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Mostrando entradas de junio, 2013
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- Ellos piensan que la vida es corta. - ¿Y tú crees que no? - No es eso. Lo único que creo sobre la vida es que dura lo suficiente como para saber, cuando acaba, que has vivido mucho.- hizo una pausa y miró al cielo- Se quejan de que el tiempo vuela, pero no hacen nada que realmente lo detenga. Es tan fácil como vivir. Pero algunos, en vez de vivir, sobreviven. Y ese es el problema.









Una vez escuché por la tele que la felicidad es la ausencia del miedo. ¿Y sabes qué? Que yo ya no tengo miedo.





Días para recordar.

Un secreto sobre el mundo.

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No sé sobre poesía, y mucho menos sobre la vida. Lo único que sé es que cuando sales ahí fuera eres mirado completamente, de arriba a abajo.
Y eres criticado, tanto por las partes buenas como por las malas. De un principio serás mediocre, hasta que destaques en algo. Y cuando ellos sepan cuál es tu punto fuerte, irán a por ti. Intentarán que pienses que nada de lo que hagas será jamás, para ellos, suficiente. Pondrán límites, y también cruzarán fronteras que no deberían de cruzar. Te agobiarán hasta tal punto que tú empezarás a dudar de ti mismo. Y es que el mundo es demasiado difícil. Y con el paso de los años, los trayectos, la vida, el camino va haciéndose más duro. Un día puedes estar arriba, junto los mejores, para días después estar entre los 'marginados'. Y es que el listón para encajar suele estar muy alto. Primero tienes que parecerte a ellos, y después que eso para los demás parezca ser suficiente.
Por suerte, os digo, que no todo el mundo es igual ahí fuera: encontraréi…

Por si volvieras.

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Desde que te fuiste ya no volvió a ser invierno- y mira que a mí me gusta el frío- y ahora encontraba calidez en todo, menos en tus brazos. Y es que mi intento de protegerme con las sábanas es inútil si tus brazos no acompañan esta mitad dormida.  Que te dejes de tonterías y vuelvas, que el mundo se ha detenido y ya no recuerda hacia qué lado tenía que girar. ¿No ves que no soy la única que te necesita cerca? Así que no intentes que crea que lo mejor es alejarte, si a cada metro el corazón late más débil. No has entendido nada en todo este tiempo, ¿verdad?. Que la luna dejó de tener sentido para los enamorados, y amor pasó a ser una palabra más. Te necesitamos. Tanto, que arde. Tanto, que se clava. Como cien cuchillos afilados.
Dispuestos a clavarse hondo, muy hondo.  Y es que nunca he entendido de finales, así que no acabes de escribir la historia. Quiero leer siempre una página más. Y que nunca se acaben. Porque por si aún no te has dado cuenta, la mitad de tu sonrisa se desvaneció c…
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Dime tú,amor, si cada caricia viene con el pedido de una más, cuándo nuestras manos se podrían cansar. Si no sacio mi sed de ti, ni con mil besos que me puedas dar.
Dime tú , amor,qué hay de malo en eso de quererse, si ellos nos mirarán con celos por tenernos, y por saber que nos tendremos siempre. 





















- Deja de mirarme así o tendrás que llamar a seguridad... -¿A seguridad? - Tendría que secuestrarte. -Mis padres podrían pagar el rescate... - Ilusa, si yo te secuestrara te vendaría los ojos y te subiría a un avión rumbo a Venecia, Verona, qué se yo. Lo que sí que tengo claro, y eso en el trato es inegociable,...es que no pensaba pedir un rescate.

Un motivo de felicidad, dos letras: tú.

