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Mostrando entradas de junio, 2015

La verdad aparece cuando una palabra deja de tener sentido.

¿Por qué a pesar de saber que soy la suplente de la protagonista de tu vida insisto en quedarme a ver terminar la obra?  Hasta que te vayas. Y mi soledad me recuerde lo idiota que es pensar en la esperanza cuando esperas por el circo que ya no volverá a pisar tu ciudad. No estamos en ruinas. No somos Roma. No nos hundimos, como Venecia. Solo somos dos líneas inquietas, paralelas, luchando contra la gravedad de la vida. Dos pesas sobre un estrecho hilo jugando a equilibrar versos que no riman. Metáforas que se contradicen. Complejas gotas de verdad camufladas en mil vidas que prometer. Lo hemos sido todo y todo ha quedado reducido a polvo.  Me va a faltar coraje y me sobrarán inviernos. Y en esta casa seguirá oliendo a veneno la ropa seguirá estando impregnada  de todo lo que prometimos ser y no fuimos. Quedará en el aire el suspiro y una tarde de domingo mientras alguien grite 'gol' vamos a vernos en otra vida en otra voz con otra risa en otra sala siendo todo lo que no nos dejaste ser.

Te llamaron egoíst…

Tan complicado y simple como eso...

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Hemos anochecido y no nos importa. Te calmo los silencios con las manos, acariciándote la voz. Aunque sepa que ya te vas, que has encontrado por fin ese punto de luz, que nadas hacia la superficie, sigo anclada en el fondo de este mar y te miro. Como el loco mira al cuerdo y se pregunta qué esconde su razón para hacerle diferente del resto. Ojalá hubieras estado cada noche que rezaba a un Dios, en el que ya no creía, que te trajera de vuelta. Como si fueras ese ansiado verano por el que esperamos durante el largo invierno. Como si fueras  oxígeno que llena estos pulmones cuando la realidad asfixia los sueños. Como si fueras ese momento en el que estallas de risa y sientes que el mundo es increíblemente incierto. Fuiste mi religión, fuiste mi herida. Por eso cuando te marchaste no creí en nada. Me arañé la fe, me dejé en la espalda dudas a las que aferrarme en las noches más oscuras. Me defendí diciendo que el que más tarde se cura es el que ama de verdad, cuando lo único que sentía era…

Vacío.

Ojalá pudiera haber cogido el primer vuelo hacia la indiferencia y no volver.No me quedan ganas de nada. Solo de huir. De todos modos gracias, a pesar de todo, eres el único al que seguiría enseñando el alma. Hoy me has salvado de esta soledad infinita, y solo sé darte las gracias. Aunque no vayas a leer esto. Ojalá aún siguieras desnudo a mi lado, como hace justamente un año. Como cuando aún me querías. Como cuando aún estábamos.  Hoy me aparto en silencio, y vuelvo a casa. La soledad me espera, y al entrar me abraza:   'Buenas noches, pequeña' , dice ella.  Y yo le susurro: 'No vuelvas mañana' Una lágrima me salpica la mejilla justo antes de cerrar los ojos. Ojalá pudiera despertarme lejos de esta condena. 

Y por unas horas - pocas horas- me aparto de la realidad.  Demasiado frágil. 

Tiemblo. Pero al otro lado de la cama nadie despierta mi abrazo.   Vacío.

Luchar, a veces, significa aceptar.

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Así fue cómo el chico tímido de segunda fila se olvidó del huracán de Noelia. Así fue cómo pasó de ser él mismo junto a ella, a ser simplemente alguien alejado de su mundo.  Así fue descendiendo el brillo de sus ojos, ya perdidos en otras faldas. Así fue como la olvidó, tapándose las heridas con un:  '' No estaba bien conmigo mismo.'' Cuando la verdad era que había dejado de querer una vida junto a ella. Que no quería atarse con veinte años a una sola risa. Que sentía que era joven como para anclarse en un mar tan infinito como era el mío. Como es el mío. Así fue cómo le destapé los miedos. Así fue como le animé en sus pasiones para que jamás abandonara. Le curé las heridas. Le prometí que siempre, todo, mientras estuviéramos juntos, saldría bien. Y no fue suficiente. Quizá yo también me equivoqué. Desde que no estoy parece resplandecer. Desde que se fue, o me fui, o nos fuimos, la suerte le sonríe. Ahora tiene un lugar en la cima. Su cima.  Y a la chica loca que le obser…

Tuvimos 605 días de paz.

