lunes, 2 de febrero de 2015

Cartas jamás enviadas...

Hola, ¿Cómo estás? ¿Cómo lo llevas?
Yo sigo aquí, donde siempre. En la misma ciudad que tú, aunque nunca nos encontremos. Pronto se me acaban las vacaciones y volveré a la rutina total. ¿Sabes? Es difícil vivir sin ti. A veces, sin quererlo, recuerdo cosas...Y es que, para no recordarlas, dos años dan para mucho. ¿Has encontrado la felicidad? Espero que al menos esa ansiedad que te ahogaba haya desaparecido. No me gustaba verte temblar, ni llorando. No me gustaba tenerte así entre mis brazos, sin encontrar consuelo.
Espero que estén sacando muchos juegos nuevos, y que los disfrutes. Que estés yendo a clase, que aprendas mil curiosidades nuevas de inglés. Espero que estés cómodo. Que tu familia esté bien, y que esa perrita que vi crecer te dé todo el cariño del mundo. Ojalá tu habitación no esté tan fría como la mía, ojalá no te sientas triste. Yo quería que fueras feliz. Y lo sigo queriendo.
Ayer hicieron navajas. Hubo una comida familiar...Y faltabas tú devorando todas las navajas. Qué difícil verlas y no recordar que te apasionaban.
Nada ha vuelto a ser lo mismo desde que te fuiste. Intento ponerme canciones alegres que acaban derivando siempre en melodías tristes que me hablan de ti.
¿Recuerdas aquella discusión antes de empezar el curso? Por la noche me grabaste una nota de voz diciéndome cosas preciosas. Desde entonces la tuve en mi mp3. Y a día de hoy no he sido capaz de borrarla. Pero ya no la escucho. No puedo oír tu voz diciéndome cosas bonitas porque me derrumbaría. Cuando sale en la pantalla lo paso rápido, muy rápido, para que no le dé tiempo a reproducir ese inicio: ''Buenas noches cariño''.
Qué duras se hacen las estaciones aquí sin ti. Cuando recuerdo que el invierno era mi pasión, y que el pasado invierno fue el mejor de mi vida. Barcelona nos miraba pasear de la mano, abrigados. Y tu sofá era testigo de películas infinitas. Noches en las que no pisaba mi casa, porque dormía allí, contigo. Y por las noches hablábamos, de cualquier tontería, de cualquier curiosidad científica...Espero que sigas mirando esas cosas, que sigas queriendo saber sobre todo aquello que desconocemos. Me encantaba oírte explicar cualquier descubrimiento. Me hacía sentir llena. Feliz. Viva.
Es cierto que los últimos días tú no eras el más feliz, y mi recuerdo es un poco triste...Pero cuando miro atrás y te veo muriendo de felicidad, con esa capturadora en las manos, o recogiendo esos Kebab, haciéndome reír en la playa...Entonces recuerdo que nuestra historia tuvo la esencia más precisa, bonita y perfecta. Me gustaba esa sonrisa que te negabas a sacar en las fotos. De hecho, mi foto favorita es una que te hice en la terraza de 'Can Daniel', cuando este último verano, cenaste conmigo y mi familia allí. Llevas la camisa blanca, estás muy moreno y sonríes como nunca. Esa foto está clavada en mí, y no necesito mirarla para acordarme de ella.
¿Cuál era tu foto mía favorita? Recuerdo algunas. Decías que estaba preciosa. Aún sonrío si te recuerdo llamándome preciosa. Y quizá me siento tonta, pero son recuerdos que no quiero borrar.

Echo de menos a ese chico feliz que eras. Joder, cualquier plan era bueno y siempre me guiabas.
Era perfecto aquel mundo que construimos. Empezamos a construirlo el 26 de marzo. Ese beso. No fui yo quien derribó el muro...Fuiste tú quien quitó la protección y me dejó entrar. Siempre has sido tú el dueño del miedo, ese miedo que se cala en tus huesos y no te deja respirar. Espero que algún día todos esos miedos desaparezcan, y te encuentre por la calle, sonriendo, y me digas: 'Estoy tan bien'. Deseo tantas cosas buenas para ti...Tantas. Que la gente pensaría que soy idiota. Pero es que yo no voy a odiarte nunca porque te fueras. No puedes odiar a alguien que ha sido tan importante, al igual que no es fácil borrar el dolor.
Ojalá algún día podamos hablar. Encontrarnos de casualidad.
Ya ni si quiera pido abrazarte, ni mirarte de cerca, sé que eso no es lo que toca ahora.
Ojalá pueda ver esa sonrisa muchas veces más.
Pero sé que esta noche no, sé que no ahora.
Te echo de menos, vida.
Y no sé cómo hacer que desaparezca este dolor.  

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