I

Lo bueno de no tener con quién hablar ciertas cosas es que siempre me quedará escribir. Y escribir es una de las cosas que más amo en esta vida porque supongo que es como hablar conmigo misma. Y perdonad, pero yo he sido la mejor amiga que he podido tener en toda mi vida.

Hoy me han vuelto a dar el mismo papel de víctima insoportable manipuladora. En mi defensa diré que hoy no me he presentado al casting, pero bueno, con el tiempo he ido descubriendo que eso es lo de menos.

¿Y que por qué escribo hoy? 
Porque estoy enfadada, molesta, cansada, agobiada y no quiero saber nada de nadie. Y el papel, fíjate tú, es el mejor compañero. 
Al menos no se va en medio de una conversación,
siempre puedes retomarlo,
escribir,
borrar,
tachar,
por cierto, voy a tachar. 
No te deja con la palabra en la boca
-porque cómo jode eso, eh-
y bueno, 
básicamente tampoco te responde.
Esa, creo, es la mejor parte.
Que eres tú mismo quien te habla,
o quien lo intenta,
quien te responde, o no. 


Ojalá pudiera explicar lo que pasa sin que se pudiera malinterpretar nada,
pero no quiero que penséis que me he vuelto loca.
Así que, si me disculpáis, voy a escribir en las notas de mi móvil
o en un word que nadie pueda leer
donde aún soy libre.
Donde aún nadie me pone etiquetas.






Voy a tener cuidado hoy con lo que digo,
a ver si voy a agobiar a alguien,
a ver si voy a girar mucho la tortilla
y la voy a quemar.


















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