El porqué de mi huida.




- ¿Sabes qué pasa? Que me encantaría, me encantaría seguir formando parte de ti, fuese de la manera en que fuese. Ser amigos, si quisieras, colegas. Que me contaras tus penas y yo llorase en tu hombro. Pero...no puedo. Porque cuando te miro yo no veo a un amigo. Cuando te miro veo unos labios que fueron mi paraíso privado. Veo unas manos que acariciaron mi piel, unas manos que agarré para pasear por un puerto un día lluvioso cualquiera de octubre.
Y ahora tienes que entenderme, debes hacerlo. Yo entendí que abandonaras, incluso entendí que me besaras y después quisieras que nos olvidásemos. Entendí tu huída, entendí tu rechazo y entendí que entre los dos ya no habría absolutamente nada. Ahora debes entender que esté distante, o fría. Yo no puedo estar oliéndote, a dos centímetros, o abrazándote. O contándote qué es lo que pasa por mi cabeza cuando me callo la mitad de las cosas que me duelen sólo porque tienen que ver contigo. Es por eso que ahora te pido paciencia, o yo qué sé. Me va a costar, lo sé...sé que me va a costar. Porque se me hará imposible no bromear contigo, o mirar si estás conectado.
Pero...¿te confieso algo? Todas las noches le doy miles de vueltas...miles. Pensando en qué ha sido de nosotros, mirando alguna foto, pensando en si quizá tú pienses en mí. Y llego a la misma conclusión todas las noches...Pienso en que está siendo más sencillo, o que quizá tú ya no me eches de menos. Y a veces, cuando publico alguna entrada pienso: ¿Seguirá leyendo mis palabras?
Y siempre son las mismas respuestas a mis preguntas internas. Es como golpearme fuertemente con la realidad cada vez que pienso en que no. Que no echas de menos a la loca que se pasa el día escribiendo y componiendo. Que tus labios ya no desean los míos, que ni si quiera lees mis palabras porque ya no te consuelan cuando estás triste, o cuando me extrañas. Porque ya ni si quiera pienso en que te haga falta mi abrazo en los días fríos.
Esta es la verdadera explicación a mi comportamiento, y te pido perdón por adelantado...pero, ¿no te das cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amiga?
Cuando lo único que me da vueltas todo el día en la cabeza es lo que sentí la última vez que nos besamos. Porque la magia es insostenible, y si me apuras...fue irremediable.
Es por eso que he pensado en que quizá, si me alejo, tú acabes de superarlo...y yo empiece a hacerlo. 

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