La cobardía vuelve a ganarme.





Ya debería estar acostumbrada a esto. 
Torpe por naturaleza. Cobarde de serie.
Te miro y se me cruzan los sentidos y de repente no sé qué decir.
Con lo difícil que es dejarme sin palabras.
Y ahí estoy.
Mírame.
Tan perdidamente sola.
Tan perdida solamente.
Queriendo alzar los brazos y agarrar un poco de ilusión.
Como sintiendo que estoy viva.
Aunque ni si quiera sepa estar.
Ya debería saber que cuando bebo, digo tonterías.
Y cuando escribo, también.
Ya sé que con un par de copas de más sería capaz de pedirte que me dejaras conocerte.
Pero siendo solo yo, aquí y ahora, me tiemblan hasta las pulsaciones.
Y tus ojos siguen sin apuntar hacia mí.
Y ahora me tiembla la voz.
Articulo tres palabras sin sentido.
Y creo que ya habrás empezado a pensar que soy tonta.
Y que ni querrías conocer a alguien como yo.
Vuelvo a mis raíces. A tirar al suelo mi esperanza y refugiarme en un pasado en el que yo no tenía miedo.
Y pienso: 'Joder, Noelia. Tú antes te habrías lanzado de cabeza y sin casco. Le habrías arrancado un par de sonrisas, le habrías pedido un baile y un café. Le habrías intentado sonreír más veces. Habrías luchado por ser quien eres.' 
Pero qué voy a decirte, si tengo miedo.
Si me da miedo asustarte.
Si me asusta darte miedo.
Si he comenzado a pensar que tu indiferencia es más grande a medida que pasan los días.
Y te vuelvo a mirar.
Y joder. Te veo tan misteriosamente guapo.
Tan escondido en ti mismo, que me da miedo asomarme.
Y descubrir en ti aún más motivos por los que quedarme.
Cómo voy a proponerte que nos perdamos
si ni si quiera querrías encontrarme.
Cómo te digo que me dejes ser yo misma.
Cómo contarte sin palabras lo que con mis gestos repito.
Cómo no van a delatarme mis mejillas, que se encienden cuando miras. 
Y pienso en qué será eso que te ronda por la mente.
En si serás simpático por compromiso.
En qué sientes cuando sientes.
Me pregunto tantas cosas sin sentido.
Como cuántas veces hace falta hablar para saber que alguien estaría dispuesto a verte con otros ojos que no sean los de un desconocido cosiendo palabras por coser. Hablando por hablar.

¿Cómo averiguo si detrás de esa pose fría existe un abrazo cálido que abrigue estas palabras?
Si ahora todo me sabe a invierno.

Si la primavera parece no haber llegado.
A ver cómo te explico yo que me siento absurda y triste por no poder hacer algo tan simple como hablarte.
Algo tan simple como arrancarte la voz con palabras.
Algo tan simple como mirarte de frente.



Y mañana será otro día.
Un día más en el que no me saldrá la voz.
Y así llegará el verano.
Y así nacerán las flores. Pero ninguna llevará mi nombre.
Y cogerás el primer barco, rumbo a la indiferencia.
Y me equivocaré de puerto, llegaré tarde.
Tan tarde que tendré el tiempo justo para ver cómo te alejas sin mirarme.
Tan tarde que la cobardía le habrá ganado el pulso de nuevo a mis ganas de besarte.


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