jueves, 7 de marzo de 2013

Fortaleza.



Hay una fortaleza mayor a la de tener músculos y levantar cien kilos con una mano. Y esa es la fortaleza que obtienes cuando la vida te da un golpe duro. Encajas los golpes, y atacas. Es cierto,a  veces cuesta meses salir del pozo donde te encuentras, pero llega un día en el que te levantas y piensas: Yo también merezco ser feliz. Y ahí empiezas a vivir tu vida. Cierras un capítulo que te dejó un sabor amargo, y te dispones a escribir uno nuevo. Uno al que llenar con mil cosas increíbles, y como todo capítulo, quizá con cosas malas también. Pero al fin y al cabo es una fortaleza admirable esa de levantarte cuando más jodido estás, sacar el polvo de tu suéter, mirar hacia adelante, apretar los puños con fuerza, y decidirte a sonreír, a ser feliz, a caminar, con ganas, queriéndote a ti por encima del mundo entero, chillándole a todos que tras una caída más, tú has podido levantarte. De nuevo. Y susurrándole a todo aquel que pase por tu vida que te volverás a levantar una vez más si la vida vuelve a golpearte con fuerza.
Yo pienso que esa es la verdadera fortaleza, la del corazón. Y esa fortaleza, es la que nos hace valientes. 

1 comentario:

  1. Al final se hace cierto aquello de que la única lucha que se pierde es la que se abandona.

    Por más que nos caigamos, hay que levantarse siempre.

    :-)

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