No ha sido tristeza. Ni si quiera impotencia. Ha sido una liberación. Me he librado del peso con el que he cargado durante toda esta semana. En un momento crítico lo he liberado. Y creo que en parte estoy orgullosa de mí. A pesar de que la parte más cruel y dura de mí sigue pensando que debería dar más y más. Que jamás será suficiente. ¿Quizá me exija demasiado a mí misma? Tal vez merezca de vez en cuando estamparme contra la pared. Para demostrarme a mí misma que no siempre las cosas saldrán bien.
Un examen suspendido. Para muchos un 'me da igual', para mí una condena. ¿Por qué tengo la manía de exagerarlo todo? ¿De llevarlo al peor extremo? ¿Por qué a veces ese pesimismo pésimo consigue derribar a mi más sincero optimismo?...
La verdad es que aún no sé hacia dónde me llevará todo lo que soy. Lo que sí que sé es que voy a liberarme de esa parte de mí que me obliga a luchar en contra de mí misma. Quiero dejar a esa Noelia dura y fría de lado para así sacar mi mejor yo...


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