miércoles, 6 de marzo de 2013

Gracias por todo lo que me regalaste, R.





Ha sido hoy. Ha sido hoy cuando he abierto un poco más los ojos. Ha sido a las 7.30 de la mañana cuando he visto ese corazón en el estado de Whatsapp que me indicaba que todo había cambiado.
Bueno, no. Nada había cambiado, simplemente ha sido cuando me he dado cuenta.
Hasta hoy yo sabía que entre tú y yo las cosas no iban a regresar al punto donde meses antes habían estado, pero sinceramente, en el fondo de mi corazón me guardaba una chispa de esperanza, una miga de fe que me ofreciera la oportunidad de cerrar los ojos y creer que volverías.
Es cierto, no has vuelto. Y todo apunta a que ahora ya tienes a otra persona.
Es por eso que he decidido pasar la página. No por rencor, ni si quiera por despecho, pasarla porque tú ya no vas a volver. Pasar la página porque aunque cierre los ojos apretándolos fuerte y desee que  regreses, lo cierto es que no lo harás. Por eso he decidido cambiar mi vida, mi perspectiva, mis sueños, mis ilusiones. Ya no soy a quien echas de menos, ni a quien recuerdas cada día. No soy el nombre que se te cruza por la cabeza, ni el abrazo que te ofrezca la fuerza que necesites. Ya no me necesitas, ya no.
Y ha sido hoy, justamente hoy, cuando te he mirado a los ojos y he sabido que ya no me pertenecían. Ni ellos ni tu sonrisa. Que yo ya no sería el motivo ni la circunstancia que te moviera a actuar en tu vida, ni si quiera un pensamiento efímero por las noches, ni las mañanas.
La realidad ha venido a buscarme y me ha dado la mano. Claro que duele, ¿Cómo no va a doler decirle adiós a quien ha sido el protagonista de tus proyectos? ¿Cómo no va a doler empezar a pasar una página en la que has escrito infinitas cosas buenas?  Pero ya no me toca a mí escribir sobre ti. Ya lo hará otra persona, quizá la persona con la que estés ahora o la persona que ahora sostenga tus miedos e ilusiones. Pero ya no me pertenece escribir sobre ti. Mis palabras ya no tienen el derecho ni la suerte de llevar tu nombre. No te voy a mentir, has sido tan importante para mí...y nunca me arrepentiré de ningún 'te quiero' que haya podido regalarte, nunca.
Porque todo pasa por algo, y si te quise, fui sincera en ello.
Pero tú me olvidaste, y bueno, con el tiempo supongo que las olas han borrado nuestros nombres. Nuestros sueños. El tiempo ha hecho que pasaras de echarme de menos a vivir sin necesitar de mis palabras, ha hecho que dejaras de leer mis textos, ha hecho que la palabra 'amigos' fuera el máximo donde podríamos llegar. Ha hecho que pase de cogerte la mano a sonreírte a lo lejos. Ha hecho que de estar a dos centímetros de tus labios, ahora esté a dos metros y a kilómetros de tu corazón.
Es cierto, llevaba semanas mal. Llevaba semanas abriendo mis heridas, y llevaba semanas escogiendo la opción fácil, o quizá la difícil. La de esperarte. La de desear que el tiempo lo cambiara todo y volviéramos a estar juntos. Habría sido tan fácil y perfecto como una simple respiración. Pero sabía que el día en que apareciera otra persona en tu vida llegaría. Y bueno, tal vez haya llegado. No me queda otra que despedirme de cada verso que hable de ti, de dejar de ser dueñas de palabras que llevaban tu rostro. Solo le agradezco al destino o a Dios, si él está allá arriba, por haberte puesto en mi camino, por haber hecho que chocara contigo, por haberme dado la oportunidad de saber cómo suena un 'te quiero' tuyo en mi oído, por haberme dado la oportunidad de saborear todos y cada uno de esos días que pasé a tu lado.
Por lo demás, ya sabes que a mí nunca me han gustado las despedidas. Que soy de las que se va en silencio, sigilosas, sin hacer ruido. Te prometo que estas serán las últimas lágrimas, y que este será el último escrito que te pertenezca. Que nos merecemos ser felices, y tal vez yo encuentre un día a alguien a quien querer tanto como hoy te quiero a ti. Gracias por haberme dado ese espacio entre tu cuello y tu hombro, por haberme acariciado, por mirarme como si el mundo fuera a consumirse en un instante, por regalarme tus sueños, tus ilusiones. Gracias por compartir ese puerto, incluso ese collar que lleva tu nombre. Gracias por haber dejado que esta loca, intento de escritora, se hiciese un hueco en esa mente matemática y lógica que me ha conquistado desde el primer instante.
Gracias por no haberme dejado tirada nunca, por haber sido sincero y sobretodo gracias por haberme querido. Aunque lo nuestro fuese efímero.
Sé que vamos a ser felices, pequeño. Aunque sea en caminos separados.
De mí, para ti...que este sea el último pero más sincero   Te quiero






12, gracias.

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