martes, 30 de octubre de 2012

Es un cliché, no es amor.

Lo llamabais amistad porque no os atrevíais a llamarlo amor, pero ambos sabíais que siempre lo había sido. Desde aquel agosto, desde aquella noche cálida, desde aquel cruce de miradas. Era un bar de carretera, o quizá no, pero quedaba más interesante cuando decíais que sí lo era. Os encontrasteis y sin saber por qué os sonreísteis  Vamos, como si os conocierais, o como si algo os atara a estar juntos. ¿Cómo lo llaman?, Ah sí, química. Creíais que era increíble haber coincidido entre tanta gente. Él del norte, tú del sur. Era bonito, una casualidad preciosa. ¿Cuánto duro? Cuatro meses. De mayo a septiembre. Fue como una pausa efímera de vuestras vidas. Como si hubierais parado después de un maratón a coger aire. ¿Hubo besos? yo sé que sí. Y no sólo con los labios. Hubo tantos besos sin haberlos...Os queríais tanto que os dolía el pecho. Cada tarde cuando te dejaba a las 21.44 en tu portería deseabas parar el reloj, todos los relojes del mundo y quedarte colgada de su sonrisa. ¿Era casi perfecto, no? Pero nadie te avisó que los cuentos acababan. Que igual que se escribe el principio, también hay un final. Septiembre fue el mes más duro de todo el año. Te recordabas a ti, el uno de enero, esa madrugada, comiéndote las uvas ilusionadas, pidiendo el mismo deseo de cada año: Que entre alguien en mi vida y me la cambie. Y plaf, llega para desaparecer. Qué puta es la vida, piensas. Lo sé. Tu cigarro se consume a la velocidad en que tu vida se desmorona. Tú eras de las que lloraba con las películas de amor, ¿no? y ahora te ves en un sofá, con una botella de agua al lado y unos pañuelos que no has abierto. Vaya, ni alcohol, ni chocolate deshecho ni lágrimas. Qué puta es la vida. Ni las lágrimas acuden a ti en momentos como estos. Vaya, Mery, como gira la vida. Antes os llamabais a todas horas. Ahora miras sus últimas conexiones de WhatsApp como si te fuera la vida en ello. Lo que no sabes es que él también está sufriendo, de veras. Marcharse fue como dejarse en el sur algo que quería llevar al norte. ¿Me sigues? Él quería una vida contigo, y ahora tiene que asumir una sin ti. El café le sabe amargo. Las 21.45 son como una hora sagrada en la que mira vuestra última foto. Ahí, sentados, en una roca. El sol en tu cara, sus gafas de sol pijas de las que te reías. ¿La recuerdas? Era 26 de agosto. Y qué risa te entró cuando se resbaló y estalló la lata de coca-cola. Lo ves tan lejano que escuecen las heridas al recordar el sonido de su risa. ¿Qué os pasó? La distancia, dicen algunos cantantes, que no hace el olvido. Pero Mayo está infinitamente lejos y tú cada día tienes más ganas de abrazarle. ¿Qué hacer cuando el mundo está del revés? ''No es amor'', decías. ''Es un cliché'', decías. Pero sabes que estás tan hasta las trancas que te da un miedo absoluto mirar al fondo del precipicio. Sabes lo hondo que está, pero te da miedo saltar sólo por si él no está allí a bajo para sujetarte cuando te dejes caer. 

1 comentario:

abrumador

Quizá pueda sonar raro, pero cuanto más cerca estoy de ser aquello que he deseado ser desde que mi uso de razón se coló en esta habitaci...