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Mostrando entradas de noviembre, 2016

Conmigo misma (y si puede ser contigo).

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Me recuerdo bien, por aquel entonces yo solo tenía dieciséis sueños en mente. Me creía poco ambiciosa y la verdad es que hoy sé que lo era mucho más que ahora. Creo que jamás deberíamos crecer justamente por eso. Porque nos perdemos, porque desistimos, porque nos convencemos de que no llegaremos -porque decimos que los sueños son para críos- y no llegamos.  Muchas veces me gustaría coger a la de dieciséis y meterla en el cuerpo de la de casi veintiuno. Para ver cómo reacciona. Para ver cómo es todo desde esa perspectiva inocente, ingenua, tan poco desgastada, menos oxidada que la de ahora.  Pero no se puede. No podemos unir experiencia e ingenuidad, porque una elimina a la otra, porque una destruye a la otra. Son contrincantes, no compañeras. Son enemigas, no confidentes. 
Me pregunto qué era de mí entonces, qué será de mí mañana. Qué soy esta noche. 
Pero recaigo en ese pensamiento absurdo, de creer que mi mirada antes estaba más limpia, que me enfadaba menos, que lloraba menos, que…
A veces no sé qué hago aquí,
en el último asalto
a pesar de que ya sabía el resultado
antes de la batalla.Es como si me hubieran colocado,
justo entre la pistola y la sien,
la bala que marcaría el final
del comienzo.Qué hago aquí.
Qué haré después.
Por qué me siento tan sola
si estoy rodeada de tanta gente.Por qué el que más da
es justo quien menos recibe.Tocada y hundida,
tentada por la mala suerte
a una vida sin realidad
sumida en la manta negra
de una verdad consumida
que parecía mentira
y era lo más real.Qué pasará cuando ya no me necesiten.
¿Volverán a irse como todos hicieron?Lo único que sigue siendo verdad es que entre tantos libros, entre tanta gente, sigo estando sola.