jueves, 12 de noviembre de 2015

Ya hemos estado aquí antes, en medio del recuerdo, justo en el desastre.






Nos hemos buscado antes
entre el sonido fino de tus cuerdas
y la línea que separa mi sonrisa de tu caos.
Ya nos hemos matado antes,
dos veranos después del accidente mortal
de tu boca mordiendo mi pecho.
Ya no sé servirme copas
siempre acaban en el suelo.
Y me pregunto qué habrá sido de nosotros,
ahora que ya no somos uno,
ahora que me pinto los labios de rojo
-porque a ti no te gustaba-
y siento que rompo tus normas.
Soy una niña
en el fondo
no he cambiado tanto
pero me gusta pensar
que al menos,
perderte me hizo más fuerte
aunque sea mentira.
Pero algo tenía que ganar tras tu partida,
ya que lo perdí todo
apostando por nosotros.



Si te sirve de consuelo nunca he sido tan cobarde como ahora.
Y si no, que le pregunten a mis ganas de querer
y mi miedo por hacerlo fuerte.
Ya no recuerdo cómo se cogía con cariño una mano,
cómo se ilusionaban las pupilas
cómo se hace el amor sin una guerra previa
más que la de dos risas batallando por el primer puesto.


Todas las camas están frías,
lo sé,
y mira que solo duermo en la mía.
Pero imagino que el invierno les ha pillado a todos por sorpresa.
Aunque ahí fuera aún lleguemos a los veinte grados
y mi corazón sea puro hielo
estoy segura que este otoño
sólo está cogiendo carrerilla.





Ya verás el susto que se pegan todos cuando empiece a nevar por todas partes
y nadie sepa que son nuestros recuerdos los que caen del cielo, en forma de rechazo.
Reivindicándose. Haciéndose un hueco en este mundo.
Haciéndose dueños del papel protagonista de nuestras vidas.
Actores
malos actores
que se juegan la vida
cada vez que aparecen en nuestros corazones.
Yo ya he intentado matar a diez. ¿Y tú, a cuántos recuerdos has intentado matar hoy?








No sé si quiero respuestas
aún me torturan preguntas.
Aún le grito al cielo
'por qué'
como si ahora, después de tanto,
tuviera las respuestas.







Puedes coger tu -nueva-guitarra e irte.
Yo me pintaré los labios.
Haremos como si no nos conociéramos,
como si fueras el vecino al que nunca saludo,
o yo fuera la chica a la que nunca viste,
aunque pasara cada día por tu lado.
Pagaremos la cuenta
y dejaremos nuestros recuerdos
en la mesa, junto las tapas que nunca comimos
y las bebidas que nunca tomamos.



Me marcho, no quiero molestarte
ya no quiero ser tu pesadilla
ni quiero que te sientas culpable
por haberme dejado en medio de un diciembre
que me supo a lastre hasta que llegó la primavera.
Ya no voy a ser más tu castigo,
puedes olvidarme si quieres,
ya lo hiciste hace tiempo
y no fue tan difícil.







Ojalá hubieras tocado para mí
ojalá hubiera brindado por ti
ojalá hubieras sido tú
o hubiera sido yo
y no un nosotros roto.

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