martes, 6 de octubre de 2015

Corazón vs Noelia.

- Eh, Noelia, ¿te acuerdas de todo aquello que sentías? Se te iba la vida cada vez que él te rozaba el mundo.
- Sh...
- Y habrías estado dispuesta a luchar por él contra viento y marea, porque sentías que era lo un...
- Sh, corazón. Calla. 
- ¿Por qué te empeñas en borrar todo aquello bueno que sentías, Noelia?
- Corazón, ingenuo, diminuto, inocente. Me preguntas por qué. Que por qué no regreso junto a él, por qué no recuerdo todo lo bueno, por qué no le doy otra oportunidad... Corazón, ¿cómo eres capaz de preguntarme eso después de todo lo que has vivido? No regreso junto a él porque el día en que le prometí que lo intentaría mil veces más él me dijo que ya no quería intentarlo. Si no recuerdo lo bueno es porque cuando viví todo lo malo esos recuerdos fueron insuficientes para saciar el dolor. Y aún me preguntas por qué no regalo una tercera oportunidad... ¿Tú recuerdas cuando dejé de comer, corazón? Perdí siete kilos y toda la dignidad. Llegaba a casa y sólo iba del sofá a la cama. Leer, estudiar, se convertía en misión imposible porque la cabeza no paraba de revolver la historia. ¿Recuerdas cuando llorabas al volver de fiesta? Porque cuando dejabas de estar borracha volvías a aquella mierda de realidad en la que echar de menos era el menú del día. Corazón, ¿lo recuerdas? Cuando besamos otras bocas queriendo vacíar el recuerdo. ¿Cómo te atreves a preguntar por qué no? ¿Por qué sí debería apostar el corazón en una partida en la que me declaro perdedora des del segundo uno? 
Corazón, merezco alguien que me tenga entre los brazos sabiendo lo que tiene. Merezco no tener que perderme para encontrarme, no llorar por las noches, no tener que consolarme en la botella de la incertidumbre. 
¿Es que se te ha olvidado, corazón? Lo mucho que he cambiado. Él ni siquiera me quiere, él aún quiere a la chica que perdía las medias por el amor.
Y a esa chica yo no he vuelto a verla.
Creía que era él el que se la había llevado. 
Quizá es que no la supo cuidar bien
y por eso no la ha encontrado todavía. Quizá su despedida fue la que apuntó y él el que disparó la bala. 


No volví a saber de ella,
le quería demasiado como
para haber salido viva de esa. 

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