lunes, 1 de junio de 2015

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Debo dejar de poner fotos.
Así como debería dejar de escribirte.
No nos merecemos esta tortura.
Aunque sienta que solo yo cumplo condena.
Tengo ganas de que seas feliz, muchas más ganas que de serlo yo, para serte sincera.
Y que beses otras bocas que borren la mía.
Que te enamores y dejes atrás mis miedos y mis huellas.
Que alguien te cure las cicatrices.
Yo de momento no quiero encontrar a nadie, he decidido que tengo que hacerlo sola.
Que tengo que caminar en dirección contraria a todos, sudando lágrimas y versos.
Esta es mi mayor derrota, haberte perdido.
No haber podido hacer que te quedaras.
Mi mayor condena, vivir sin tenerte a mi lado como protagonista.
Lo nuestro era un jodido cuento,
y todo cuento acaba.
Es una lástima que te fueras.
Aún me quedaban botes y botes de silencios que regalarte cuando lloraras
y solo un abrazo calmara tus decisiones.
Me quedaban sonrisas que ponerte en los labios,
tardes de invierno que ofrecerte.
Y un verano, el primero sin ti después de dos a tu lado.

Me siento tan triste esta noche que te hablaría solo por saber de ti
pero no lo hago porque sé que no es lo mejor.
Lo mejor, como dicen todos, es esto. Seguir hacia adelante.
Aún sabiendo que lo que más deseo es volver hacia atrás.
Joder, no sabes lo que me alegraría verte.
Feliz, a poder ser.
Contándome que tu vida está bien y que ya no tienes cicatrices.


Me cambiaste la vida
y espero
deseo
poder haber cambiado la tuya
al menos un poco.

Te echo de menos, aunque no deba. Como tampoco debo escribirte.
Pero imagino que seguiré haciéndolo, hasta que sienta que tu corazón ha dejado de leerme.
Quizá ya no me leas y solo sea una estúpida tecleando cosas sin sentido en un blog.
No lo sé.
Tal vez eso no importa.
Solo sé que hoy he hablado con un amigo que me ha hecho ver que siempre acabo huyendo, que llevo meses fingiendo que no pasa nada, cuando ha pasado todo, el mismo todo que se ha hecho nada.

Esta nada está muy triste sin ti.
Y este verano no va a ser nada comparado con los que vivimos tú y yo.



Lo siento,de nuevo, por nombrarte otra vez.
Siempre hablando triste.
Siempre en el mismo lugar.
Desde este ordenador viejo.
Desde este corazón callado.
Desde esta cama rota
sin mí
sin ti
sin nosotros.


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