Tus ojos nunca mienten.

Elaan se sentó con las piernas cruzadas y miraba el mar.

- Estás realmente loca.
Sonreí. Estaba guapo así, tan inocente, con esa mirada que atravesaba océanos de experiencia con tan solo diecisiete años. 
- No es una novedad.- le contesté segura de mí misma y sonrió ampliamente. Me miró a los ojos después de echarle un último vistazo al mar. 
- ¿Sabes? Siempre oía hablar a la gente de que por amor se hacen locuras y no sabía de qué hablaban hasta que te conocí. Nunca había hecho algo así.
- ¿Trepar hasta llegar a la zona más alta del muro?
- No, me refería a ti. A nosotros. Nunca he llegado tan lejos, nunca me he saltado tantas normas, nunca he roto tantos esquemas, nunca había dejado atrás mis objetivos por nadie...Pero tienes algo que nadie más tiene y eso me ata.
Le miré curiosa. 
- Por amor se hacen grandes locuras- le miré a los ojos y después miré el mar, tan infinitamente tranquilo que parecía estar sacado de una película. Algunos habrían visto aquello como un momento romántico, pero para mí todos lo eran si esos momentos los compartía con él. Arrastró el skate y lo dejó a un lado para poder acercarse más a mí. Visto desde cerca era aún mejor.
- Me encantaría poder decirte tanto...pero no me salen las palabras.
- Eres de esas que lo dicen todo con mirarte. 
- ¿Y qué te dicen mis ojos?
- Que me quieres.
- ¿Crees que mienten?
- Hace un par de días habría dudado, pero después de todo, después de ésto, después de los sitios donde me has llevado sin si quiera movernos, después de todo aquello que supe que hacías por mí...hoy no me cabe duda. Tus ojos nunca mienten. 

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