Sigo sin entenderme, pero ya no me esfuerzo. No, de veras, ahora sólo soy paz. Ya no siguen mis batallas contra imposibles, ya no creo en causas perdidas, he descubierto que no puedo salvar a nadie. Ya no voy a salvar a nadie que no lleve mi nombre. 
Me abandono. Abandono mis apuestas, mis delirios. Abandono el exilio del papel, la corriente eterna que me lleva a precipicios kamikazes.
Ya no sé salir del laberinto de todos mis miedos, huyo. Huyo del pasado, renuncio a la herencia de las heridas que él me dejó.

Renuncio al pasado, ya no lo quiero. Ya no sé convivir con él.

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