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La noche volverá a pasarme factura. Me romperé los huesos por la luna. El ron sabrá aún  a tu boca. Y me veré sola ahogándote en silencio.
Siempre cojo el amor por la parte en la que quema. Torpe de mí amando como se amaba antes, con todas las letras y sin mirar la parte del contrato en la que decides marcharte tras  605 días de paz.
Así fue como declaraste la guerra. Y así puse el primer pie en esta trinchera sin bandera blanca que valiera.

Las horas se han vuelto años, la esperanza solo un cuento en el que la princesa, que no es princesa, muere, como siempre.
Y alguien cierra el telón, y ante un público silencioso interpreto que nada hiere, que el quemazón es solo una herida apunto de cerrarse.
Mala actriz que no puede hablarles de ti sin que se le quiebre la voz. Mala actriz que no sabe mentir cuando le hablan sobre  amor, y sin querer pronuncia tu nombre.



Últimamente nunca amanece. Y parece que la noche sea interminable. Desde la trinchera no veo bien el color de aquel mundo en el que tú, un día ya muy lejano, sembraste la paz…

Ya nunca me verás, aunque una parte de ti me imagine.

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Envidio la forma en la que huyes, silencioso, sin despertar los demonios que dejaste en mí. A pesar de que el pecho se me sigue partiendo, tú sigues siendo el mar tranquilo que me incomoda. Me dan miedo tus manos repletas de arrugas en las que guardas secretos que jamás contamos. Lealtad de dos personas que compartieron más que cama, ocho vidas, sal y tequila, y ron de nostalgia. Lo fuimos todo saltándonos las normas, excepción entre mil causas perdidas. No nos lograron separar mil corazones  ni lo hicieron nuestras dos despedidas.  Voy a seguir anclada a nuestro mar, esposada a los recuerdos, como aquel que mira atrás sabiendo que en nada se parece a lo que hay delante. No tengo miedo. Ya no sé tenerlo. Tus dos palabras envenenadas me miran como diciendo: Fuimos verdad algún día. Aunque 'algún día' ya no sea 'ahora'. No me va a bastar. Sé que volveré a buscarte, sé que cuando estés apunto de marchar me veré en la estación atándote a mis versos pidiéndote, por favor, que reconstruyas una nuev…

Absurda.

Dejo que mi espalda impacte bruscamente contra la pared. Está fría y a mi cuerpo parece no importarle. Me deslizo hasta abajo mientras el agua moja mi pelo. Abrazo mis rodillas, mantengo la barbilla en una de ellas.
Y otra vez el huracán del dolor vacila ante mis ganas de dejarlo atrás. Te me apareces, como un sueño. Y me rascas la espalda con el recuerdo. Me estás vaciando por dentro.Me estoy quedando sin mí.
El agua parece ajena al dolor, pues resbala, ha nacido para eso. Y se me hace inevitable no querer echarte de mi cuerpo, con ella.  Pero es imposible despegarte de mí. Miro el cristal. Cada gota parece dibujar mi reflejo. Qué feo se me ve el corazón desde ahí.  No recordaba mis ojos tan opacos. Mi mirada tan vacía. Mi marrón tan apagado. Mis ganas tan incoherentes temblando ante mí. Te recuerdo. Te recuerdo y se me va la vida. Perdida en muchos momentos que en vez de ser buenos se están volviendo pesadilla. El ya deberías estar mejor de la gente, no me deja indiferente. Y empiezo a pregun…

Ahora rima con melancolía.

