en silencio. Y qué que hayan días negros si con estar contigo todo se hace blanco. Vamos a robarnos sonrisas y arrancarnos a mordiscos las dudas. Que el miedo solo existe en nuestras cabezas, y para quererte, nunca me hizo falta usar la razón. Vamos a dejar que esta partida la gane el corazón, vamos a susurrarle en forma de grito al mundo que existen mil salidas pero que nosotros ya hemos escogid…

Y que yo también la he perdido, tío.

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Miré a Fran y después posé mis ojos en la cerveza. No sabía si era el alcohol o qué, pero me dio un ataque repentino de sinceridad, y a penas sin conocer a ese hombre, le solté lo que giraba en mi cabeza y daba vueltas todas y cada una de mis noches.

- Yo también la conocía, ¿sabes?. Yo también pronuncié su nombre. A gritos, en forma de susurro, e incluso en silencio. Yo también la he visto sonreír, la he mirado a los ojos y su marrón me ha hecho estremecer. Yo también sé lo que es escuchar como proyecta sus sueños en un futuro no muy nítido, la he oído pronunciar sus dudas, y he visto sus ojos apuntando directamente al horizonte.
Me ha cogido la mano y me ha susurrado que no me fuera tantas veces como veces me acabé yendo. Y sí, sé lo que es que te abrace cuando rebosa de felicidad y te pille por sorpresa. Y que cuando esté triste se hunda en su propio mundo y no puedas ni atreverte a entrar en él y abrazarla.
Sé lo que es que sus pupilas se claven en ti hasta el punto de minimizarte en…

Miénteme y dime que esta primavera será solo nuestra.

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Y si te escribo aquí es porque no lees estas palabras, y si te recuerdo es porque tú olvidaste cuántos pasos había de mi casa hasta la tuya. Fuimos fugaces, pero yo nos hice eternos. Paré el tiempo y le quité las agujas a todos los relojes para que ya nada pudiera avanzar y nosotros nos congeláramos en la sombra de nuestros sueños. Lo paré a las seis y pico, un día gris de octubre, y desde entonces el reloj ahora siempre está quieto. Intacto. El primer beso eterno. Y qué me vas a contar de nervios, si sentí un puñado de ellos en mi estómago cuando te vi en aquel banco, sentado, a las cinco de la tarde.
Y qué me vas a contar de sueños, si los míos hablan de ti y del olor de tu cuello a centímetros de mí. Mientras yo avanzo y tú permaneces quieto, mientras miras cómo se van nuestros pequeños proyectos. Yo ya no voy mirando el suelo al caminar, porque el cielo por las noches lleva escrito tu nombre.  Y qué si esa luna ya no habla de una Venecia inundada de sueños, y qué si por las noches…
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Habría pagado por ver esa sonrisa cada día.Tú siempre fuiste de los que parecen tímidos sino los conocías. Tan lógico, que a veces, parecías mi polo opuesto. Y otras, eras como mi alma gemela. Reías tímido y explicabas gesticulando constantemente. Incapaz de aguantar mi mirada sin sonreír, incapaz de no soñar al hablar de proyectos que tenías. Fueses en chándal o arreglado conseguías destacar entre todos. Tú, que en mi mundo hacía tanto que existías y no lo supe ver hasta mucho más tarde.
Yo era incapaz de ver tus ojos tristes, y te habría dado mis fuerzas siempre que las necesitaras. Yo, incapaz de no hacerte sonreír por el puro capricho de ver esa sonrisa que conseguía cortar mi respiración. Te habría dicho que siempre estaría contigo, pero sonaba tan a tópico barato que preferí no decir nada, pero sonreír. Yo no soy ninguna de esas personas que un día se marcharon, yo no me voy a ir.
Y aunque tú no me veas, seré tu ángel guardián. Nunca dejaré que te hundas, porque pienso sacarte a fl…

O quizá sí.

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Está de más el nudo de mi estómago si escasos centímetros me separan de él. Y está de más el escalofrío tras el choque de mejillas, está de más lo que sienta en el pecho. Y está de más porque ahora solo son emociones que contengo. Está de más cerrar los ojos y detener el instante, haciéndolo perfecto. Incluso está de más que las horas se vuelvan segundos a su lado. Está de más lo que me diga el de la izquierda, si voy a seguir haciéndole caso a mi cabeza.  Está de más querer si todo paso será en falso y acabaré retrocediendo, a compás del viento, lentamente.
¿Y a quién le va importar que le quiera? Si eso no cambia absolutamente nada. O quizá sí, lo cambie absolutamente todo. 


