Lo que fue de nosotros.




Nerea me miró atenta, investigando qué era aquello que estaba pasando por mi mente, leyéndolo en mis ojos, pero sin adivinarlo. 
- ¿En qué estás pensando, Noe? ¿En él? Nunca me has hablado de él.
- Porque lo nuestro acabó...
- ¿Cómo es? ¿Cómo se llama?...Cuéntame algo sobre vosotros.
- Raúl, se llama Raúl.
- ¿Qué pasó con vosotros? 
Suspiré. Miré hacia el otro lado de la plaza. Miré las estrellas, que brillaban lejanas, ajenas a todo el tormento que estaba cayendo sobre mí en aquel momento. Parecía que el dolor se sujetaba a mis espaldas, me cortaba la respiración y no me dejaba articular palabra.
- Que acabó. La verdad, no me lo esperaba. Pero después de que acabara hubieron cosas- suspiré- Cosas que me dieron las fuerzas que necesitaba por seguir luchando. ¿Sabes? Yo sabía que él me echaba de menos, lo sabía. Y de alguna manera sabía que algún día tendríamos que volver a estar juntos. Pero...
- ¿Pero?- me miró impaciente, le sonreí con tristeza, y le acaricié la pierna, como calmando sus ansias de saber la triste historia.
- Pero cuando estuvo apunto de surgir de nuevo, aunque sus labios y sus manos hablaran por él, le hizo caso a la razón, y...plaf, lo dejó escapar todo, como si nada. ¿Sabes qué me dijo? Que no quería hacerme daño, que se estaba portando mal conmigo. 
- ¿Y tú qué le dijiste?
- A mí me cabreó sentir cómo ignoraba todo lo vivido. Me cabreó porque sabía que él también había sentido lo mismo. Y entonces le dije que nos olvidáramos, que si él quería eso sería lo mejor para los dos.
-¿Y no sentías absolutamente una palabra de lo que dijiste, no?
- Claro que no. Yo me habría lanzado de cabeza, con él, de su mano, como un puto kamikaze. 
- ¿Y por qué no lo hiciste?
- Porque no podía hacerlo sola. Él se quería marchar, Nerea, por alguna extraña razón, algo le impedía estar conmigo. Y yo no pude retenerle. 
- Pero seguiste ahí.
- Hasta ayer. Ayer decidí que ya no quería esperar más. Ayer me dije a mí misma: '' Noelia, las cosas tienen que cambiar''.
- ¿Y qué vas a hacer?
- Tomar distancias. Él no lo va a notar. Dejaré de ir a ese parque los viernes, no me giraré en clase, intentaré no empezar las bromas, y si puede ser, con suerte, él tampoco me las hará y será más fácil. No querré estar ahí en todo momento...no le abrazaré ni abusaré del contacto físico. Ni si quiera le miraré, haré un esfuerzo para no estar pendiente de lo que dice o hace. Y por último...dejaré de mirar si está conectado o no, dejaré de mirar la pantalla del móvil con la esperanza de que se ilumine y sea él quien me hable.
- Estás majareta... pero, en realidad, es lo que debes hacer. ¿Crees que él sigue leyendo tu blog? ¿Crees que él pensará en ti a menudo? ¿Que te echará de menos?
- Sé que ya no piensa en mí a menudo. Y sé perfectamente que él ahora...ahora ya no me echará de menos. Él es mucho más fuerte, lo tendrá superado, habrá pasado de página. Y sobre lo del blog...también pondría la mano en el fuego y no me quemaría si dijera que ya no se mete a diario, ni si quiera a menudo, que ya no lee mis palabras. 
- ¿Estás segura? 
- Me encantaría pensar que no, te lo juro. Me encantaría pensar que él también recuerda cosas, y me piensa cuando me echa de menos. Me encantaría creer que escucha esa canción para recordarme, o que él también está pendiente de mí, de si le hago bromas o me giro, de si escribo de él en el blog...pero tengo que dejar de soñar. Lo cierto es que estos últimos meses me ha mantenido en pie su actitud, su sonrisa...sobretodo su sonrisa. Pero vamos a ser realistas, él ya no busca excusas para hablarme, ni si quiera por chat. Ya no, Nerea...ya no. Y bueno, saldré a flote. Porque aunque sea una tonta cabezota que hasta que no se da de bruces no entiende nada, esta vez llevaba el casco, y no me he hecho tanto daño. 
Nerea alza la mirada y me acaricia la cara, con cariño. Me abraza, y arrima mi cabeza a su hombro. Entonces me susurra mientras mira el cielo.
- ¿Sabes qué es lo que siempre me ha gustado de ti, Noe? Que tienes las palabras justas en el momento justo. Y que por muy negro que sea todo, siempre acabas pintándolo blanco. Que la realidad puede estar jodida, y tú siempre encuentras una canción que ponerle de fondo a la vida para alegrarte un poco el día. No sé, Noelia. Tú te ves cobarde, yo te veo valiente. Eres rara, porque no te pareces a nadie. Estudias, tienes amigos, y quieras que no, tu vida es mínimamente feliz. Pero no encajas, siempre te sientes fuera de lugar. Creo que en otra vida fuiste un pájaro, o algo. Y siempre quieres volar, descubrir. No lo sé, Noe...si yo pudiera ser alguien en este mundo elegiría parecerme a alguien como tú. Ojalá tuviera los ovarios que le echas tú a la vida cuando alguien te hace daño. Siempre encuentras esa fuerza que te empuja a seguir luchando por ti, por los demás. 
- Calla, tonta.
Le digo mientras la empujo un poco.
- ¿Sabes?- no me contesta, y la miro sonriente- Aunque no lo parezca, hoy me siento mejor. Y sí, tienes razón, siempre salgo adelante. Ahora también lo haré, te lo prometo. Lo haré por ti, por él...y por mí. También lo voy a hacer por mí. 

Comentarios

  1. La paciencia, y la esperanza aveces se agota!

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  2. Me ha gustado esta entrada, porque ha puesto una pizca de esperanza en ese abismo en el que te encuentras. Tal vez digas, '¿Esperanza? ¿Qué esperanza? Si estoy hecha añicos' Lo sé, te entiendo, tiene que ser realmente duro, pero tienes que seguir adelante, tal y como tú has dicho, es lo único que puedes hacer, seguir tu camino, por ti, por él, por los que te quieren...pero sobretodo por ti.
    Muchos ánimos, no te hundas!
    Un blog muy bonito, me encantan las entradas, aunque las últimas publicadas son bastante tristes, pero créeme, te entiendo...
    Te sigo y te dejo mi blog por si quieres pasarte y me sigues^^
    Un beso y muchas gracias, espero haberte ayudado aunque solo haya sido un poco!
    http://www.viviendoennuestrocuento.blogspot.com.es/
    PD: No pierdas esa preciosa sonrisa ;)

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