Mi héroe.


Que te reías de las mil manías que suponía quererme. Y que te gustaba que los días a mi lado fueran menos cálidos que los días en los que no me veías. Que abusabas del poder de tu sonrisa para convencerme y hacerme saltar por esas rocas que me daban tanto miedo. Y que jugabas a cogerme por las caderas y alzarme, y yo volaba al son de tu risa. Que cualquier estación era bonita si la decorábamos sentándonos en los bancos, esperando el tren correcto, o qué más da, también el equivocado. Que nos recorrimos las calles de noche, y nosotros les dábamos luz a esa oscuridad que se adentraba en las aceras que pisábamos, por las que a veces, cuando pasábamos, me atraías hasta ti para rodearme con tus brazos, como protegiéndome del mundo entero. Y tenías la capacidad de protegerme hasta de mí misma. Y eso no lo puede hacer cualquiera. Entrabas en mi mundo distorsionándolo todo, y a veces, aun viendo borroso, me aferraba a ti, creyendo todas esas palabras. Parecía fácil, hablabas de cualquier cosa y yo embobada, te miraba. Qué más da, astrología, apocalipsis zombi, planes, rutas sin rumbo, todo parecía magia si lo decían tus labios.
Y que sentía ganas de llorar, cuando al besarte, me atrapabas en ti y sentía tu piel arder sobre la mía. Porque no había tenido nunca la sensación de volar tan alto, y tú me guiabas por el cielo cuando alzabas el vuelo. Tus ojos hablaban por ti, y me gustaban,simples, cuando brillando derrochaban esa paz infinita que se clavaba en mí. Como si al mirarme para ti fuese aún más sencillo respirar. Como si yo también cambiara tu vida a nivel fácil.


'' Es que joder, parece todo tan fácil cuando me coges la mano y me miras como diciéndome: Vamos, cariño, que lo vas a hacer bien. Te juro que te creo, chica, y que saltaría hasta el infinito si tus ojos me aseguran que voy a llegar al otro lado de la orilla con vida.'' 

Que habíamos trazado una ruta invisible por el cielo, y que solo nosotros podíamos verla. Que bautizamos mil estrellas, y la luna nos envidiaba si al besarnos caían las ruinas de la ciudad. Decíamos en versos lo que a besos no nos dio tiempo a explicar. Y qué, si el mundo temblaba bajo el tacto de unas manos que sostenían mi verdad. Que nos queríamos, y hasta un ciego podría haberlo visto. Porque si tú saltabas, yo saltaba y si yo caía tú me levantabas. Que yo te cubría las espaldas, y tú me encerrabas en su burbuja de cristal para protegerme de los errores, de todo lo que pudiera hacerme daño.

'' Mira, Noelia, te juro que si gano la próxima, mañana mismo cogemos un avión. ¿A dónde te apetece ir? Bah, nos recorreremos el mundo,  ¿vale?. Para comer, algo italiano y cenaremos algo japonés. ¿Qué te parece? Un desayuno americano, tal vez. Va, a la próxima, besa los dados, nos dará suerte.'' 

Y te creías un fracasado si perdías, y aunque jamás te lo dije, yo siempre sentí que el pecho se balanceaba si gritabas mi nombre. Tal vez mi voz no tenía la suficiente fuerza como para alzarse y llegar a ti, y quizá tú jamás lo supiste, pero aunque yo jamás lo dijese... fuiste mi héroe. 



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