*

- ¡Dispara, Noelia, dispara!
Sujetaba el arma entre mis manos, temblorosa, casi sin ser consciente de mi situación.
Es cierto, tenía los sentidos subdesarrollados. Podía oler cada gota de sangre que caía por mis rodillas, debido a las heridas. Podía escuchar cada paso, respiración y hasta latido que se encontraba en aquella sala. Podía ver con detalle todas esas miradas, atentas a mi rostro. Podía saborear mi miedo, y sentir el material del arma contactar con mi piel.
Pero lo que más sentía en aquel momento era la mirada de Jorge clavada en mí. Me estremecían sus pupilas posadas en mi rostro, y me forzaba a que disparara cada palabra que soltaba.
Ahí estaba, frente a mí, de rodillas. Suplicándome con los ojos que acabara de una vez por todas con aquello. Pero, ¿cómo alguien puede acabar con la vida de la persona a la que ama?
Temblé de nuevo. No podía apuntar bien, no quería hacerlo. Todos me miraban esperanzadores, con la fe en mí, en que en cualquier momento mis dedos milagrosamente se c…

Diecisiete años, diecisiete razones para sonreír.

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Estaba ya cansada de días llenos de nubes, de lluvias que no dejaban agua que pisar. Estaba ya cansada de vivir esperando, estaba ya cansada de querer. Y de repente, el hecho de que me hayan contado que él me ha olvidado me ha hecho ver que en realidad estaba esperando a alguien que ya no estaba ahí, que no caminaba a mi lado. ¿Las verdades duelen? Mucho. Tanto, que incluso ha habido un momento en el que me he derrumbado. Pero ¿ y después qué? Pues he mirado a mis amigos y les he dicho: Entonces toca pasar página de una vez por todas. Y he sonreído.   Me había cansado de llorar, para qué. De escribir líneas que él ya no leía, para qué.  Claro que le he querido. Con cada poro de mi piel. Es más, aquel mes, estuvo lleno de magia. ¿Pero si él ya no me piensa por las noches por qué he de pensar yo en él? Decidme, ¿para qué voy a querer a alguien que jamás me volverá a mirar con los ojos brillantes, deseando abrazarme?  Me he reconstruido, me he armado de valor, me he hecho fuerte. ¿Sabéis…

La fugacidad de una caricia.

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La simplicidad de dos pupilas que impactan y se reflejan. La simplicidad de unas palabras que trasgiverso y moldeo a mi gusto cuando de amor se trata. La fugacidad de una caricia, los latidos acelerados de dos personas que se miran sin hablar. Ese nudo en la garganta al acumular palabras que no eres capaz de articular. Y un gesto cansado, y tantas preguntas que me quedan por formular. Y esa sonrisa gastada que apunta directa a mí desde el otro lado de la mesa. Y esa complejidad ante decidir si luchar por ti o darte por perdido. Los recuerdos de esos besos que nunca se cansan de volver a mi cabeza. Tus manos sujetando los sueños. No olvidar esas palabras que me diste alguna vez, no olvidar los mensajes, ni fotografías ni canciones que hablaban de lo que fuimos. La conexión de dos miradas con un pasado en común, y un presente disuelto. La complejidad de mirarte a lo lejos y saludarte con un gesto. La sencillez con la que pareces llevar tu vida ahora que ya no puedes leer entre líneas mi…

Tener(te).

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''Supongo que lo mejor es olvidarnos''. No, no, no y no. Respeté la idea, pero jamás la compartí.
¿Lo mejor olvidarnos? No. Lo mejor era tenerte a menos dos centímetros, cariño. Y sentir tu respiración en mis labios. Eso sí que era vida, escucharte tarareando nuestra canción. Porque lo mejor no es mirar cuando no miras, ni ver como tu vida continúa sin mí, ahora. Lo mejor era abrazarte y sentirte parte de mí, lo mejor era perderme en tu olor y no querer  que nadie me encontrara excepto tú. Lo mejor era soñar con escaparnos juntos a cualquier lugar. Lo mejor era vivir sabiendo que algún día vería un partido de fútbol sentada a tu lado y sentiría como mía tu pasión por ello. Lo mejor era apoyarte en todas tus locuras y decirte que sí a cada una de ellas por el simple capricho de verte sonreírme y sentirte feliz. 
Así que aunque nos empeñáramos en repetir que lo mejor era estar separados, una parte de mí ha sabido que lo mejor...siempre había sido estar juntos. Aunque ya no…

Regálame a alguien como tú.

