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Mostrando entradas de diciembre, 2016

I

Lo bueno de no tener con quién hablar ciertas cosas es que siempre me quedará escribir. Y escribir es una de las cosas que más amo en esta vida porque supongo que es como hablar conmigo misma. Y perdonad, pero yo he sido la mejor amiga que he podido tener en toda mi vida.
Hoy me han vuelto a dar el mismo papel de víctima insoportable manipuladora. En mi defensa diré que hoy no me he presentado al casting, pero bueno, con el tiempo he ido descubriendo que eso es lo de menos.
¿Y que por qué escribo hoy?  Porque estoy enfadada, molesta, cansada, agobiada y no quiero saber nada de nadie. Y el papel, fíjate tú, es el mejor compañero.  Al menos no se va en medio de una conversación, siempre puedes retomarlo, escribir, borrar, tachar, por cierto, voy a tachar.  No te deja con la palabra en la boca -porque cómo jode eso, eh- y bueno,  básicamente tampoco te responde. Esa, creo, es la mejor parte. Que eres tú mismo quien te habla, o quien lo intenta, quien te responde, o no. 

Ojalá pudiera explicar lo que pasa …
N a d a.

De España a Colombia y de Colombia a nuestros corazones.

Imagen
Hace solo 4 años que te conocí pero sé que estarás siempre conmigo. Recuerdo el primer día que te vi casi a la perfección. Un hombre delgado, de ojos azules, claros, casi transparentes, llenos de luz, que ya había pasado los 90 años y parecía tener un espíritu de 20. Me hablaste sobre el pasado, sobre tu vida en Colombia, país que no se había llevado tu acento catalán; de la muerte de tu hija en aquel accidente de coche, que se llevó su vida tan, tan, tan rápido...Hoy sé que te has reencontrado con ella. Si de verdad existe Dios, espero que al fin haya podido darte esa paz que buscabas.  Cuando estabas en el hospital, cuando fuimos a verte, recuerdo que alguien te preguntó que cómo estabas y tú dijiste: Esperant...  ¿Esperando? Tu hijo, que vive en Colombia, llegaba la día siguiente. Y pudiste verle, pudiste abrazarle, pudiste despedirte. La espera mereció la pena.  No sabes la fuerza con la que la noticia me ha atravesado el cuerpo esta mañana. Pensaba: ¿Y ahora qué? Pienso en mi tía sol…