Yo también sé cómo te sientes.

Yo también sé lo que es mirar conversaciones antiguas y pensar: ''¿Qué nos pasó?''. Yo también he echado de menos sus consejos, yo también he extrañado sus felicitaciones o sus broncas cuando no hacía algo bien. Yo también he borrado fotos y he roto cartas con lágrimas en los ojos. Yo también he echado de menos a alguien que ya no es el mismo. Y sé que duele arrancar a alguien que ha sido la colum
na que lo sujetaba todo en tu vida. Pero lo que pasa es que la vida sigue, y los recuerdos se acumulan. La gente se va para que llegue otra gente. Y aunque a veces te estanques en el pasado, un día te despiertas y ya han pasado cuatro años. Entonces te das cuenta de que la vida va a seguir hacia adelante, y que si te quedas clavado ahí, justo ahí, todos avanzarán y tú serás la única persona que se quede en el pasado. Te comprendo, y sé que duele. Pero ¿sabes qué es lo que va mejor para no echar tanto de menos a alguien? Recordar únicamente los momentos felices. Al principio parece más doloroso, pero con el tiempo aceptas que únicamente es un recuerdo. Es como si añadieras una estrella en el cielo y la observaras todas las noches. Es cierto, nunca podrás tocarla, y si le hablas no te escuchará, pero sabes que está ahí, y que podrás verla tantas veces como quieras, todas las noches.

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