Si vas a marcharte, al menos, regálame a alguien como tú.
Preséntame a alguien que tenga el mismo color de pelo que tú, y lleve puesta esa sonrisa perfectamente colocada. Alguien que coloque exactamente igual los pies al caminar, alguien que lleve impregnado en su cuello tu olor. Pídeme a alguien con los mismos ojos, con ese marrón con tonos verdes y pupilas negras, fijas, clavadas en mí. Regálame a alguien con tus manías, y tu voz, con la misma forma de pestañear o fruncir el ceño cuando no entiendes algo.
Dame a alguien cuyo tacto me haga estremecer, alguien que abrace igual que tú, e incluso me bese con tanta fuerza como lo hacías tú. Regálamelo y hazle saber que le querré; eso sí, asegúrate de que sea exactamente igual a ti. Porque me muero porque ese sofá aguante el peso de ambos, y que ese otro alguien que me acompañe lleve tu nombre también.
Regálame a alguien con tu risa, y tu manera de hacer como el que no quiere la cosa. Alguien con tus sueños, y tu forma de querer comerte …
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Cuando no vi en tus pupilas la necesidad de encontrarme, ni en tus manos el querer rozarme.Cuando dejé de ver en tu sonrisa reflejado mi nombre y los días pasaron ajenos a nuestras promesas. Cuando te miré a lo lejos, sonreír distante, sabiendo que tu vida para mí no quedaban huecos. Cuando vi en tu mirada que ya no leías mis palabras y pesaba sobre mí el hecho de haber dejado de importarte. Cuando algunas noches subía el volumen de la música, en un intento idiota de echarte de mi cabeza.
Cuando ya no mirabas cuando mi vista se perdía y ya no hablabas cuando el silencio se apoderaba de ambos. Cuando ya no buscabas excusas para acercarte y tus pasos iban en otra dirección. Cuando vi que ya no me echabas de menos, cuando descubrí lo lejos que te habías marchado. Fue ahí cuando desperté y dejé de vivir soñando con el día en que aparecieras de nuevo en mi vida. Dejé que el huracán de mi realidad arrasara con todo y me dejara con las manos vacías. Así el dolor se hacía más débil y yo, parec…

No me sueltes, por favor.

Tus manos sujetan mi cintura y me atraen hasta ti. Nuestros cuerpos están tan pegados que a lo lejos pareceríamos solo una persona. Tus pupilas se clavan en mí como cuchillos, desgarrándome el corazón. Miro tus labios entre abiertos soltar el aire que has estado reteniendo todo este tiempo. Me tiembla el pulso. Mis sueños pierden el equilibrio, tus manos se resbalan y deslizan por mi espalda. ¿ Has tenido alguna vez la sensación de que el resto del mundo te da igual por una milésima de segundo? ¿Y que ni si quiera te importan las consecuencias de nada que puedas llegar a hacer?
Me acerco en un intento absurdo de que tu respiración se mezcle con la mía, pero tus labios se adelantan a todos y cada uno de mis pasos y me encuentran antes de que empiece a buscarlos. Sabes a destino, sabes agridulce, sabes como a vida.
Me estremezco bajo el tacto de tus manos que ahora se pasean por mis mejillas.
Me ruborizo y tú al notarlo, sonríes. Como si fuera la primera vez que me ves tímida debajo de tus…

Me ahogan mis propias palabras.

