Eres como el sonido de una lágrima al caer, tan silenciosa como impactante.
Eres todo lo que nunca he buscado y sin embargo encontré.
Y ahora que ahí estás, al otro lado de la cama, al otro lado de la balanza, no pienso desequilibrarme. Así que no te atrevas a marcharte nunca; así que no te vayas.
Quédate esta noche. Quédate todas las noches de mi vida, deteniendo el tiempo, deteniendo el momento; deteniéndonos. 

Abandóname en tus brazos; y nunca dejes que me marche.
Porque no se me ocurre otro sitio mejor donde quedarme.

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