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Diferentes a rabiar. 
Pero la vida no es fácil. Y une a personas que no tienen, a veces, mucho que ver.
Eso sí, en cuanto a unir sueños, la vida es una experta. Porque se encarga de unir en el momento justo a dos personas que ya se habían cruzado mucho antes, pero que jamás se habían mirado a los ojos. Dime tú si no es bonito el coincidir en un mismo sitio, con lo grande que es el universo.
Y que parece que todo ha estado preparado detalle a detalle para que al chocar dos sonrisas impactasen. Dime si es cursi y te diré cuán cursi puedo ser al hablar de un nosotros.
Porque no rozas el alma, no, la atraviesas. De esquina a esquina.
Y es que repito, la vida no es fácil. Y pone retos extremadamente dificultosos, como el mirarte sonreír sin tropezar en las aceras, al caminar.
Y dime tú si es bonita la vida, cuando te pone a personas con las que puedes ser tú mismo al lado.
Es como si de repente, fuese tan fácil como un corazón que late por inercia.
Dime que no estamos hechos para estar jun…
Me maté a base de alcohol y de tus besos. Tú eras de arrancarme las medias a bocados y yo de arrancarte la risa a tonterías. Y cómo se miraban nuestros ojos cuando los corazones ardían, eh. Que nos sobraba hasta la piel.
Habríamos derretido el polo norte si a caricias se pudiera deshacer el hielo.
Y nos habríamos ahogado.
Como ahogaste tus penas en el ron cuando decidiste marcharte. Y aprovechaste el atardecer para desaparecer.
Desde entonces vivo en tu vaso, ya sabes, siempre medio vacío, ahogándome en el recuerdo del sonido de tu risa con cada amanecer. Sabes que siempre he sido más de anochecer en tu cuerpo. Sobre ti.
Y como si eso bastara, como si el recuerdo llenara, te siento cerca. Como si estuvieras aquí. ¿A quién se le ocurre marcharse dejando un corazón lleno de nieve en un verano como éste?  Solo tú podrías haber hecho algo así.


























Aunque me sienta feliz siempre escribo cosas tristes.
Cosas de escritores, supongo.
Vuelvo con las pilas cargadas.

Así que

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Abrázame y si quieres, llévate mi aire. No lo necesito si te tengo a ti. 










Me tomo unas vacaciones en el blog; volveré el martes. 




Soy más del sonido de tus doce risas que de tus prisas.

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Yo soy más de libros que de películas,
más del sonido de tus doce risas que de tus prisas.







Hablabas de amor, como si lo entendieras. Y quizá lo entendieras.

Y mira que a mí me gusta la libertad.

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Conducir estratégicamente hasta la quinta avenida de tu risa y echar el freno, pero sin parar.
Que el mundo conspire contra nosotros pero el universo se ponga de nuestra parte, y que le den a los dados si solo puede llegar a seis, porque aunque nosotros siempre hemos sido más de pares,  siempre jugaremos a partir del doce. Coseremos las alas tantas veces como se nos rompan, y no te preocupes si derrapas al echar a volar, es que tanta dulzura no cabe en ese par de alas que llevas como libertad. Así que déjame arrancarte parte de ella, quizá a besos, tal vez a mordiscos, déjame desnudarte a palabras. Porque no entiendo de tiempos ni estaciones si estás arropándome.
Porque no entiendo de lluvias si no hay paraguas mejor que el de tus abrazos a mitad de un beso, en cualquier semáforo de esta dormida ciudad. Déjate de verdades y sílabas que juntas crean tempestades, mejor cómeme a besos que por cada esquina que nos contemple sumaremos puntos a eso de querernos. Y que gane el mejor, pero no e…

Qué vicio, el de colgarme en tu sonrisa.

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Esos libros que hablan de caricias de terciopelo y besos imborrables no tienen ni puta idea de lo que es ver tu espalda desnuda sobre mi cama. Esos protagonistas disfrazados de perfección no miran como miras tú. Ni mucho menos hablan como lo haces tú. Sus gestos no transmiten insensatez, honradez, ni una pizca de picardía y a la vez ese toque infantil que llevas en tus movimientos.
Esas parejas no tienen ni puta idea de lo que es un beso tuyo, ni curarte las heridas. No saben de tu risa, ni de esa arruga que se te hace en la cara cuando te ríes a más no poder. Qué sabrán ellos de quererse. Ellos no te han cosido las alas ni te han tomado por la espalda cuando has caído al elevarte, al volar. Ellos no tienen ni idea de la sensación de placidez que se te incrusta en el pecho al caminar de tu mano por la ciudad. Ni saben de tu cara de bienestar cuando mis besos ruedan por tu cuello, tus orejas, por tu piel. No saben qué es mirarte directamente a los ojos mientras te muerdes el labio como…

Lo más triste que jamás he contemplado era su sonrisa rota.

