sábado, 26 de diciembre de 2015

(versos) cualquiera.



Niña de mirada gélida
que consigue deshacer
mis hielos
paralelos al miedo
que me da crecer.
Niña de pasos sinceros
que endulzas hasta el viento
con tu forma de reír.
Contéstame sincera,
déjame la puerta abierta
por si vuelvo por aquí,
y me da por recitarte
todo lo que no te dije
cuando no me debí ir.
Niña de terciopelo
que eres suave
y raspas a la vez,
siempre con tu verdad por delante
dejándome sin aire
cada dos por tres.
Que sonríes a los extraños
y abres tu mundo a cualquiera,
dejas que se asomen
y nunca que se queden en él.
Niña, tú que ríes
alto y no hay música que iguale
la melodía de tu fin.
Niña, que te pienso
desde aquel noviembre gris
que aún estás aquí
y no te cansas.
Que me dejas tierno 
y te resbalas,
que no te quedas
hasta el último baile.
Que eres libre
y no te entendí.
Perdóname, niña,
por no haberte conocido
cuando pude
por no haberme dado a mí mismo
el valor
de seguir ahí,
cuando rompí las promesas
que meses atrás cosí en mis labios,
cuando por perderme
te perdí.
Niña, que llevas el invierno tatuado en la espalda
y juegas a ser escritora, una noche cualquiera,
qué tendría que hacer yo para que supieras
que el invierno es solo primavera
si no estás aquí.






Qué frío más cobarde,
que se queda en dieciséis (grados)
cuando podría estar a menos tres.
Se parece a mí. 







No hay comentarios:

Publicar un comentario

abrumador

Quizá pueda sonar raro, pero cuanto más cerca estoy de ser aquello que he deseado ser desde que mi uso de razón se coló en esta habitaci...