domingo, 5 de mayo de 2013

Ella.

Estaba cayendo a trescientos kilómetros por hora y no me importaba.
Volaba lejos de allí, ya. Y yo caía precipitadamente al mar.
Dicen que cuando estás a punto de morir ves tu vida pasar como una película, pero resulta que  también es mentira. ¿Sabéis en qué coño pensaba yo cuando notaba que cada vez tenía más cerca ese mar infinito, helado, azul acechando, amenazando con impactar en mí como mil cuchillos punzantes?
Pensé en sus ojos. Pensé en lo bien que me habría hecho una sonrisa suya entonces.
Pensé en ella. La recordé desnuda, abrazada a mí. Colgada de mis hombros, colgada de mi vida.
Caí en la cuenta de que estaba a punto de morir y aunque ella no pudiera salvarme de la muerte, sí lo hizo de la vida. Llegó a mi vida cuando en mi cabeza guardaba dudas, miedos, y preguntas sin respuestas. Intenté buscarle sentido a aquello que me sucedía cuando la tenía cerca, e incluso me alejé de ella para hacerla desaparecer. No sirvió absolutamente para nada. Ella volvía a mi cabeza todas las noches. Hasta que un día dejé de tener miedo. Nunca antes alguien me había secado las lágrimas como lo hacía ella. Y cuando estaba conmigo, solo pensaba en que sería siempre así, fácil.
Después ella tuvo que marcharse. Decían que la muerte es solo eso, muerte. Pero cuando ella partió yo vi a la muerte como algo oscuro que me había quitado la razón de ser.
Y ahora volvía a tener esa oscuridad cara a cara.
Pero solo pensé en sus ojos.
'' ¿Sabes qué, Iván? La vida es fácil, en serio. No me mires así, no estoy loca. La vida es fácil. Los difíciles somos nosotros, que jugamos a complicarla siempre. Ven, mira, voy a enseñarte una cosa. ¿Conoces el parque de las tres cuerdas? Hay unos toboganes gigantes. Te voy a enseñar qué es disfrutar de la vida.'' 
Mi sonrisa crecía por momentos al recordarla, pero estaba tan cerca del agua que pude sentir el mar salado rozando mis sentidos.
Después solo impacté.
Mil cuchillos en mi piel.
Escalofríos.
Y después, un silencio mudo, infinito.
Tenía la sensación de que habían tapado mis oídos.
Solo sentía el latido de mi corazón,acelerado, cada vez, acompasándose más.
Y de repente, vi una sombra, y entre el agua, ella apareció.
Iba vestida como la última vez que la había visto, y sonreía. 
Quise llorar. No me salían las lágrimas, el agua presionaba contra mí. Quise acariciarla, pero por mucho que insistía no pude mover los brazos. Ella extendió los suyos hacia mí, y volví a recordarla: 
'' Bah, ellos no saben qué inventarse. No te preocupes, te dirán que no puedes hacerlo, pero te apoyaré en todas tus locuras. ¿Recuerdas cuando te prometí que iba a apoyarte siempre? Hablaba en serio. No tengo planeado irme nunca.''
Cerré los ojos.
Fue un instante.
Al volver a abrirlos, sentí arena en mi pelo.
Estaba respirando.
Estaba fuera del agua.
Seguía vivo, pero el recuerdo de ella había desaparecido.
Ella ya no estaba.
Entonces entendí que en realidad había muerto. 

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