Carta a mi antiguo yo.


Noelia del pasado, si por alguna extraña razón estás leyendo esto quiero que estés muy atenta. Ahora tendrás trece años y probablemente estés colada por un chico dos años mayor que tú y que crees que te hace feliz. Te avisaré de esto: de él vas a aprender cómo no ilusionarte con una relación que en el fondo es demasiado infantil. Sé que te encanta como llevas el pelo, pero hazme caso y déjalo crecer, rubito, y brillante. Porque te encantará después.
Cuando entres a segundo de la ESO conocerás a un chico que te impresionará. Te harás la dura pero, como seguramente imaginas, enseguida te morderá el corazón. Si me haces caso, te irá bien. Sé que le vas a querer con toda el alma, pero ten cuidado, porque hay personas a tu alrededor que se acercarán a ti con la única intención de hacerte daño, haceros daño, y por esa misma razón lo vuestro jamás llegará a ser. Cuando tengas quince, cometerás un error que en realidad, te habrá encantado cometer porque es lo que sentirás en ese momento, o al menos, lo que creerás sentir. Pero no te preocupes, no te va a hacer sufrir mucho, porque con la edad de dieciséis te fijarás en alguien que no te aportará mucho, pero por el que lucharás para que te haga caso. No te alarmes, ni te preocupes. Él no será para ti, pero tienes que vivirlo para darte cuenta de ello. Cuando entres a bachillerato, te asustarás. No querrás perder a la que a día de hoy, cuando estés leyendo esto, es tu mejor amiga. No te preocupes cuando este momento llegue porque el tiempo se encargará de todo, y lentamente, os irá separando. Pero no sufrirás mucho, no como crees ahora, porque habrán pasado tantas cosas que será sutil el dolor que tu pecho gritará. Te vas a volver a enamorar y vas a pasarlo mal una temporada corta, porque pensarás que la cosa no va bien, pero un día, el día que menos lo esperes, todo irá bien. Conseguirás que un corazón lata desenfrenado junto a la palpitación de tu cuerpo, y con él, llegarán mil primaveras concentradas en cada estación del año. Vas a aprender a amar, con todas las letras, y ya no solo en alma, sino también en cuerpo. Comprenderás que todo lo que has vivido antes solo era una preparación y que el mundo que toques a tus dieciocho años, cuando estás escribiendo esto, será un mundo más real. Te sabrá más amargo porque verás cosas del mundo que no creías posibles, pero será más dulce porque sin inocencia, amor, se vuelve algo más sensual pero a la vez más intenso. Vas a perder amigos, créeme, y los que hoy en día están en tu lista de cumpleaños irán desapareciendo; eso sí, habrá algunos que nunca se tachen de esa lista, al igual que habrá otros que irán apareciendo a lo largo de tu vida. No te asustes, no todos querrán hacerte daño; pero sí verás en algunos las intenciones de hacer de tu vida un caos des del principio. Sé que eres lo suficientemente lista como para ir saltando todos y cada uno de esos pequeños obstáculos. Siempre lo has hecho. 


Y tranquila, pequeña, porque cuando crezcas irás borrando tus eternos complejos con los granitos, porque sí, irán desapareciendo. 
Y de tu cuerpo, qué te puedo contar, ambas sabemos cada uno de esos secretos. Irás aprendiéndote a quererte, poro a poro.

Vive, y comete los errores que debas cometer. Guíate siempre, siempre, siempre, por el corazón; la razón es para los infelices. Comete los mismos errores porque entonces llegarás hasta donde ahora estoy, y créeme, te gustará.

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