Andrés dijo: 'Cuenta conmigo cuando cuentes'. Me recuerda a mí diciéndote siempre que te eches del alcohol de mi abrazo cuando las heridas quemen. Me recuerda a lo pasajero que se vuelve el tiempo cuando cruzas por el paso de peatones de mi vida, sin pisar las líneas blancas de la mala suerte. No tengas miedo, te sobrará la suerte, y llegará el día en que vueles sin mí. Te desprotegerás deshaciéndote de mi abrazo y hallarás cobijo en otras letras que ya no escriba yo. Soy valiente cuando estás, y me vuelvo una completa tormenta cuando desapareces. Los meses en los que no supe de ti fui la mujer más infeliz del mundo. Luchaba constantemente contra el recuerdo, contra el humor de las paredes que me gritaban sarcásticas que tu olor empezaba a desaparecer de la habitación. La misma cama pero sin ti. Ya no nos sujetaban esas sábanas los viernes, ni tapaban nuestros cuerpos desnudos, conocidos, sincronizados. Tu olor desaparecía, y ya hace medio año que por aquí no hay rastro de un &#…

Te conozco, y empiezas a ser feliz.

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Te conozco y veo señales en cada palabra o cada gesto. Puede que haya llegado la hora y hayas olvidado mi nombre. Lo veo en tus ojos, en tus pasos indiferentes. Sé que ha llegado el día en el que te has despedido de la melancolía, de mí. Ha aparecido alguien en tu vida y no te culpo, yo deseo que seas el chico más feliz. Aunque duelan las heridas hechas con sal y recuerdos. Has dejado pistas en cada palabra arrastrada, en frases, en sonrisas. Creo que vuelves a ser feliz y que en tu corazón asoma una futura nueva herida. Ya no ocuparé tu mente aislada del mundo por las noches, no. No será en mí en quien pienses cuando todo vaya mal, o cuando algo salga bien. Sé que vas a volver a amar y que voy a verlo. De lejos te diré adiós cuando eso pase, aunque tú ni si quiera estés mirando al marchar.
Sé que ha llegado la hora más dolorosa, la más temida: Aceptar tu huida sin más. Aceptar la posibilidad de que no vuelvas nunca a pasarte por estos rincones de mí.  A veces aún me quedan lágrimas p…

He conocido al que ha escrito las letras en las que me refugio.

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Tú no me conoces. Y probablemente nunca vas a recordar mi nombre, mi cara o mi sonrisa.
Probablemente hayas conocido a más de 3.000 mujeres en todos tus conciertos. Pero déjame decirte, querido gallego, que has hecho que Barcelona tiemble. Te tenía a menos de un metro, ahí estabas, arriba, tan cerca....
Verte por primera vez después de llevar un año escuchando tus canciones, después de descubrirte, de apoyarme en las cuerdas de tu guitarra, de refugiarme en tus letras, ha sido mágico.
Sentía que cada nota hablaba de mi historia, no solo tu pequeña historia. Era mía también, y de todos los que te mirábamos asombrados. Me temblaba hasta la voz cuando te tuve delante  y dijiste ''Encantado'' sonriendo. Para ti era una fan más. Una chica más colgada en tus sueños y tu mirada. Para mí has sido mi apoyo por las noches cuando me ponía tus canciones una, y otra, y otra vez. Cuando veía que en cada letra hablabas de mi corazón roto. Para mí has sido la melodía en la que perderme d…
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Creo que lo peor de todo es que no dejo huellas en las vidas que toco.Todos se van, poco a poco. Y nadie se gira a mirarme. Nadie echa de menos estos ojos tristes.

Es lo peor. Sentir que cada persona que se va se lleva un trozo de ti, y que tú ni si quiera les has podido robar la risa. Que tú echas de menos. Que a ti te echan de más. Que nadie te pidió jamás que volvieras, que nadie te dijo nunca: No volveré a encontrar a alguien como tú. Y quizá fuera porque ya no querían encontar tu locura en otros ojos. 

