viernes, 15 de marzo de 2013








                                                                                                        Cuando no vi en tus pupilas la necesidad de encontrarme, ni en tus manos el querer rozarme.Cuando dejé de ver en tu sonrisa reflejado mi nombre y los días pasaron ajenos a nuestras promesas. Cuando te miré a lo lejos, sonreír distante, sabiendo que tu vida para mí no quedaban huecos. Cuando vi en tu mirada que ya no leías mis palabras y pesaba sobre mí el hecho de haber dejado de importarte. Cuando algunas noches subía el volumen de la música, en un intento idiota de echarte de mi cabeza.

Cuando ya no mirabas cuando mi vista se perdía y ya no hablabas cuando el silencio se apoderaba de ambos. Cuando ya no buscabas excusas para acercarte y tus pasos iban en otra dirección. Cuando vi que ya no me echabas de menos, cuando descubrí lo lejos que te habías marchado. Fue ahí cuando desperté y dejé de vivir soñando con el día en que aparecieras de nuevo en mi vida. Dejé que el huracán de mi realidad arrasara con todo y me dejara con las manos vacías. Así el dolor se hacía más débil y yo, parecía ser más fuerte. 

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