Hueles a vida.

Hueles a lavanda, y te miro y siento que lo eres todo. Sonrisa enorme, llena de ilusión. Me encanta cuando te comes un bocata de nocilla y pareces un niño pequeño. Adoro que me mires travieso cuando me muerdes el cuello. Cómeme a besos, por favor, y si nos sobra tiempo, puedes hacerlo a versos. Porque no ha pasado un segundo en el que no te haya querido desde que entraste por esa puerta en mi vida. Bésame de una puta vez, porque ya no me hace falta oxígeno. Sólo tu risa, para respirar. Apriétame fuerte, guárdame el secreto de tu piel. Seamos niños otra vez. Juguemos a perdernos por las calles, que Barcelona está solita sin nosotros paseando en ella. Me haré trenzas y tú podrás tirar de ellas. Lloraré si me pellizcas. Seamos niños, por favor, olvidémonos de la realidad, del mundo que se esconde ahí fuera, tras la ciudad. Sólo necesito tus ojos para recordar. Sólo necesito tu voz...sólo eso, para amar.
Lo demás, está de más. Lo demás, hoy no me importa. Porque hoy es doce del doce del doce y tú estás abrazándome en mi cama. Porque es diciembre pero sin embargo no siento frío. Porque es invierno y ha empezado a nevar en mi corazón. 

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