Y así fue.


Una vez alguien me dijo que fuese donde fuese pretendiera ser solo yo misma. Me advirtió de que algunos adorarían mis ideas y que otros las odiarían. Me dijo que cuidara mis espaldas pero que jamás desconfiara de todo el mundo; que los que realmente valen se quedarían pasara lo que pasara y los que no irían desapareciendo con el tiempo. Me dijo que viviera sin dramatizar, pero jamás congelando las emociones. Que sintiera con el corazón y pensara con la cabeza y no al revés, que navegara con rumbo fijo hacia donde quisiera estar, pero jamás sin olvidar el sitio del que vengo. Me prometió que vivir valdría la pena, pero también me dijo que no me lo pondrían fácil.

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