Miedos.

Todo el mundo tiene miedo. Miedo al fracaso, miedo a que el éxito les gire la mirada. Miedo a decidir y fallar, a escoger y después darse cuenta de que han elegido la opción equivocada. De no superar obstáculos, de cruzar a nado un océano y ahogarse. Todos tenemos miedo. Miedo a que las personas que hoy nos abrazan mañana nos den la espalda, miedo a avanzar y después retroceder. Miedo al futuro, al mañana, al qué dirán, a las promesas que se rompen,a los deseos que no se cumplen. Miedo a cambiar, a evolucionar, a sentir, incluso a cogerle cariño a alguien. Miedo al amor, miedo a sufrir, a llorar, a romper fotos, a desvanecerse, a refugiarse en la lluvia. Miedo a que todo lo que tenemos se vaya, miedo a adaptarse, miedo a sonreír con el alma rota.
Todos tenemos miedo a ser felices porque sabemos que de la misma manera que llega, un día, viene, y algo o alguien la derrumba. Porque sabemos que aunque dibujemos en la arena una ola podría venir en cualquier momento y arrasar con lo que se escribió. Miedo al olvido, a quedar roto en un punto del pasado enorme. Miedo a que nadie te necesite, al rencor, al odio. Miedo a vivir porque sabes que detrás de cualquier esquina te espera una muerte que algún día te arrinconará y te dejará sin salida. Todos tenemos miedo aunque busquemos excusas...y quien diga que no lo tiene, solo utiliza un escudo enorme para huir de él. Porque al fin y al cabo lo que más miedo da es no saber qué te espera detrás de una puerta que aún no has podido abrir. 

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