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Estoy hundida. Soy incapaz de mirar al frente y preguntarme un ' ¿y por qué no?' si no hago más que mirar hacia atrás y preguntarme ' ¿por qué?'.
A veces se hace duro, otras, soportable. Mirar unos ojos que no reflejan amor es como mirar hacia un papel en blanco que ya no contiene una historia que contar.
Siempre he creído que volverías a buscarme, pero después de tantos meses empecé a creer que no. Y por eso me tomé la molestia de comenzar a ser feliz, pero en días como hoy, se hace duro. Me duele que esas conversaciones en las que cualquier tontería bastaba se hayan convertido en conversaciones de diez minutos que contienen 'jajaja' de cortesía y palabras vacías que llenan un espacio. Que después me reflejan un 'Visto' y ahí llega el final de ella. Lo que más me duele de todo esto es que ya no necesites de mí todo lo que yo he necesitado de ti. Lo que más me duele de todo esto es que pasen los días tan ajenos que sienta que vacilan tras de mí. Lo que má…
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Tal vez sea porque cuando tu mano sujetaba la mía me sentía una persona capaz de comerse el mundo con solo sonreír. Porque cuando estaba jodida eras el único que me saca a flote con solo mirarme. Quizá sea que tus labios quedaban mejor pegados a los míos. Quizá sea eso, y fueras la casualidad convertida en destino más bonita del mundo. Tú, que apareciste hace años, tú que habías sido un chico cualquiera que conocí, tú, del que había hablado tantas veces con tantas personas. Tú, que coincidiste años después conmigo. Chocamos como chocan dos imanes que se atraen y se repelen por temor. Temor a encajar a pesar de no ser perfectos. Temor a que una sonrisa bastase.
 Era bonito cerrar los ojos e imaginar que cuando los abriera iba a estar apoyada en tu pecho sintiendo tu respiración de cerca. ¿Que cosas tan absurdas, no? Algunos soñando con ser millonarios y yo soñando con escuchar de nuevo un Te quiero de tus labios. Aunque ya sabes lo que dicen, son tiempos difíciles para los soñadores. …

A cualquier lugar, ¿recuerdas?

Le diste forma a cada uno de mis sueños. Te me resbalabas, y jugabas a deslizarte por mis dedos, como escapando del mundo. A veces se incrustan en mi vida las mil veces que dijimos que íbamos a escapar. A cualquier lugar, ¿recuerdas?. Qué más da, Japón que China, Italia que Estados Unidos. Íbamos a comernos el mundo de la mano y supongo que eso era lo único que quería tener en cuenta.
¿Se puede recordar algo con tal intensidad que haga que tu corazón tiemble de emoción? Como si aún mis labios estuvieran sintiendo ese primer beso. Como si aún mis ojos pudieran apuntar directos a tus pupilas. ¿Se puede recordar deseando que el pasado sea parecido de nuevo al presente? Ahora solo soy un cúmulo de sueños. ¿Sabes? dicen que los sueños son mentiras que algún día pueden acceder a ser ciertas. ¿Te han contado alguna vez la diferencia que hay entre la imposibilidad y la improbabilidad? Lo imposible no existe. Pero lo improbable...lo improbable tiene una oportunidad entre un millón de ocurrir. Q…

Si hasta el cigarro me sabe a sus labios.

Cuando Eva caminaba yo perdía la noción del tiempo. Me sumergía en el vaivén de sus caderas, que avanzaban por ese pasillo al ritmo de las agujas del reloj, y se perdían entre la gente. Le habría mirado mientras dormía mil noches más. Le habría pedido perdón otras mil por no haberle dicho todo lo que sentía. Yo creía que todo estaba bajo control, que de veras podría hacer que las cosas siguieran el curso que yo eligiera, y así, con el tiempo, borrar todas esas huellas que al final acabaron siendo heridas para mí. Me creía fuerte y me equivoqué. Nada estaba bajo control, porque cuando Eva sonreía yo bajaba la guardia, y entonces empezaba a girar, al son de sus rizos de cristal. Por un momento olvidaba mi pose de hielo y me dejaba llevar. Entonces su sonrisa contagiaba la mía, y así yo perdía la razón, y el corazón empezaba a mandar. Aunque yo siempre he sido de los que sabía frenar a tiempo. Me arrepentiré tantas veces de haberme quedado callado como noches pase consumiendo un cigarro …

Vuelve a mí ese otoño repleto de recuerdos...