Es triste saber que es mucha la facilidad con la que los demás se olvidan de tu paso por sus vidas. Te lanzan al olvido sin rescate posible. Y en tu herida  echar alcohol es alimentar esa huida en la que últimamente te sueles acomodar. Quizá para olvidar que ya no significas nada en la vida de los que alguna vez lo significaron todo. O quizá para castigarte por todo lo que hiciste bien por todo en lo que fracasaste castigarte al fin y al cabo por todo lo que perdiste aunque fuera sin querer. 




Mírate torpe entr…

Mejor leer entre líneas (mis fracasos)

No le miré a los ojos, pues me daba miedo el reflejo que pudiera ver en ellos. Contemplándome a mí, débil y pálida, esclava de recuerdos y melancolía. Se apagaron las luces y yo seguía viendo, como el ciego que sabe más del mundo que el que ve.  Así recorrí su vida, a tientas.  Con cautela siempre, tropezando con su pasado, que seguía ahí, cuando yo ya había olvidado todo pasado con él.  Fuimos la unión y la diferencia, acabamos matando nuestras vidas. Esos  primeros meses fueron catastróficos, y sin embargo me doy cuenta de que lo peor viene ahora, porque podría evitar el dolor y no lo evito, porque podría matar mis ganas de huir y no lo hago. Quizá me sienta incómoda dentro de este mundo que me he creado, donde ya no dejo que nadie entre, pero es donde se me da bien estar.  Sin él y sin mí. Tengo la sensación de que se llevó todo el sentido y me quedé sin saber qué hacía plantada en medio de la nada, cuando solo quedaban esas heridas que me miraban descaradas, de frente.  Un trago. A su …
No puedo dormir. Tengo atravesados los recuerdos. Son las 0:47 y no dejo de pensar en lo que me acojona saber que dentro de 7 días empezarán mis vacaciones y será un verano totalmente distinto. Ya no habrán sorpresas. Al menos no las que esperaba darte. Adiós a Venecia y a muchos otros sueños rotos ahora. Sigues aquí sin estarlo, ese es mi castigo. Llevarte dentro sabiendo que tus ojos nunca más van a mirarme con deseo. Tener en los labios mil besos dados sabiendo que no hay hueco para más.  Es triste porque ni si quiera me apetece conocer a nadie, estar con nadie. No me apetece nada ser más que la chica que no sabía llorar y que ahora sí sabe.  Hay demasiadas preguntas y aún no tengo respuestas. ¿Por qué te marchaste? Si fuimos la envidia de todos los que deseaban quererse y no lo lograban hacer tan bien como nosotros. Me siguen temblando las orejas cuando alguien habla de ti. Y siempre les pregunto: ¿Cómo está? Y siempre me responden: Muy bien. Y me alegro de que así sea.

Por aquí todo igual. Ni…

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Debo dejar de poner fotos. Así como debería dejar de escribirte. No nos merecemos esta tortura. Aunque sienta que solo yo cumplo condena. Tengo ganas de que seas feliz, muchas más ganas que de serlo yo, para serte sincera. Y que beses otras bocas que borren la mía. Que te enamores y dejes atrás mis miedos y mis huellas. Que alguien te cure las cicatrices. Yo de momento no quiero encontrar a nadie, he decidido que tengo que hacerlo sola. Que tengo que caminar en dirección contraria a todos, sudando lágrimas y versos. Esta es mi mayor derrota, haberte perdido. No haber podido hacer que te quedaras. Mi mayor condena, vivir sin tenerte a mi lado como protagonista. Lo nuestro era un jodido cuento, y todo cuento acaba. Es una lástima que te fueras. Aún me quedaban botes y botes de silencios que regalarte cuando lloraras y solo un abrazo calmara tus decisiones. Me quedaban sonrisas que ponerte en los labios, tardes de invierno que ofrecerte. Y un verano, el primero sin ti después de dos a t…