Tan fácil.

Miradas que son eléctricas. Punzadas de nervios en el pecho si él sonríe. Susurros del alma que con poco dicen demasiado. Unos labios torpes que preguntan, unos labios sinceros que responden. Pero no se miran. Ella baja la mirada, él finge que hay algo interesante que ver al otro lado. Y así se esquivan. Como resbalando, pero tropezando con esas dudas que ahora solo son excusas. Como queriéndose decir cosas, pero callando todas las verdades. Constante avance, para después retroceder. Sentimiento enorme que da giros en sus pieles. Se rozan el alma, para después quemarla. Sentimiento contradictorio. Impulsos hacia el vacío. Pensamientos imprudentes, quejidos del corazón. Tan fácil que era... tan difícil que lo volvieron todo.

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