O quizá sí.




Está de más el nudo de mi estómago si escasos centímetros me separan de él. Y está de más el escalofrío tras el choque de mejillas, está de más lo que sienta en el pecho. Y está de más porque ahora solo son emociones que contengo. Está de más cerrar los ojos y detener el instante, haciéndolo perfecto. Incluso está de más que las horas se vuelvan segundos a su lado. Está de más lo que me diga el de la izquierda, si voy a seguir haciéndole caso a mi cabeza.  Está de más querer si todo paso será en falso y acabaré retrocediendo, a compás del viento, lentamente.
¿Y a quién le va importar que le quiera? Si eso no cambia absolutamente nada. O quizá sí, lo cambie absolutamente todo. 


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