A veces no sé qué hago aquí,
en el último asalto
a pesar de que ya sabía el resultado
antes de la batalla.

Es como si me hubieran colocado,
justo entre la pistola y la sien,
la bala que marcaría el final
del comienzo.

Qué hago aquí.
Qué haré después.
Por qué me siento tan sola
si estoy rodeada de tanta gente.

Por qué el que más da
es justo quien menos recibe.

Tocada y hundida,
tentada por la mala suerte
a una vida sin realidad
sumida en la manta negra
de una verdad consumida
que parecía mentira
y era lo más real.

Qué pasará cuando ya no me necesiten.
¿Volverán a irse como todos hicieron?

Lo único que sigue siendo verdad es que entre tantos libros, entre tanta gente, sigo estando sola.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ni novios, ni amigos, ni colegas. Somos lo que el tiempo deja.

Si algún día te preguntan por mí.

Palabras que te mereces aunque no lo sepas.