Podría, pero.




Podría hablaros de lo que se siente en el pecho cuando te sonríe, o te dice cualquier estupidez que os hace estallar en mil carcajadas. Y podría contaros qué se siente al tener sobre tus labios unos labios como los de él. Podría hablaros de su pelo negro, de esa sonrisa que parece que haya estado creada a la perfección. Incluso podría contaros la sensación de bienestar que puede darte su olor, o el sentir sus brazos al rededor de tu cuerpo, abrazándote. Podría contaros mil cosas de Raúl, sobre sus gustos o sus manías.
Podría hablaros de las veces que he cerrado los ojos y he deseado volver a un punto del pasado para evitar que aquel día todo fuera mal y acabara. Si hubiera sabido todo lo que hoy sé, mis caminos habrían sido diferentes aquel día. Podría contaros sobre todas esas veces que me he aguantado un beso, una palabra de apoyo, un abrazo. Podría hablaros de lo mucho que le he echado de menos en días señalados, y también en días ordinarios. Podría deciros que sentí que le conocía de toda la vida cuando me apartaba el pelo de la cara y me besaba el cuello. Podría contaros que todavía guardo las fotos en el ordenador, y que a veces las miro, cuando quiero recordar momentos que consuelen mi presente. No sabéis lo duro que se hace verle cada día y sentirle ahí, cerca, pero sabiendo que en realidad ya nunca más podrás volver a alcanzarle. Como si ahora hubiera que conformarse con mirar de lejos a un pasado. Podría hablaros de las veces que me puse esa canción cuando todo terminó, analizando letra a letra, cada palabra, toda la canción. Buscando todas las respuestas a mis porqué. Y le chillé al mundo que porqué las cosas no podían ser más sencillas. Le supliqué mil veces a la vida que le quitara ese miedo a volver a intentarlo. A dar ese salto, a volver a tenerme entre sus brazos.
Pero lo cierto es que estoy segura de que ya nos soy uno de sus pensamientos más destacados. Que ya no soy esa chica con la que deseaba hablar por las noches al llegar a casa. Podría contaros lo mucho que he sentido, esa magia cuando nos mirábamos a los ojos. Podría hablaros de los sueños que construimos, de los miedos que los dos tuvimos.
Pero una historia tan bonita no se puede contar.
Mis palabras no harían justicia a todos esos momentos mágicos.
Daría tanto por que él regresara...tanto. O por saber si él también echa de menos mis sonrisas a tres centímetros de sus labios. O el calor de mis palabras. Me encantaría por un segundo olvidarnos del pasado, y el futuro. Incluso del propio presente. Abrazarle y que se detuviera el tiempo, y sus labios volvieran a encontrar refugio en los míos.  Me encantaría poder decirle lo guapo que está cuando pasan tres, cuatro, cinco días y no se afeita.  Me encantaría poder estar ahí todos los días, sin excusas por las que abrazarle ni caricias que retener. Me encantaría poder poner esa canción sin sentir que solo somos pasado. Me encantaría que todo volviera a girar entorno a nosotros. Y qué más da ahora si me acompañaría o no a casa, qué importa. Me conformaría con despedirme de él en cualquier lugar del mundo con un beso de esos que susurran sin palabras un: 'Va, el último...' Sabiendo que habrá otro después, y otro. E irnos riendo cuando acaben los besos y tuviéramos que despedirnos de verdad. Me daría igual el ritmo que llevaran las cosas ahora, lo último que tengo es prisa. Saborearía cada segundo a su lado, como si estuviéramos en el verano más caluroso y todos esos momentos fueran un helado enorme.
Os podría hablar de las mil locuras que haríamos juntos, pero os estaría hablando en vano, ya que él no va a volver. Y ese nosotros puede que ya no esté.
Podría hablar de lo mágicas que suenan las palabras en sus labios, o de la simple corriente de su mirada que te arrastra hasta llevarte a la locura.
Podría contaros mil cosas de Raúl...pero mis palabras no harían justicia a la sensación mágica de tenerlo en frente de ti y te sonría. Así que mejor hoy, no os hablaré de él. 

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