domingo, 28 de abril de 2013

RN.

 
Ya no hay prisas. Caminamos despacio. Todo está por llegar, así que...¿para qué correr?
No sé exactamente el momento en que temblé al primer roce de tus dedos en mi piel, no consigo recordar en qué milésima de segundo comenzó todo esto. No tengo ni idea, no sé qué día era en el que pensé por primera vez lo mucho que te echaba de menos. Y sin embargo, ahí estás. Las yemas de tus dedos paseando por mis mejillas y llegando a mis labios. Eres todo cuanto necesito ahora, y lo sé con tanta certeza que podría afirmarlo. Me abrazas y tus brazos abarcan ciudades enteras llenas de sueños. Y ahí está, la lista de sitios que nos queda por pisar cogidos de la mano, colgada en mi pared. Y ahí estoy yo, junto a ti, en mil fotos, la mayoría tontas, la mayoría sin sentido, la mayoría perfectas. Y me sobra hasta el aire, la piel, la atmósfera, me sobra el mar,
me sobra esta ciudad, y los coches, las farolas, las personas, me sobra todo cuanto estás tú.
Y me meces en tus proyectos y cavas un túnel que llenas con nuestros secretos. Me haces un hueco en tu hombro, en tu espalda, en tu vida.
Y haces juego con mi colcha, con mis sábanas, haces juego con mi cama. Encajas a la perfección en mi vida de diecisiete inviernos. Y no eres nada parecido a todo lo que he vivido antes de ti.
Porque ahora no recuerdo como era escribir sobre alguien que no seas tú. ¿Y te confieso algo? Los escritores, o los que intentamos serlo, escribimos de cualquier estupidez, pero en cuanto a personas, solo las que nos marcan consiguen colarse entre nuestras líneas y aparecer.
Así que aquí tienes tu espacio en mi corazón, en mi sofá, en mi nevera, en mi cama. Tienes espacio en mis sueños, proyectos e ilusiones. Porque yo tiraré de ti cuando estés cansado, te sujetaré en mis hombros cuando no tengas fuerza y escalaré por ti llevándonos a los dos a cuestas. Apostaremos a besos en partidos o juegos, inundaremos las ciudades que pisemos de besos. Y nos dejaremos la pasta en comida barata que sacie nuestro tiempo. Porque quiero tenerlo todo contigo, menos miedo. Y quiero vivir todo aquello que aún no he vivido, pero contigo. Con tus pupilas arrasando con mis temores, tus manos clavadas en mis caderas y tus labios pegados a los míos.
Que pisemos la luna y la desgastemos de tanto nombrarla, y que cada estrella lleve un nombre diferente. Quiero que nunca olvides mi paso por tu vida, y que yo jamás pueda borrar el tuyo. Y si es posible, que no nos separe el destino, o tendrá que vérselas conmigo.
Echaremos cuentas de los besos que nos debemos y nos pasaremos noches sin dormir. Abrazados a las botellas o a las ilusiones que están aún por venir.
Déjate querer, que yo me dejaré besar.
Para así hacer de nosotros una ecuación perfectamente calculada. 
Sin fallos matemáticos, ni cambios a última hora. 
Déjanos ser imperfectamente perfectos, porque aún lo tenemos todo. Tiempo, espacio.
Y sobretodo, nos tenemos a nosotros.
 

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