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Y me preguntaban que qué era lo más triste que había contemplado nunca. Vi los ojos de una madre llorar. Si hubiera sido cualquier madre, tal vez, me habría dolido en el corazón.
Pero era la mía. Así que sentí todos los pedazos quebrados esparciéndose por mi habitación.
Lloré durante horas. Y mis lágrimas sabían a impotencia, a rencor. Y la definición perfecta para el estado en el que me encontraba ni si quiera podría haber sido tristeza.
Me habría arrancado los ojos antes de contemplar cómo la persona por la cual yo vivía comenzaba a desvanecerse. Es por eso que siempre odiaré a esa mujer que tanto daño le hizo. No por lo que hizo, sino por las consecuencias que ello trajo. Saboreé desde cerca el dolor que sintió mi madre en el pecho cuando la que creía que era su mejor amiga se alejaba precipitadamente de su vida, descubriendo esa falsedad que llevaba consigo, mientras mi madre no podía hacer nada por cambiar el rumbo de las cosas. 
Ella decía algo así como La vida es así cariño. Y tratab…
Niña de ojos grises y tristes palabras. Te balanceó el viento y en él, viste cómo él llegaba. Te acogió en sus brazos, aprentando, tan, tan fuerte, que parecías formar parte de él. Podría haber elegido a cualquiera; habían miles mejores que tú. Y sin embargo, te escogió a ti. 
Si un día llegas a marcharte, recoge antes todo lo que dejamos escrito en todas las nubes de esta ciudad. Recoge susurros, besos, miradas fugaces,sonrisas eternas.  Recógelo todo y llévalo contigo. Porque si te vas, si te vas no quiero nada que me recuerde a tu ausencia. Ni a tu piel. No quiero nada que me recuerde a tu manía de sorber la nariz cada dos por tres, de mostrarte ante mí sin fingir, sin preocupación, como si dieras por hecho, como si llevaras en el mecanismo de tu cuerpo, como si adjudicaras que hagas lo que hagas, seas lo que seas, yo te querré de todos modos. Si un día llegas a marcharte, recoge los fuegos artificiales encendidos en mí, y haz de tu recuerdo algo efímero, para que yo no pueda echar de menos los mordiscos en la piel, los susurros del corazón.
Si te vas hazlo con todo aquello que me ha hecho feliz, para que así yo no recuerde cómo es sentarse a tu lado en mitad de la nada y soñar con un futuro juntos. Si te vas llévate mis libros, con todas esas historias q…

Moneda de dos caras.

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Desgraciadamente no soy Neruda, Bécquer o Salinas. Pero puedo escribirte los versos más tristes esta noche, y tal vez volverán las oscuras golondrinasen tu balcón sus nidos a colgary quizá cada beso perfecto aparta el tiempo,le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve donde puede besarse todavía... Yo no sé cómo hacerlo para que dos palabras creen la simplicidad y a la vez la belleza suficiente como para parecer perfectas. Es más, yo no tengo ni idea sobre ésto, aunque mi sueño sea que cuando la gente me mire pueda decir 'Eh, es escritora'. 
Pero si hay algo que es cierto, y eso es que cuando se trata de ti, las letras van solas, deslizándose por la pantalla, y mis dedos teclean a la velocidad de la luz.
Yo no sé mucho sobre la vida, ¿sabes? Y mucho menos sé algo sobre el amor. Lo que sí que sé es que le puedo llamar 'vida' a eso de estar tirada, en la cama, apoyada en tu pecho, sin hacer nada más que acariciarte el mentón, besar tus hombros, perderme en el brillo de tu …
Ella era de las que se sentaban en última fila y pasaban desapercibidas. De las que mordían en bolígrafo al estar nerviosas. De esas que no se maquillaban y rara vez llevaban las uñas pintadas.
Ella más que de la copa, era amante de las letras. Y más que de la fiesta, lo era de las películas a media noche cuando empezaba a llover.
Mientras todas se refugiaban en las risas, ella lo hacía en los versos de cualquier poema que la arropara. ¿Rara? Tal vez, pero soñadora. Y creía que un día alguien llegaría y la salvaría.
Como en esos libros salvaban a la chica rara de su aburrida y triste vida para mejorarla.
Y cuando menos lo esperaba, como por arte de magia, como conspiración del destino, del cosmos o del cielo, el chico que jamás había buscado pero siempre había querido encontrar se cruzó.  Quizá la chica se había salvado.
Y tal vez él fuera la razón.