''no soy ningún gran escritor, ni un gran poeta...
no te podre decir los versos mas bonitos que existan porque eso ya
lo hacen otros, yo solo te puedo decir tequiero. ♥ ''


Esa fue la última vez que me publicó en mi biografía. Y no podía haber sido más bonita. No sabíamos que iba a ser la última, ni él...ni yo. Pero sin saberlo, escogió hasta un bonito final.
¿Que de quién hablo? Del que ha sido mi ilusión durante meses. Qué importa lo que viniera después de todo aquello, si antes de que una línea separara nuestras vidas lo que vivimos juntos fue precioso.
¿Que por qué he leído publicaciones antiguas? Tal vez porque hoy le echo mucho de menos. Tal vez porque saber que hubo un pasado diferente, me saca una sonrisa. Tal vez para sacar fuerzas y continuar con mi camino, o quizá para sentir su abrazo aunque ya no esté conmigo.
Sí, es duro que ya no lea mis palabras, y lo es aún más tener la sensación de que ya ha pasado página, y que ya puede vivir sin mí, sin echarme de menos.
C…

Silenciar lo que sientes y hacer de tripas corazón.

Tratar de comprimir lo que siento y arrinconarlo no es fácil. A veces bajo la guardia, y una mirada o una sonrisa pueden hacer que por una milésima de segundo desee con todas mis fuerzas susurrar un 'te echo de menos'. A veces los recuerdos se te clavan y aprietas los ojos, como si eso fuera a alejarte de toda confusión de todo sentimiento que te chille que te aferres a un deseo. Pero los deseos no se cumplen. Ni los que pides con las velas de tu cumpleaños, ni con las pestañas. Ni si quiera los que susurras cuando pasa una estrella fugaz. Los deseos son esas ilusiones incompletas, y nos apoyamos en una esperanza, en una pequeña luz que veamos al final de un túnel inmenso. Es cierto, ni un deseo, ni un milagro harían que volvieses hoy. Ni que tu mano sujetara la mía, ni que tu sonrisa fuera mi única verdad. Lo cierto es que nada de lo que yo piense va a cambiar lo que ahora somos. 
Pero yo sigo intentando esconder cualquier migaja que quede de ti en mí. No por miedo, ni si quie…

Fortaleza.

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Hay una fortaleza mayor a la de tener músculos y levantar cien kilos con una mano. Y esa es la fortaleza que obtienes cuando la vida te da un golpe duro. Encajas los golpes, y atacas. Es cierto,a  veces cuesta meses salir del pozo donde te encuentras, pero llega un día en el que te levantas y piensas: Yo también merezco ser feliz. Y ahí empiezas a vivir tu vida. Cierras un capítulo que te dejó un sabor amargo, y te dispones a escribir uno nuevo. Uno al que llenar con mil cosas increíbles, y como todo capítulo, quizá con cosas malas también. Pero al fin y al cabo es una fortaleza admirable esa de levantarte cuando más jodido estás, sacar el polvo de tu suéter, mirar hacia adelante, apretar los puños con fuerza, y decidirte a sonreír, a ser feliz, a caminar, con ganas, queriéndote a ti por encima del mundo entero, chillándole a todos que tras una caída más, tú has podido levantarte. De nuevo. Y susurrándole a todo aquel que pase por tu vida que te volverás a levantar una vez más si la v…

Gracias por todo lo que me regalaste, R.

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Ha sido hoy. Ha sido hoy cuando he abierto un poco más los ojos. Ha sido a las 7.30 de la mañana cuando he visto ese corazón en el estado de Whatsapp que me indicaba que todo había cambiado.
Bueno, no. Nada había cambiado, simplemente ha sido cuando me he dado cuenta.
Hasta hoy yo sabía que entre tú y yo las cosas no iban a regresar al punto donde meses antes habían estado, pero sinceramente, en el fondo de mi corazón me guardaba una chispa de esperanza, una miga de fe que me ofreciera la oportunidad de cerrar los ojos y creer que volverías.
Es cierto, no has vuelto. Y todo apunta a que ahora ya tienes a otra persona.
Es por eso que he decidido pasar la página. No por rencor, ni si quiera por despecho, pasarla porque tú ya no vas a volver. Pasar la página porque aunque cierre los ojos apretándolos fuerte y desee que  regreses, lo cierto es que no lo harás. Por eso he decidido cambiar mi vida, mi perspectiva, mis sueños, mis ilusiones. Ya no soy a quien echas de menos, ni a quien recuerdas…

¿Sabes por qué sé que te quiero?

