miércoles, 9 de noviembre de 2016

A veces no sé qué hago aquí,
en el último asalto
a pesar de que ya sabía el resultado
antes de la batalla.

Es como si me hubieran colocado,
justo entre la pistola y la sien,
la bala que marcaría el final
del comienzo.

Qué hago aquí.
Qué haré después.
Por qué me siento tan sola
si estoy rodeada de tanta gente.

Por qué el que más da
es justo quien menos recibe.

Tocada y hundida,
tentada por la mala suerte
a una vida sin realidad
sumida en la manta negra
de una verdad consumida
que parecía mentira
y era lo más real.

Qué pasará cuando ya no me necesiten.
¿Volverán a irse como todos hicieron?

Lo único que sigue siendo verdad es que entre tantos libros, entre tanta gente, sigo estando sola.

Mi eterna ciudad.

Es un hecho que se hunde. Ya ha salido en varias noticias, ya lleva años pronunciándose. Mi eterna Venecia, con la que he soñado tantas ...