Pisaré tus pies de plomo.

Ella era más de inviernos.- de colgarse y balancearse en tu sonrisa, por ejemplo- Era más de desafíos- de estrujar tu cuerpo hasta dejarte sin aire.- Ya sabes, era más de porciones de felicidad- de esas que dejan recuerdos merecedores de futuro.
Ella era más de quererte que de echarte.- más de quedarse que de largarse- Más de cumplir que de promesas- ¿y cómo puede acojonar tanto alguien? Ella pisaba con pies de plomo.
Y tú la intentabas alcanzar- como elevándote y estirándote- y ella se dejaba agarrar.
'' Pisaré tus pies de plomo'' decías.
Su risa quedaba tatuada en tu espalda y moría en tus retinas.
''Atrévete a quererme'' decía.
 Y vaya si te atrevías; tanto, que la querías. 

Tan fácil.

Me tragué el cielo y me bebí las calles. Camine al compás del mundo y también nadé a contracorriente. Me perdí en la profundidad del negro intenso de sus ojos.  - ¿Por qué no me contaste nada antes?.- guardé silencio y mire hacia la calle. Muchos paseaban riendo, otros discutiendo, algunos besándose. Otros simplemente, pasaban, como pasa la vida. No tenía pensado contestar así que no articulé palabra y él continuó, señalándome con el dedo en forma acusadora- Beth, cuando alguien está así busca el apoyo de las personas que la quieren. ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Por qué me has tenido a tu lado ignorando todo lo que te sucedía? ¿Por qué no me lo pudiste decir...? Tragué saliva. También tragué esas lágrimas que amenazaban con salir.  - Tenía miedo.- mi voz sonó tan débil que me dio la sensación de estar rompiéndome a trozos. Le miré punzante, amenazadora, le miré con intención de asustarle, pero él solo parpadeó rápidamente y reflejó en su cara una tristeza que nunca antes había visto …

Errene.

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Hoy no es día doce. Ni tampoco veintiséis. Pero ¿sabes? Me apetecía escribirte.
Sé que leerás ésto. A menos que ya no me leas. Confío en que sigues revoloteando por aquí de vez en cuando.
No es un día especial, es más, estamos en semana de exámenes, así que no hay nada importante que marque estos días. Excepto tú. Tú has conseguido marcar todas y cada una de las páginas del calendario de mi vida. Sin ir más lejos, las cinco fotos que tenemos aquí representan días totalmente distintos, que hemos pasado juntos. El día en que pisamos ese puerto por segunda vez juntos e hicimos mil fotos que no me gustaban por mis manías. O un día cualquiera que comimos juntos en la calle del mar. Ese día del Dimoni, cuando después fuimos a la feria y comimos ese algodón de azúcar. Al lado, la foto donde estamos sentados en la playa. Ahí los fuegos aritificales no eran mágicos, no, era mágico tu abrazo. Tu mirada alzada hacia el cielo. Tu piel en la noche.
Y la última es una de todas esas tardes que hemos p…

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Sabía lo que sucedería ahora, así que lo sujeté con todas mis fuerzas y lo acosté en mis brazos. Tenía los ojos cerrados, tanto, que parecía hacer fuerza para que las heridas no doliesen. Para que las mordidas no doliesen. Alzó la mirada para encontrar mis ojos.
Ni si quiera me dio tiempo a derramar una sola lágrima cuando sentí que algo dentro de mí se partía en mil pedazos para siempre. Tuve la sensación de que mil cristales se partían para clavarse en mi corazón, para clavarse en mi estómago, en mi pecho, en mi alma, tal vez.
Tuve la sensación de que moría a cada latido suyo que iba retrocediendo, que se iba deteriorando, a cada latido que cada vez avanzaba más lento.
- Cuando ves en una película que alguien muere te imaginas cuáles son las últimas palabras. Una frase épica, algo que recordar, incluso algo bonito...y ahora sé que es el final no sé qué decirte.
Le miré como si fuera la última vez que fuera a hacerlo.
Tal vez lo era. Memoricé de nuevo todos esos poros, esos hoyuelos cuand…
Eres como el sonido de una lágrima al caer, tan silenciosa como impactante.
Eres todo lo que nunca he buscado y sin embargo encontré.
Y ahora que ahí estás, al otro lado de la cama, al otro lado de la balanza, no pienso desequilibrarme. Así que no te atrevas a marcharte nunca; así que no te vayas.
Quédate esta noche. Quédate todas las noches de mi vida, deteniendo el tiempo, deteniendo el momento; deteniéndonos. 
Abandóname en tus brazos; y nunca dejes que me marche.
Porque no se me ocurre otro sitio mejor donde quedarme.

