He conocido al que ha escrito las letras en las que me refugio.




Tú no me conoces. Y probablemente nunca vas a recordar mi nombre, mi cara o mi sonrisa.
Probablemente hayas conocido a más de 3.000 mujeres en todos tus conciertos. Pero déjame decirte, querido gallego, que has hecho que Barcelona tiemble. Te tenía a menos de un metro, ahí estabas, arriba, tan cerca....
Verte por primera vez después de llevar un año escuchando tus canciones, después de descubrirte, de apoyarme en las cuerdas de tu guitarra, de refugiarme en tus letras, ha sido mágico.
Sentía que cada nota hablaba de mi historia, no solo tu pequeña historia. Era mía también, y de todos los que te mirábamos asombrados. Me temblaba hasta la voz cuando te tuve delante  y dijiste ''Encantado'' sonriendo. Para ti era una fan más. Una chica más colgada en tus sueños y tu mirada. Para mí has sido mi apoyo por las noches cuando me ponía tus canciones una, y otra, y otra vez. Cuando veía que en cada letra hablabas de mi corazón roto. Para mí has sido la melodía en la que perderme de camino a la universidad. Y has sonado de fondo cuando me he puesto a mirar fotos que no debía mirar. Has estado presente en todos mis momentos de melancolía.
Andrés, no sabes lo que eres capaz de hacer con tu música. Me erizaste la piel y el corazón, y necesitaría mil noches perfectas para olvidar esta pasada noche. Y aun así, créeme, sería difícil hacerlo. Empezaste el concierto con No saben de ti, mi canción favorita de este último disco, y ahí perdí las señales, la vida. Barcelona te aplaudía y yo solo podía mirarte mover los dedos entre las cuerdas de la guitarra. 
Cuando te rompiste la voz cantando Una noche de verano el recuerdo me rompió con los dientes el corazón, y sentí esa letra más mía que nunca. Escuché atenta cómo pronunciabas esas palabras que habían tropezado tantas veces en mi boca esas tardes en las que cantaba a pleno pulmón: Recuerdo que olvidé su despedida, su silencio hasta mañana, sus lunares ya no riman con los versos en la cama siendo toda la poesía, le servía de papel...Recuerdo Benedetti en sus pupilas cuestionando mi pasado, por pasar, pasó la vida una noche de verano.No maldigo su mentira, solamente este querer...

Desde este concierto no he vuelto a ser la misma. Ahora tu voz también me pertenece, ahora tus letras quedan grabadas a fuego en mi piel. Con tinta invisible, para que nadie pueda leerme, pero sintiéndolas como nunca.
Sé que nunca leerás estas palabras, pero te veía y solo pensaba en definir qué era lo que estaba sintiendo: No se puede definir algo que sientes.
Esa es la única conclusión a la que he llegado.

Y eso es lo único que puedo decirte. Gracias por acariciarme los miedos con tu voz, por hacer canciones que parece que hablen de lo rota que me siento yo, al igual que tú, todos los domingos.
Por ti esperaría mil días, por oír esa guitarra en directo y esa voz calmando cualquier tempestad.













Gracias por haber dejado que te conociera, por subirte a un escenario y bajar hasta nosotros con una sonrisa y un abrazo.
Has firmado más que un disco, has dejado huella en mí, en nosotros.
Solo sé darte las gracias.
Y es de verdad.

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