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- ¿Sabes por qué sé que te quiero?- dije sin si quiera mirarle. Quizá no quería encontrarme su mirada por miedo o tal vez era la timidez, que me abrazaba y amenazaba con aparecer a cada instante.- Porque cuando tengo un mal día sé que el único que podría hacerme sentir mejor con sus abrazos eres tú. Porque desde octubre no he dejado de sentir esa magia en tus ojos ni un solo segundo. Sé que te quiero porque cuando estoy realmente hundida tú haces que sonría. Sé que te quiero porque a pesar de toda nuestra historia lo único que he buscado siempre es saber que estás bien. Y en días como estos, en los que estoy realmente hecha polvo, es cuando más te echo de menos. Pero cuando menos soy capaz de decirlo. Porque no sabes lo que sería para mí que ahora mismo todo volviera a ser como antes de que lo nuestro se rompiera. Tenerte ahí, conmigo, dándome fuerzas, apretándome la mano. Eras mi chaleco salvavidas, ¿sabes? Si me hundía tú me sacabas a flote. Y quizá echo más de menos tu mirada posad…

Y sus ojos tristes.

Le miré desde el otro lado de la sala. Por una milésima de segundo nuestras pupilas chocaron e impactaron, y se apartaron, como avergonzadas por el hecho de buscarse.
Yo no sentía miedo, ni si quiera tenía ese nudo permanente en el estómago que siempre he tenido cuando los nervios me mataban. Tal vez porque me había acostumbrado a que sus ojos apuntaran directos a mí, o quizá porque ya no sentía temor a casi nada.
Interrogante, con la mirada, le pregunté todo lo que me planteaba por las noches, miles de preguntas que quedaron en el aire. Raúl no contestó a ellas. Ni si quiera con los ojos.
Parecía esquivar todos y cada uno de los gestos que no exclamaban más que preguntas, y lo hacía con una elegancia digna de admirar. Si hubiera estado en una portería de fútbol, habría detenido todas y cada una de las pelotas que le habría lanzado directas a él.  Ya no con la intención de marcar gol, sino de rozarle las manos.
Aparté la vista. Y él ya miraba hacia otro lado. No sabía qué pasaba por su ca…

Sin esperanza.

Odio que me hayas olvidado. Odio que ya no necesites de mí, y que ya no recuerdes ni palabras, ni momentos, ni sueños, ni proyectos. Sí, quizá odio que ahora ya no hablemos por hablar, y odio ya nunca hablarte para no tener la sensación de que ya no necesitas que lo haga. En realidad ya no sé nada de ti, y aunque me asegures mil veces que estás bien, sé que ya no me cuentas qué es lo que te preocupa. Quizá porque detrás de eso que te preocupa se esconde el nombre de otra chica.
Tal vez es eso, tal vez es que Noelia se ha ido para siempre de tu presente. Quizá odie ser solo tu pasado. Y quizá odie también todo lo que nos ha llevado a esto. ¿En qué fallamos? ¿Por qué las cosas no pudieron ser más sencillas? A veces tengo ganas de ir a buscarte y mirarte a los ojos mientras te pregunte qué es lo que sientes. Porque odiaría saber que me has olvidado, pero odio mucho más la sensación de no saber qué es lo que sientes.
Quizá odie que este invierno se hiciera más frío y no estuvieras para abra…

Un 'ojalá' transformado en un 'Buenas noches pequeña'.

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Cuando me cogías la mano me hacías sentir segura. Como si de repente la vida se hubiera cambiado al nivel fácil, de principiante, y yo fuera una novata que puede saltar sin problemas cualquier pequeño obstáculo que se me plantara delante. Me dabas con tu sonrisa lo que en pocas personas he encontrado, y estar contigo era como completar esa parte que a mí me faltaba. Eras capaz de hacerme soñar con una Venecia que era nuestra. Hacías que las despedidas se volvieran casi imposibles, porque cuando te besaba no podía dejarte marchar. Echo de menos saber que estás al otro lado, mirándome también.  Tu barbita de tres días que me pinchaba las mejillas, el olor de tu cuello, o el tacto de las yemas de tus dedos acariciando mi cara. Tus labios buscando los míos. Nuestros proyectos de futuro. Y qué me importa ahora que el perrito fuera macho o hembra, o el lugar donde queríamos compartir nuestros sueños. Ahora lo que me importa es que tus ojos no me miran, que tú ya no me quieres.  ¿Hacia dónde h…