Ahí estábamos.

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¿No te has planteado nunca por qué hay personas que un día conoces y piensas que no tiene sentido conocerlas? Que las conoces sin una razón aparente, de casualidad. Por una amiga, por situaciones, lugares...No lo sé. Alguien que conoces y pasa desapercibido y después...
Después, plaf. Llegas un día a una clase de treinta y pico personas y ahí está, sentado, mirándote. Y te sonríe, te dice 'hola', y te pregunta que qué tal estás. Y te faltan las palabras, te sobran esos latidos acelerados del corazón. Entonces, al pasar los días lo entiendes. Lo comprendes. Ahora ya sabes por qué hace cuatro años le diste dos besos mientras te pronunciaba su nombre. Ahora tiene sentido la sombra que pasea por tu vida y que huele a pasado. Porque ahora tenéis cuatro años más, mil experiencias vividas, mil personas conocidas, pero tenéis algo en común: una magia que apareció desde el primer día que os reencontrasteis. Y le ves el sentido, de repente lo descubres: sabes que aquel día, hace cuatro a…

''Di pasos de astronauta por cada uno de tus lunares''

Me has sanado una a una todas esas cicatrices que dejaron a lo largo de diecisiete años en mi piel. Y te has encargado de sellar cada sonrisa con un beso. Llegaste y a pesar de que ardió Troya, te encargaste de apagar las llamas. ¿Cómo haces posible que cada día se convierta en un reto nuevo, en una esperanza nueva, en una ilusión?
Antes de ti me costaba creer en que alguien llegaría y me sacaría del pozo.
Y reapareciste. Después de cuatro años. Después de cuatro veranos. Fuiste cómplice de nuestro quinto otoño; y se hizo solo nuestro.
Y ahora me veo incapaz de no sonreír si pronuncian tu nombre.
Dime qué has hecho de mí, que no te saco de mis sueños. Que estás en todas esas imágenes que contengo, en todos esos planes de futuro que sostengo en mis manos.
Has hecho de mí lo que nadie había antes hecho. Y a ti siempre te dejaré entrar en mi mundo. Donde nadie más tiene paso. Te dejaré acariciarme, y seré parte de ti, tan parte de ti, que te cueste distinguir dónde empieza tu cuerpo y acaba e…

Como las estrellas al fundirse en el cielo.

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El cielo era infinito. Me perdí en el tono anaranjado, en las nubes que corrían y parecían participar en una carrera que no acababa nunca. Las estrellas acechaban y amenazaban con aparecer en cualquier momento. De mientras tú, caminabas nervioso. Te pisabas tus propias chanclas y reías. Decías que los atardeceres desde la montaña son aún más preciosos que desde la ciudad. También repetías que no habías conocido nada parecido aún a mí sonrisa. Que el cielo aquella tarde me tendría envidia. Y yo reía.
Me gustaba que curiosearas por cualquier rincón y yo te siguiera. Cogías mi mano, como protegiéndome del mundo. Y creías que así nada podría afectarme. Te creías un héroe, y tal vez lo fueras. Tu marrón en los ojos abarcaba toda la ciudad, que vista desde arriba parecía más y más grande. Me cantabas canciones inventándote la letra. Siempre decías que una canción en inglés está hecha para que tú pongas la letra. Yo pensaba que estabas loco, y cantaba contigo.
Cualquier niño habría tenido celos…